Del candidato ninja al burro "Troika" en la campaña de las municipales lusas

Por Publimetro Colombia

Lisboa, 28 sep (EFE).- Con la crisis a cuestas y la imaginación como única arma, los candidatos a las municipales lusas del domingo han ingeniado originales propuestas para impresionar a los votantes, desde el burro llamado “troika” a ninjas que ayudan a la Policía.

Orlando Cruz, candidato del Partido Trabajador Portugués para la alcaldía de Matosinhos, decidió cambiar el coche por un asno como medio de transporte oficial en su campaña y con él presentó su candidatura en el registro.

“Tuve que venir en burro porque es el único que no paga peajes”, explicó el candidato del municipio del norte de Portugal, afectado también por el polémico pago en las antiguas autopistas en el país conocidas como “SCUT” que hasta 2010 eran gratis.

En su particular filosofía de la política, el dirigente, que ha trabajado como taxista, empresario y actor, admite que ha optado por buscar un enfoque “hilarante” en su campaña para atraer la atención a los medios de comunicación.

Por eso decidió también llamar “Troika” al animal, en “honor” a los técnicos de la UE y el Fondo Monetario Internacional que visitan Portugal cada tres meses para revisar el programa del rescate que concedieron en 2011.

Antes sopesó bautizarlo con el nombre del primer ministro luso, Pedro Passos Coelho, pero lo descartó por el consejo de sus abogados.

Manuel Almeida, candidato del mismo partido al Ayuntamiento de Vila Nova de Gaia y profesor de artes marciales, es otro de los políticos que han saltado en esta campaña a la fama bajo el título del “candidato ninja”.

Entre sus promesas, destacó que si ganaba las elecciones iba a formar un equipo de ninjas para ayudar a la Policía municipal y así contener la delincuencia del distrito.

El político presentó su programa junto a su hija, su nieto y otros compañeros de la lista en un vídeo que ha causado furor en las redes sociales en Portugal y cuenta con más de 200.000 visitas.

“Algunos miembros de mi lista han faltado. Creo que no elegí bien a mi equipo”, empieza por confesar en la grabación en la que afirma que defenderá “la discriminación contra los pobres”.

Otro vídeo en Youtube ha desatado la polémica en internet por su título: “Mi primera vez con Francisco Lopes”, candidato socialdemócrata al Ayuntamiento de Lamego, municipio del norte de Portugal.

En busca de atraer al público joven, el sugerente anuncio desvela solo al final de la filmación que la muchacha que lo protagoniza se refiere a votar al político.

Más atención ha ganado la página “Tesourinhos das Autárquicas” (Perlas de las Municipales), creada en agosto y con más de 120.000 seguidores en Facebook.

Los autores, que se han mantenido en el anonimato, han recogido cientos de candidaturas en las que lo pintoresco de sus lemas, los escasos artificios habituales de la política moderna o la falta de recursos o destreza atraen su atención y facilitan su difusión.

Además de errores ortográficos, los carteles demuestran las exigencias del dominio del “Photoshop” que han llevado a diseños en los que faltaban piernas o en los que solo aparecía una cabeza, o candidatos de tamaños variables.

Los recursos musicales también han valido de ejemplo de estas “perlas” municipales como el himno cantado en rap del candidato más joven de los comicios, Flávio Nunes, de 18 años, o versiones grotescas de canciones del grupo británico Cold Play.

Los comicios locales en Portugal, que se celebran cada cuatro años, deciden las alcaldías de unos 300 municipios y los presidentes de unas 3.000 “freguesias”, un órgano municipal integrado dentro de los ayuntamientos.

Lisboa, 28 sep (EFE).- Además de 300 alcaldes, Portugal elegirá este domingo unos 3.000 presidentes de juntas de “freguesia”, un órgano municipal de segunda escala que se ha convertido para muchos ciudadanos en el último recurso de auxilio durante la crisis.

