El "hit" musical de Hizbulá pone la nota discordante en la guerra de siria

Por Publimetro Colombia

Nabatieh (Líbano), 28 feb (EFE).- “Soy el que está preparando el coche bomba para matarte” es una de las cientos de amenazas diarias que el cantante libanés Ali Barakat recibe desde hace una semana tras publicar una canción para alentar a las fuerzas de Hizbulá presentes en Siria.

“Antes me llamaban mujeres al teléfono, ahora lo hacen solo sirios enfadados”, bromea el cantante y compositor en una entrevista con Efe en su estudio de Nabatieh, en el sur del Líbano.

Un cartel del presidente sirio, Bachar al Asad, vestido con uniforme militar, saluda al visitante en una de las rotondas a la entrada de la ciudad. Este es territorio de Hizbulá y queda patente en las calles adornadas con pósteres del fallecido ayatolá iraní Ruhola Jomeini y de dirigentes chiíes libaneses.

Barakat, excombatiente del movimiento chií durante la guerra con Israel en 2006, no se esperaba que su canción “Ihsam Nasrak fi Yabrud” (Culmina tu victoria en Yabrud), que salió a la luz hace poco más de una semana levantara tanto revuelo.

En ella, arenga a los milicianos del grupo, aliado del régimen de Al Asad, en la batalla de Al Qalamún, una región al norte de Damasco donde se ubica la población de Yabrud, que actualmente es escenario de combates entre los opositores y las fuerzas gubernamentales.

“Hizbulá, a través de tus hombres presentes (en Siria), regresas con la victoria prometida. ¡Oh, resistentes! Alá está con vosotros. Al Quseir y Nabek fueron testigos. Culmina tu victoria, culmina tu victoria en Yabrud”, dice la letra, que hace referencia a otras ciudades sirias recuperadas por los leales a Al Asad.

El artista ha estado varias veces de visita en Siria, en el suburbio damasceno de Sayida Zeinab, donde pudo comprobar “la destrucción” y estuvo con combatientes de Hizbulá y efectivos del ejército sirio, aunque asegura que no ha participado en los enfrentamientos.

Sus amigos que luchan en el país vecino a veces le dan ideas para sus canciones, aunque, remarca, se le ocurrió a él mismo escribir sobre Yabrud.

“Sobre todo, compongo sobre la resistencia. Cuando fue la guerra contra Israel (2006) hice canciones sobre la resistencia, ahora en Siria es una lucha contra el terrorismo extremista suní”, explica con voz pausada.

De fondo se escucha el ruido de los sintetizadores del estudio, comienzan a sonar los primeros acordes de “Ihsam Nasrak fi Yabrud”.

En ella, Barakat tacha a los rebeldes de “takfiríes” (radicales suníes): “Somos hombres del partido, que a menudo desafían a la muerte y el miedo.’Takfiri’, llegan los soldados, dejad sitio a los días negros”, reza la canción.

Y es que, para él, la lucha en Al Qalamún es contra el terrorismo extremista suní, porque “los coches bomba de los atentados en el Líbano vienen todos de esa zona, especialmente de Yabrud”.

A su juicio, la revolución en Siria dejó de ser pacífica cuando se convirtió en una guerra civil, a la que acudieron combatientes de todo el mundo, como chechenos, afganos y europeos, que la han transformado en un conflicto sectario.

“Hay que buscar una solución política”, reflexiona Barakat, de 33 años y soltero.

No es la primera vez que hace una canción sobre la guerra en Siria, ya que anteriormente había escrito sobre la situación en el barrio de Sayida Zeinab, pero sí que es la primera vez que una de sus composiciones suscita tanta polémica.

De hecho, se ha desatado una guerra de las canciones entre partidarios y opositores de Hizbulá, que ya tiene consecuencias trágicas.

En respuesta a Barakat, el cantante Maruán Dimashqieh, próximo al grupo islamista suní Yamaa al Islamiya, publicó hace unos días la melodía “Ahfar fabrak fi Yabrud” (Cava tu propia tumba en Yabrud), en la que llamaba a derrotar a Hizbulá en Siria.

El martes pasado, aparecía su cuerpo inerte con una bala en la cabeza en el norte del Líbano.

Barakat rechaza que este suceso tenga algo que ver con su canción y afirma que el suní Frente al Nusra, vinculado a Al Qaeda, ha publicado un comunicado en el que reivindica el asesinato.

En su opinión, esto no son más que intentos de propagar la “fitna” (discordia) entre los libaneses.

Él, por el momento, dice que no tiene miedo y sigue con su vida normal en Nabatieh: “Voy al café, me doy un paseo…”, narra.

Sin embargo, no niega que esté más atento a lo que le rodea cuando sale a la calle, porque la fama que ha adquirido este cantante, que solía actuar en bodas y celebraciones, es un éxito de peligroso doble filo.

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