Obama telefonea a Netanyahu para tratar sobre el acuerdo con Irán

Por Publimetro Colombia

Washington, 24 nov (EFE).- El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, telefoneó hoy al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, para discutir el acuerdo temporal alcanzado la pasada madrugada en Ginebra por el G5+1 con Irán, mediante el que se paralizará durante seis meses su programa nuclear.

En un comunicado, la Casa Blanca informó que los dos líderes “reafirmaron su objetivo común de impedir que Irán obtenga un arma nuclear” y Obama explicó al primer ministro israelí que los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (EE.UU., Reino Unido, Francia, China y Rusia) más Alemania utilizarán los próximos meses para buscar “una solución duradera, pacífica e integral”.

Según la misma nota, Obama le trasladó a Netanyahu las intenciones de Estados Unidos de “iniciar inmediatamente consultas con Israel” con respecto a las negociaciones que se lleven a cabo para una solución integral.

Obama subrayó que Estados Unidos “se mantendrá firme” en su compromiso con Israel, país que además, reiteró, “tiene buenas razones para ser escéptico sobre las intenciones de Irán”.

El mandatario estadounidense y el primer ministro israelí acordaron permanecer en estrecho contacto durante los seis meses que dura el acuerdo y avanzan las negociaciones en busca de una solución definitiva.

El entendimiento con Irán, aunque provisional y condicionado, deja a Israel y Arabia Saudí en una situación completamente nueva, y altera lo que había sido hasta ahora la relación de fuerzas en el gran conflicto regional entre suníes y chiíes, una rivalidad que tiene ramificaciones sangrientas en Irak, Siria, Líbano y Bahrein, entre otros focos de tensión.

Las primeras reacciones israelíes han sido muy negativas: “Lo que se ha acordado en Ginebra no es un acuerdo histórico, sino un error histórico (…) Hoy el mundo se ha convertido en un lugar mucho más peligroso”, dijo Netanyahu al comenzar la reunión semanal con su Consejo de Ministros.

Según informaron altos funcionarios de la Casa Blanca, Israel fue informado con premura sobre el contenido del acuerdo, mientras que Obama se apresuró a reiterar tras el acuerdo a su aliado que en caso de incumplimiento por parte del régimen islámico, Estados Unidos revocaría toda ayuda e impondría nuevas sanciones.

Por su parte, el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, consideró hoy que gracias al acuerdo “Israel hoy está más seguro”, e insistió en que ambos países comparten el objetivo común de que Irán no obtenga una bomba nuclear.

Israel considera un peligro que Occidente acepte un Irán con capacidad para enriquecer uranio, aunque sea de manera limitada.

Washington, 24 nov (EFE).- El acuerdo provisional alcanzado esta madrugada en Ginebra por el G5+1 sobre la limitación del programa nuclear de Irán supone una victoria para el presidente estadounidense, Barack Obama, aunque tendrá que enfrentarse a la oposición de un aliado clave como es Israel y al escepticismo de muchos congresistas.

Obama, que compareció ante los medios al poco de anunciarse el fruto de las conversaciones entre los cinco miembros del Consejo de Seguridad de la ONU (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, China y Rusia) más Alemania, consideró que se trata de “un gran acuerdo” que “hará el mundo más seguro”, pero advirtió de que “solo se trata de un primer paso”.

El presidente estadounidense enfatizó que la paralización durante seis meses del programa nuclear iraní es “un éxito diplomático” y recalcó que a través de él se ha conseguido que, por primera vez en una década, Irán pare su desarrollo.

“Desde que asumí el cargo, he dejado clara mi determinación para impedir que Irán obtenga un arma nuclear. Como he dicho muchas veces, mi gran preferencia es resolver este asunto pacíficamente, y hemos extendido la mano de la diplomacia”, apuntó el presidente desde la Casa Blanca.

Para ello, Obama se ha ayudado de las sanciones económicas, que han asfixiado paulatinamente al régimen iraní, provocando un cambio de presidente y abriendo “una puerta para que emergiera la diplomacia”.

