El Parlamento británico paraliza los planes de Cameron de atacar Siria

Por Publimetro Colombia

Londres, 29 ago (EFE).- El Parlamento británico paralizó hoy los planes para intervenir en Siria del primer ministro británico, David Cameron, al tumbar en una sesión de urgencia la posibilidad de lanzar un ataque contra el régimen de Bachar al Asad.

La moción del Gobierno británico, que defendía una acción militar “legal y proporcionada” en Siria, fue rechazada por un estrecho margen de 13 votos -285 en contra y 272 a favor- a pesar de que anoche Cameron había cedido a las presiones que le llegaban tanto desde la oposición como de su propia coalición para matizar el texto.

El resultado en la Cámara de los Comunes obligó a Cameron a admitir que “el Parlamento y los británicos no desean ver una intervención militar”.

“Lo entiendo y actuaré en consecuencia”, adelantó Cameron poco después de conocer el resultado de la votación, mientras que el ministro de Defensa, Philip Hammond, confirmó que la negativa del Parlamento obliga al Reino Unido a evitar involucrarse en una acción internacional contra Siria.

Hammond señaló a la cadena BBC que Estados Unidos “estará decepcionado por el hecho de que el Reino Unido no estará involucrado”, si bien subrayó que no cree que la ausencia británica “detenga cualquier acción” contra el régimen de Bachar al Asad.

Ante las crecientes críticas en el Reino Unido y el rechazo laborista, la moción que votó hoy la Cámara de los Comunes posponía explícitamente la decisión final sobre un ataque a Siria hasta que los inspectores de la ONU divulguen sus conclusiones sobre el uso de armas químicas por parte del régimen sirio.

Con la inclusión de esa condición, Cameron pretendía asegurarse el apoyo de los diputados conservadores que se habían mostrado críticos con la posición del Gobierno.

Durante una sesión que se alargó durante casi ocho horas, se repitieron los llamamientos por parte de todas las fuerzas políticas a tener en cuenta las lecciones aprendidas en Irak, si bien Cameron subrayó que ambos conflictos guardan profundas diferencias.

El primer ministro admitió que todavía no existe “certeza al cien por ciento” de que fueron las fuerzas del régimen de Bachar al Asad las que arrojaron armas químicas contra la población el pasado 21 de agosto, si bien subrayó que, en la práctica, “nadie duda seriamente” de que así fue.

El líder “tory” argumentó que agentes con peso en la región como la Liga Árabe, e incluso el actual presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, se opusieron en 2003 a la intervención en Irak pero apoyan ahora una “acción humanitaria” que proteja a la población siria de los supuestos ataques del régimen sirio.

“No se trata de tomar partido en el conflicto ni de una invasión, ni de cambiar el régimen o ayudar a la oposición”, sino de “defender la prohibición mundial de usar armamento químico”, afirmó Cameron ante los parlamentarios.

El líder laborista, Ed Miliband, resaltó por su parte la necesidad de construir un marco de “legitimidad y autoridad moral” antes de optar por una solución militar y conminó al Gobierno a reunir pruebas “contundentes” contra Al Asad antes de ordenar un ataque.

También hubo advertencias desde distintas bancadas sobre las posibles consecuencias para la estabilidad en la región de una irrupción occidental en el conflicto sirio.

El diputado conservador Douglas Carswell mostró sus “profundas dudas sobre aquello que lograría un ataque con misiles y bombas” y apuntó que “no está claro cómo se pondría fin a la intervención”.

En ese mismo sentido, el laborista Jack Straw, ministro de Exteriores británico cuando se atacó Irak, advirtió de que una vez iniciada una incursión militar no resulta sencillo retirarse: “Aún conservo cicatrices que lo prueban”, afirmó.

“Las pruebas deben preceder a la decisión, no las decisiones preceder a las pruebas”, dijo el líder laborista, que sin embargo no había descartado secundar el uso de la fuerza contra posiciones del régimen sirio si las evidencias confirman que el ejército de Asad disparó armamento químico contra civiles.

Guillermo Ximenis

Londres, 29 ago (EFE).- El primer ministro británico, David Cameron, dijo hoy en el Parlamento que una intervención militar en Siria no supondría, a diferencia de Irak, “una invasión, ni tomar partido”, sino una respuesta al “horrendo” uso de armas químicas.

Cameron se dirigió a los diputados al comienzo de una sesión parlamentaria de urgencia que votará, alrededor de las 21.00 GMT, sobre el “principio” de una intervención militar en respuesta a los supuestos ataques con armas químicas del régimen sirio, si bien los laboristas ya han anunciado que van a rechazarlo.

La Cámara de los Comunes, por exigencia del Partido Laborista, esperará el dictamen de los inspectores de la ONU desplegados en Siria para pronunciarse en una segunda votación, en fecha aún no determinada, sobre la intervención directa de Londres en el conflicto.

Al iniciar el debate, el “premier” conservador afirmó que un ataque con armas químicas es “un crimen contra la humanidad” y que la moción que hoy presentó busca obtener el “mayor consenso posible”, tanto en la Cámara como entre los ciudadanos británicos.

“Hemos aprendido lecciones de conflictos anteriores, especialmente sobre la profunda preocupación que se produjo en este país a raíz de aquello que fue mal en 2003 en Irak”, subrayó el jefe del Gobierno británico.

En su opinión, la diferencia entre la intervención en Irak y una eventual acción militar contra el régimen sirio reside en que “ahora no hay duda de que se han utilizado armas químicas. Nadie duda seriamente sobre eso”, afirmó.

Cameron resaltó a ese respecto que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se opuso al ataque a Irak hace diez años, mientras que en esta ocasión “cree profundamente que se ha cruzado una importante línea roja y, en este caso, apoya la acción”.

Lo mismo afirmó el primer ministro británico sobre la Liga Árabe, que en 2003 se oponía a las medidas militares y que ahora ha pedido al Consejo de Seguridad de la ONU que supere las diferencias entre sus miembros y apruebe medidas “disuasorias y necesarias” contra el régimen de Bachar al Asad.

El líder “tory” sostuvo ante los Comunes que el supuesto uso de armas químicas contra civiles requiere una “decidida respuesta humanitaria” por parte de la comunidad internacional.

Su moción busca que el Parlamento dé luz verde a una “acción militar que sea legal, proporcionada y centrada en salvar vidas gracias a la prevención del uso futuro de armas químicas en Siria”.

La oposición laborista, por su parte, ya avanzó que votará en contra de una acción militar antes de conocer las conclusiones de los investigadores de la ONU sobre el terreno.

Sobre la legalidad de una eventual intervención, Downing Street divulgó hoy un informe que defiende que el ataque estaría justificado por razones humanitarias incluso sin el apoyo de la ONU.

Londres presentó ayer una resolución ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en Nueva York para tratar de obtener la aprobación del organismo internacional, si bien los vetos de Rusia y China podrían frenar la iniciativa.

Horas antes de que comenzara la sesión de urgencia en el Parlamento británico, el Gobierno divulgó un segundo informe elaborado por el comité parlamentario de Inteligencia que concluye que es “altamente probable” que el régimen de Bachar al Asad utilizara armas químicas contra civiles el pasado 21 de agosto.

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