Rui Moreira no cree en independientes, sí en una nueva forma de hacer política

Por Publimetro Colombia

Lisboa, 25 oct (EFE).- El primer independiente que llega a la alcaldía de Oporto, Rui Moreira, no cree en partidos independientes, respeta los tradicionales pero, tal y como explica en una entrevista a EFE, deben reinventarse y cambiar la forma de hacer política.

“No estoy a favor de una asociación de movimientos independientes. No creo en un partido de independientes”, asegura el alcalde de moda de la segunda ciudad de Portugal, que este mismo martes tomaba posesión del cargo.

Moreira recuerda que siempre dijo que “en mi Oporto cabían personas de todos los partidos y caben”.

La prueba está en que al que muchos conocen como “el empresario sin partido” contó con el apoyo del conservador Centro Democrático y Social (CDS) y ahora gobierna con los socialistas.

Su abrumador triunfo en las elecciones del pasado 29 de septiembre, contra todos los pronósticos y encuestas, sirve para dar “un aviso” a los partidos de toda la vida, en el sentido de que la forma de hacer política de los últimos años ya no interesa.

“Las promesas tradicionales que nosotros no hicimos ya no convencen a los ciudadanos”, según un Moreira que apuesta por “esta nueva forma de hacer política con personas de la sociedad civil”, que no proceden de ninguna familia política.

Lo que no es cierto, prosigue, es que a los ciudadanos no les guste la política. “Hice una campaña de seis meses hablando todos los días de política y vi que les gusta mucho, lo que nos les gusta en la forma de hacerla”.

A esta conclusión llegó después de recorrer la ciudad en una furgoneta en la que escuchaba, uno a uno, a los portuenses que quisieron plantearle sus dudas, quejas o inquietudes.

Cansado de que cuestionen su independencia y le pregunten por su ideología, Rui Moreira se define de izquierdas en lo social y de derechas en lo que se refiere al papel del Estado.

“Mis convicciones son de izquierda en términos de las cuestiones de la cohesión social”, afirma antes de precisar que, en cuanto al papel reservado al Estado en la sociedad, “soy profundamente anti-jacobino”. “En ese aspecto seguramente soy de derechas”.

Ahora es “un gestor de la causa pública” que ha llegado a este punto después de muchos años gestionando intereses privados y de otra etapa en al que de alguna forma mezclaba las dos cosas.

Es consciente de que afronta un tarea difícil en una ciudad especialmente afectada por la crisis y por un desempleo del 19 %, por encima del 17 % que roza la media nacional.

Para él y para su equipo, el gran objetivo pasa por crear empleo, -no solo cualificado, le preocupa especialmente el de larga duración-, y por asumir que “el empleo del pasado creado por el Estado ya no es posible en Europa”.

Nacido en Oporto en el seno de una familia de la alta burguesía, a este hombre de 56 años, -muy conocido por su dilatada trayectoria empresarial, su faceta de comentarista político y deportivo en distintos medios de comunicación y su etapa al frente de la Asociación de comerciantes-, no le gusta la comparación de quienes afirman que Oporto es la Barcelona portuguesa.

Entre otras razones, dice, porque “Portugal tiene la ventaja y la desventaja de ser un Estado-nación, mientras que España es un Estado compuesto por varias naciones”.

Lo que Oporto encuentra en la urbe española como modelo de identificación es “una forma de afirmación del interés regional que Barcelona supo interpretar muy bien y la lucha por la descentralización que en Barcelona fue muy importante y nosotros pretendemos hacer lo mismo”.

Otra similitud es la que existe “a nivel del impacto que tienen nuestros clubes de fútbol en el sentimiento de nuestras poblaciones”, precisa un confeso seguidor del Oporto.

Oporto es su equipo y Oporto es el partido político del alcalde de moda en Portugal, que tiene en mente un conjunto de políticas activas para incentivar la inversión y evitar que sus conciudadanos tengan que ir a buscar empleo fuera.

Quiere, por ejemplo, afianzar la imagen de un Oporto “business friendly”, es decir, atractivo y con facilidades para los inversores, y está dispuesto a hacerlo todo para atajar la burocracia, para “que no sea un factor inhibidor de la instalación de las empresas”.

Y por encima de todo está dispuesto a trabajar mucho porque, como dijo en su investidura: “la suerte a veces funciona, el trabajo siempre”.

Piedad Viñas

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