La tensión entre Colombia y Nicaragua sube con la nueva demanda nicaragüense

Por Publimetro Colombia

Bogotá, 27 nov (EFE).- La tensa relación de Colombia y Nicaragua por los límites marítimos en el Caribe aumentó hoy con la decisión de Bogotá de llamar a consultas a su embajadora en Managua en respuesta a la nueva demanda presentada por ese país ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ).

Nicaragua presentó ante esa corte, con sede en La Haya, una nueva querella contra Colombia, la segunda en poco más de dos meses, para presionar al país a que aplique la sentencia del 19 de noviembre de 2012 que redefinió los límites marítimos entre las dos naciones.

La canciller colombiana, María Ángela Holguín, lamentó que Nicaragua recurra siempre a la CIJ para intentar resolver las diferencias sin intentar antes una solución directa con las autoridades de Bogotá, que no han recibido de Managua “una sola nota de protesta, ni una sola llamada”.

“Nosotros rechazamos enérgicamente esta demanda porque uno llega a estas instancias internacionales como la Corte Internacional de Justicia porque no ha podido dirimir entre las partes las controversias”, expresó.

La sentencia de la CIJ de hace un año confirmó la soberanía colombiana de siete cayos cercanos al archipiélago de San Andrés, dos de ellos enclavados, y le concedió a Nicaragua una porción de mar al este del paralelo 82 que según Colombia es de 75.000 kilómetros cuadrados y según Nicaragua de 90.000.

Colombia considera “inaplicable” ese fallo hasta que no se celebre un tratado que respete los derechos de los colombianos en la zona y porque, según la Constitución, los límites del país no pueden ser modificados por una sentencia internacional sino por acuerdos aprobados por el Congreso.

Nicaragua, que recurrió a la CIJ por primera vez por el litigio con Colombia en 2001, presentó el pasado 16 de septiembre otra demanda en la cual pidió a ese tribunal que declare el “rumbo exacto” de la frontera marítima entre ambos países en el Caribe, más allá de las 200 millas náuticas y la plataforma continental de Colombia.

La nueva demanda contra Colombia por el supuesto incumplimiento de la sentencia de 2012 y por amenazar con el uso de la fuerza en la zona, fue calificada por Holguín como “algo bastante incomprensible” y por eso se tomó la decisión de llamar a la embajadora.

“Todas estas razones y esta hostilidad de Nicaragua nos lleva a tomar una decisión y es que hemos llamado a consultas a la señora embajadora Luz Estela Jara”, dijo hoy la ministra.

La canciller explicó que se espera que Jara llegue a Bogotá mañana “para que nos informe de la situación por la cual es imposible tener un diálogo con Nicaragua”.

Según Holguín, Nicaragua no tenía necesidad de acudir una vez más a la CIJ “porque hubiéramos podido tener algún tipo de diálogo” con relación a las quejas planteadas ante la Corte.

La nueva demanda coincide con el primer aniversario de la denuncia por parte de Colombia del Pacto de Bogotá, instrumento que reconoce la jurisdicción de la CIJ en los países americanos, que fue presentada el 27 de noviembre del año pasado al secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza.

Como la salida del Pacto de Bogotá sólo entra en vigor 365 días después de denunciado este instrumento, la nueva demanda de Managua fue presentada en el límite del plazo previsto para mantener la presión sobre Colombia para que aplique la sentencia de 2012.

“No hemos desconocido el fallo, no hemos desconocido a la Corte. Lo que hemos dicho es que no lo podemos aplicar”, reiteró hoy la canciller.

La decisión de llamar a consultas a la embajadora ha sido aplaudida por congresistas colombianos, pero analistas internacionales consideran que esta medida, más allá del mensaje diplomático que encarna, no traerá ningún efecto práctico.

“El Gobierno tiene que decidirse de una vez por todas y dejar de titubear con Nicaragua. Colombia debería romper relaciones con Nicaragua”, dijo a Efe el analista político Vicente Torrijos, profesor de la Universidad del Rosario de Bogotá.

Según Torrijos, la actitud de Nicaragua tanto en lo militar con las maniobras que planea con otros países, como en lo político con las demandas ante la CIJ, “es una conducta hostil y ante esa hostilidad multidimensional la única respuesta de un país seguro de sí mismo no puede ser otra que la ruptura de relaciones”.

Una ruptura, agregó, no implicaría mayores traumas para el país y, por el contrario, “Colombia dejaría absolutamente claro que no está dispuesta a tolerar la actitud hostil y expansionista de Nicaragua” y podría llevar el caso a otras instancias internacionales, como el Consejo de Seguridad de la ONU.

Bruselas, 27 nov (EFE).- Nicaragua ha denunciado ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) a Colombia por incumplir la sentencia del tribunal que modificó la frontera marítima entre los dos países y por amenazar con el uso de la fuerza en la zona.

Así lo confirmó hoy

La propia CIJ confirmó hoy que recibió el martes la denuncia nicaragüense, en la que se pide al tribunal con sede en La Haya que obligue a Bogotá a cumplir con la sentencia del 19 de noviembre de 2012.

Nicaragua considera que Colombia incumple sus obligaciones internacionales de no usar o amenazar con utilizar la fuerza y de no violar las zonas marítimas nicaragüenses delimitadas en el fallo de la corte.