Cuando no hay comida para llenar el plato, se acaba el paro o la pensión no es suficiente, muchos portugueses tocan a la puerta de este peculiar ayuntamiento, a mitad camino entre un consistorio y una asociación de barrio.

“Ejercemos competencias fruto de la crisis. Administramos el pedido de alimentos y de medicamentos. La gente viene incluso a pedir ayuda para comprar la bombona del gas o pagar el alquiler”, señala a Efe el presidente de la Asociación Nacional de Freguesias (ANAFRE), Armando Vieira.

Este tipo de municipalismo portugués es el pilar de una extensa red solidaria de proximidad, con una media de 3.500 habitantes por freguesia, que amortigua en parte los efectos de la peor crisis de las últimas tres décadas en el país.

En su tercer año consecutivo en recesión, Portugal ha batido sus cifras de desempleo, situado ahora en un 16,4 %, y el Gobierno luso ha aplicado drásticos recortes para cumplir con el programa del rescate internacional que pidió a la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI) en 2011.

Frente a estas dificultades, para muchos ciudadanos, la “freguesia” -considerada en encuestas como la institución más valorada junto a la Presidencia- es el punto de partida para buscar ayuda, desde asuntos urgentes a los más cotidianos.

“Somos los primeros en identificar los problemas, los encaminamos a otras instituciones, buscamos recursos debajo de la piedras. Somos los que estamos más preparados porque estamos más cerca”, sostiene Vieira.

A la oficina de Vasco Morgado, presidente de la Junta de Freguesia de Sao José, en el centro de Lisboa, llegan todo tipo de casos: un padre de familia en paro busca trabajo o comida para su familia, un anciano que no sabe leer la carta del banco, o que necesita asistencia para lavarse.

“Ayudamos en todo. Nos llama un vecino porque se le ha roto una nevera y le enviamos a un técnico o buscamos a algún otro vecino al que le sobre una”, explica a Efe el dirigente.

Bajo su tutela se administran competencias de ordenación municipal como licencias o la gestión de espacios públicos, pero la mayoría de recursos y tiempo se consume en la asistencia a los más necesitados mediante cantinas sociales, comedores escolares o atención a ancianos sin recursos, entre otros programas.

“Somos una familia pero de 4.000 personas”, resume Morgado, a quien la mayoría de vecinos conocen en este barrio, desde la tendera que le vio crecer al inmigrante que regenta una frutería.

La composición de este órgano -el cuarto poder estatal por debajo del nacional, regional y municipal- se basa en una asamblea y un presidente de Junta que son elegidos cada cuatro años.

Los empleados trabajan en su mayoría en régimen de voluntariado (93 %), excepto personal administrativo y el presidente de la junta, que reciben salarios.

Para el presidente de ANAFRE, los pocos recursos utilizados -unos 200 millones de euros del presupuesto estatal- “sorprendieron” a los técnicos de la “troika” que exigieron a Portugal una reforma de la administración local como parte de los ajustes acordados en el rescate.

“Se quedaron pasmados en cuanto vieron cómo podemos hacer tanto con tan poco”, reafirma Vieira, que participó en las reuniones con los representantes.

La ley fue contestada en protestas encabezadas por su asociación, pero la legislación fue aprobada en julio de 2012 por la mayoría conservadora en el Parlamento.

La norma redujo de 4.200 a 3.000 “freguesias” en el país, mediante la extinción o fusión de estos órganos, y en algunos casos como en Lisboa se pasó a la mitad, de 53 a 24.

Para el Gobierno, la reforma modernizó y agilizó la estructura del poder local y lo hizo más sostenible a través de un control del gasto más eficaz y transparente.

A pesar de la reforma, Vieira resalta el lado positivo del proceso. “Se demostró en las manifestaciones que las ‘freguesias’ son parte esencial de Portugal, que expresan nuestra diversidad y nuestra cultura”.

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