El éxito de las conversaciones supone un espaldarazo para Obama en materia de política exterior, precisamente en uno de los momentos más bajos de su presidencia en el plano interno.

Sin embargo, la apertura de Estados Unidos a Irán abre una amplia serie de interrogantes sobre el futuro de la implicación de EE.UU. en el movedizo tablero de Oriente Medio.

Obama ha reiterado que, después de una década de conflictos en Afganistán e Irak, los estadounidenses están “hartos” de guerras y, aunque hace muy pocos meses pareció dispuesto a recurrir a la fuerza para obligar al régimen sirio a renunciar a su armamento químico, muchos observadores temen que EE.UU. haya decidido ya retirarse progresivamente de la zona y lo ocurrido en Ginebra sea un anuncio de ello.

El entendimiento con Teherán, aunque provisional y condicionado, deja a dos aliados clave en la región, Israel y Arabia Saudí, en una situación completamente nueva, y altera lo que había sido hasta ahora la relación de fuerzas en el gran conflicto regional entre suníes y chiíes, una rivalidad que tiene ramificaciones sangrientas en Irak, Siria, Líbano y Bahrein, entre otros focos de tensión.

Las primeras reacciones israelíes han sido muy negativas: “Lo que se ha acordado en Ginebra no es un acuerdo histórico, sino un error histórico (…) Hoy el mundo se ha convertido en un lugar mucho más peligroso”, dijo Netanyahu al comenzar la reunión semanal con su Consejo de Ministros.

Según informaron altos funcionarios de la Casa Blanca, Israel fue informado con premura sobre el contenido del acuerdo, mientras que Obama se apresuró a reiterar a su aliado que en caso de incumplimiento por parte del régimen islámico, Estados Unidos revocaría toda ayuda e impondría nuevas sanciones.

Obama insistió en que el texto consensuado implica “importantes limitaciones que ayudarán a prevenir que Irán construya un arma nuclear”.

“En pocas palabras, hemos cortado los caminos más probables de Irán hacia una bomba. Mientras tanto, este primer paso crea el tiempo y el espacio durante los próximos seis meses para más negociaciones que aborden plenamente nuestras preocupaciones sobre el programa iraní”, explicó el presidente, quien también dijo comprender el escepticismo israelí y de otros aliados del Golfo.

En declaraciones a la CNN, el secretario de Estado, John Kerry, reconoció hoy que “Israel está amenazado por lo que ha estado sucediendo en Irán”, pero insistió en su opinión de que “a partir de este día y en los próximos seis meses Israel está de hecho más seguro de lo que estaba ayer”.

La reacción israelí indica, no obstante, que la desconfianza del Gobierno israelí respecto a la política de Obama ha alcanzado su punto culminante.

Israel considera un peligro que Occidente acepte un Irán con capacidad para enriquecer uranio, aunque sea de manera limitada.

También es este hecho el más criticado por algunos congresistas republicanos en Washington, quienes consideran que el riesgo aumenta al permitir ese material dentro de las fronteras iraníes.

El presidente del Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, el republicano Howard McKeon, argumentó que, bajo el acuerdo, Irán no está obligado a suspender todo el enriquecimiento, y que el texto “hace que un Irán nuclear sea más probable”, por lo que considera “una necesidad aún más urgente” que el Congreso impongan sanciones más duras contra el país.

Esta postura de varios de los congresistas a favor de más sanciones hizo incluso que Kerry se reuniera a puerta cerrada con los legisladores, antes de esta ronda de negociaciones, para solicitar un paréntesis en las sanciones, mientras estaban teniendo lugar las reuniones en Ginebra.

Kerry, que viajó personalmente a la ciudad suiza el viernes en vista del acercamiento de posturas, ha tenido un papel clave en el impulso del acuerdo, haciéndose cargo de las reacciones israelíes, las demandas iraníes y la falta de confianza en los pasillos del Capitolio.

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