Por ello, pide al Tribunal que declare que Bogotá “está obligada a cumplir con la sentencia del 19 de noviembre de 2012, a borrar las consecuencias jurídicas y materiales de sus actos internacionales ilícitos y a hacer una reparación íntegra por los daños causados”.

Para apoyar su postura, Nicaragua ha incluido en su denuncia varias declaraciones efectuadas en los últimos meses por el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, y varios miembros de su Gobierno.

Según Managua, en ellas se muestra el “rechazo de Colombia” a la sentencia del tribunal y su decisión de considerarla “no aplicable”.

Las autoridades nicaragüenses denuncian además el decreto aprobado por Colombia para definir una Zona Contigua Integral en el mar, que viola “abiertamente los derechos de soberanía de Nicaragua sobre sus áreas marítimas en el Caribe”.

Santos presentó el pasado septiembre varias medidas para, según dijo, defender su soberanía y derechos de los “ánimos expansionistas de Nicaragua”, entre las que figura esa Zona Contigua Integral.

Con ella, Bogotá consolida a San Andrés y demás islas del archipiélago del mismo nombre como territorio colombiano, en respuesta al fallo de la CIJ que otorgó a Nicaragua derechos económicos sobre 75.000 kilómetros cuadrados en el mar Caribe.

La Corte explicó hoy que la denuncia nicaragüense apunta también a las “declaraciones amenazadoras de autoridades colombianas y al tratamiento hostil dado por fuerzas navales colombianas a barcos nicaragüenses”.

Todo esto, según Managua, ha “afectado seriamente a las posibilidades de Nicaragua a la hora de explotar los recursos vivos e inertes en su zona económica exclusiva y plataforma continental”.

Por último, subraya que el Gobierno nicaragüense ha dejado clara su disposición a discutir la aplicación de la sentencia de la CIJ y a gestionar la situación de forma pacífica, pero Colombia “ha rechazado el diálogo”.

Hace un año, el máximo tribunal de Naciones Unidas determinó los límites marítimos de Nicaragua y Colombia en el Caribe y dejó bajo soberanía colombiana siete cayos del archipiélago de San Andrés, cuyas islas mayores ya se habían concedido a Bogotá en 2007.

A Nicaragua le otorgó una franja marina en esa zona que Bogotá calcula en unos 75.000 kilómetros cuadrados y Managua en más de 90.000 kilómetros cuadrados.

Por su parte, la canciller de Colombia, María Ángela Holguín, anunció hoy que llamaba a consultas a su embajadora en Nicaragua, Luz Estela Jara, tras conocerse que el país centroamericano había presentado esa nueva demanda contra Bogotá ante la CIJ.

Bogotá, 27 nov (EFE).- El ministro colombiano de Defensa, Juan Carlos Pinzón, dijo hoy que se ha vuelto una tradición para Nicaragua hostigar a sus vecinos, al referirse a la nueva demanda de ese país contra Colombia ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), actitud que el funcionario tachó de “preadolescente”.

Pinzón recalcó que este no es solo un tema de Colombia, pues “el mundo así ya lo entiende” y citó como ejemplo el litigio de Nicaragua con Costa Rica.

Según Pinzón, la de Nicaragua “se ha vuelto ya casi una actitud preadolescente en donde hostigando y molestando a los demás países es que se piensa alcanzar objetivos”.

Agregó que cada quien se va haciendo famoso por sus acciones y “así como es famosa la tradición pacífica y respetuosa de Colombia a través de la historia, se ha vuelto famosa la tradición, en el caso de Nicaragua, de estar hostigando a todos sus vecinos, de estar tratado de causar incomodidades”.

El ministro respaldó de esta manera la decisión del Gobierno colombiano de llamar este miércoles a consultas a la embajadora en Nicaragua, Luz Estela Jara, para que informe de la situación “por la cual es imposible tener un diálogo con Nicaragua”, según dijo la canciller de Colombia, María Ángela Holguín.

“Acompañamos y respaldamos esta decisión en materia diplomática que es bastante típica de este tipo de situaciones que expresan una incomodidad de un Gobierno y una molestia en general del pueblo colombiano”, manifestó Pinzón en rueda de prensa.

El ministro confirmó que al menos hay tres o cuatro buques colombianos patrullando aguas en el Caribe, escenario del litigio marítimo con Nicaragua.

“Las Fuerzas Armadas de Colombia han hecho presencia en estas regiones basados en el mandato que está establecido en nuestra Constitución, patrullando estas aguas, protegiendo los derechos históricos de los pescadores colombianos y luchando contra el narcotráfico”, afirmó Pinzón.

Dijo que en ese sentido, Colombia trabaja en coordinación directa con Estados Unidos, con otras naciones de Centroamérica y del Caribe, así como con países europeos.

“Este año en esa zona se han incautado cerca de nueve toneladas de cocaína y marihuana mediante controles marítimos”, agregó.

Sobre la navegación de buques extranjeros por la zona, Pinzón dijo que pueden transitar incluso sin permiso, pero “lo que no pueden hacer es tratar de hacer explotación de recursos en esas aguas, o investigaciones de orden científico porque ese es un derecho que tiene Colombia de acuerdo a nuestra tradición e historia”.

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