El renovado Gobierno luso busca cerrar la crisis política con una moción

Por Publimetro Colombia

Lisboa, 28 jul (EFE).- El renovado Gobierno luso busca sellar la crisis política que azotó Portugal en julio con la superación el martes de su último escollo, una moción de confianza que la alianza conservadora debe superar gracias a su mayoría absoluta.

Cerrar las heridas abiertas en las tres primeras semanas de julio, cuando el Ejecutivo formado por Social Demócratas (PSD-centro derecha) y democristianos (CDS-PP) se tambaleó por discrepancias internas, y dar una imagen de cohesión son las metas primordiales de esta iniciativa gubernamental.

Con los votos de ambos partidos, que se reconciliaron después de negociar un nuevo reparto de poderes que dio más peso al socio minoritario del CDS-PP, se espera que la moción sea ampliamente aprobada por los 132 asientos que respaldan a la coalición gubernamental de un total de 230 escaños.

El esperado apoyo parlamentario al remozado Gobierno procura legitimar al Gabinete del primer ministro Pedro Passos Coelho cuando resta un año del programa de asistencia financiera que cumple el país, sumido en una larga recesión y golpeado por el alto desempleo (18 %).

Nombrados seis ministros y 19 secretarios de Estado en la última semana, el renovado Ejecutivo bipartito, en funciones desde junio del 2011, un mes después de que los socialistas firmasen el rescate, contó con el beneplácito del Jefe de Estado portugués, Aníbal Cavaco Silva, quien, no obstante, prefería un acuerdo con los socialistas.

Cavaco Silva, veterano político del PSD que fue primer ministro entre 1985 y 1995, se situó en el centro de las atenciones durante la crisis política del país, pues sus poderes le atribuyen la capacidad de disolver el Parlamento y convocar elecciones.

Frustradas las negociaciones a tres bandas entre PSD, CDS-PP y los socialistas -principal grupo opositor al que Cavaco Silva deseaba integrar-, el presidente portugués eligió por el continuismo gubernamental, en vez de comicios anticipados como mal menor.

A su juicio, unas elecciones podrían añadir inestabilidad a Portugal e impedir así al país cumplir con las condiciones del rescate y recuperar su soberanía financiera el próximo año.

Las fricciones en el seno del Ejecutivo había estallado cuando los socios democristianos del CDS-PP se consideraron desautorizados por el nombramiento de la nueva ministra de Finanzas, María Luis Albuquerque, considerada una continuista en la austeridad promovida por su antecesor, Vítor Gaspar.

El 2 de julio, Paulo Portas, entonces ministro de Exteriores y carismático líder del CDS-PP, presentó su dimisión “irrevocable”, que no fue aceptada por el Jefe de Gobierno, Passos Coelho.

Negociado un nuevo reparto con el PSD, Portas ascendió a viceprimer ministro y su pequeño partido pasó de tener de tres a cuatro ministros (de un total de 14) al quedarse con la poderosa cartera de Economía, que pertenece ahora a António Pires de Lima.

Sin embargo, el puesto de la discordia, el de la antigua secretaria del Tesoro Albuquerque, no se tocó.

La propia Albuquerque ha regresado a los focos mediáticos convertida en caballo de batalla de la oposición de izquierdas, que ha pedido este fin de semana su dimisión por considerar que mintió sobre su relación con un escándalo en la financiación de empresas públicas.

Los socialistas la acusaron de tejer “una monumental mentira” cuando la nueva ministra dijo en el Parlamento desconocer la existencia de estos contratos altamente especulativos (conocidos en inglés como ‘swap’) cuando tomó posesión como secretaria de Estado del Tesoro en junio del 2011.

El pasado abril, el ministerio de Finanzas divulgó que los ‘swap’, utilizados en los últimos años para financiar empresas públicas de transporte y que funcionan con variables de interés complejas, podrían acarrear unas pérdidas para el erario público de unos 3.000 millones de euros.

En la comisión de investigación sobre este caso, Albuquerque aseguró no haber recibido de la anterior Administración socialista información suficiente sobre el uso de ‘swap’ en empresas públicas.

Sin embargo, el anterior líder de la Dirección General del Tesoro y Finanzas de la época, Pedro Felício, demostró haber enviado un documento a su sucesora con informaciones detalladas sobre los contratos de alto riesgo.

Antonio Torres del Cerro

Lisboa, 28 jul (EFE).- El primer ministro de Portugal, Pedro Passos Coelho, consideró que la anunciada reducción de la carga impositiva a las empresas será una vía de dejar la crisis, pues se fomentarán las inversiones y la creación de empleo.

En declaraciones a los periodistas, el conservador Passos Coelho reconoció que la carga fiscal elevada es un “desincentivo para que las empresas puedan invertir” y crear tanto riqueza como empleo en Portugal, que atraviesa una larga recesión y está golpeado por una alta tasa de desempleo (18 por ciento).

El pasado viernes, el Gobierno luso anunció que prevé bajar el impuesto a las empresas un punto a partir del próximo año -actualmente está en el 31 %- y reducirlo de forma gradual hasta llegar al 19 % en 2018.

“Sin que (las empresas) tengan la posibilidad de expandir su inversión, nosotros no conseguimos generar empleo y no conseguimos generar riqueza”, apuntó Passos Coelho, cuyo Ejecutivo fue ampliamente remodelado para cerrar la crisis política derivada de las tensiones entre los dos partidos conservadores del Gobierno.

Sin empleo ni riqueza, abundó, “nunca se conseguirá aliviar los impuestos sobre las familias, sobre las personas”.

El dirigente justificó la alta carga fiscal hasta ahora aplicada al país por la crónica incapacidad del Estado para controlar sus gastos.

“En esta altura, queremos proyectar para el futuro un horizonte de inversión que sea realmente importante para que el país pueda volver a crecer y a desarrollarse de una forma sustentada”, refirió el primer ministro.

Después de dos años de gastos sociales y subida de impuestos, Portugal encara el último año de los tres años del duro programa del rescate financiero al país con el desafío de dinamizar la actividad económica, el consumo y la inversión para dejar la recesión que arrastra desde hace tres años.

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