Corea del Norte rememora el fin de la guerra con un espectacular desfile

Por Publimetro Colombia

Seúl, 27 jul (EFE).- Desde mosaicos humanos hasta potentes misiles, siempre bajo la atenta mirada del líder, Kim Jong-un, un espectacular desfile conmemoró hoy en Pyongyang el 60º aniversario del fin de la Guerra de Corea (1950-53), un hito que marca seis décadas de conflicto latente.

En una jornada soleada en Pyongyang transcurrió el mayor desfile militar de la historia del país, según las autoridades norcoreanas, para conmemorar la firma del armisticio que todavía no ha sido sustituido por un tratado de paz.

Vestido con su clásico atuendo azul oscuro estilo “Mao”, un hierático Kim Jong-un presidió en el palco principal el acto, en el que dirigió saludos a las multitudes en respuesta a sus ovaciones y gestos de fidelidad.

Finalmente no llegó el esperado discurso del “líder supremo”, que durante los 20 meses que lleva en el poder solo ha hablado una vez ante las masas, y en su lugar se pronunció en vicemariscal Choe Ryong-hae, máxima autoridad del Ejército tras Kim, que prometió mantener la sólida defensa militar del país ante las amenazas externas.

Destacó la presencia, junto a Kim Jong-un, del vicepresidente de China, Li Yuanchao, considerado el número ocho en la estructura de liderazgo del país y el más alto funcionario de Pekín en visitar Corea del Norte desde que el joven Kim Jong-un asumiera el poder en diciembre de 2011.

Frente a las autoridades comunistas, miles de soldados desfilaron con paso marcial en perfecta coordinación a los acordes de música militar para formar módulos en los 75.000 metros cuadrados de la plaza Kim Il-sung.

Se incorporaron al desfile helicópteros y otros vehículos militares que exhibieron los temidos misiles de largo alcance de Pyongyang, en una aparente demostración de poder que viene siendo habitual en las celebraciones masivas del régimen.

En ese momento la plaza ya estaba tomada por miles de personas, que compusieron un gran mosaico humano con los nombres de los líderes de la dinastía Kim, la bandera del país y otros mensajes y símbolos de la peculiar doctrina socialista “juche” norcoreana.

En los aledaños, adornaban las calles coloridos carteles con la palabra “victoria”, ya que Pyongyang considera que ganó la Guerra de Corea, conflicto que tal día como hoy en 1953 finalizó técnicamente en tablas después de tres años de derramamiento de sangre.

Mientras, en la vecina Corea del Sur, donde las celebraciones fueron bastante menos espectaculares, un acto conmemorativo en el Centro Memorial de Guerra de Seúl congregó a unos 4.000 participantes entre veteranos de guerra, altos funcionarios, diplomáticos y ciudadanos de a pie.

La presidenta surcoreana, Park Geun-hye, agradeció en un discurso el sacrificio de los veteranos de guerra durante el conflicto de hace seis décadas y expresó su deseo de “abrir una nueva era de esperanza y paz” en la península coreana.

El llamamiento de Park alude a la falta de entendimiento que marca estos días las relaciones entre Norte y Sur, hermanos de sangre e históricos antagonistas que han buscado recientemente reconducir sus relaciones tras meses de tensión, sin éxito de momento.

La jefa de Estado surcoreana instó, en todo caso, al país vecino a abandonar el desarrollo de armas nucleares, visión que comparte incluso el aliado más cercano de Corea del Norte, China.

El vicepresidente chino presente hoy en la ceremonia del Norte, Li Yuanchao, instó el pasado jueves a Pyongyang a recuperar el diálogo sobre su desnuclearización, durante una reunión bilateral con el líder Kim Jong-un.

Corea del Norte y China, cuyas relaciones pasan por una aparente etapa de enfriamiento, mantienen una alianza ideológica e histórica que se remonta a la Guerra de Corea, en la que ambos unieron sus fuerzas contra el bloque formado por Corea del Sur, EEUU y otros 15 países de la ONU entre 1950 y 1953.

Después de tres años de batallas en las que el número de muertos alcanzó más de tres millones, según los historiadores, el armisticio que hoy cumple seis décadas puso fin a las hostilidades y estableció la frontera entre ambos países en el paralelo 38, prácticamente igual que antes de comenzar la guerra.

Atahualpa Amerise

Washington, 27 jul (EFE).- El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, conmemoró hoy la firma del armisticio que puso fin a la Guerra de Corea (1950-1953) con la promesa de no “olvidar jamás” un conflicto que calificó de una “victoria” para EE.UU. y sus aliados.

Desde el monumento en Washington que conmemora esa contienda que se cobró unos dos millones de vidas y que ha sido apodado la “Guerra Olvidada”, Obama dijo que los veteranos de “se merecen algo mejor” por sus “hechos brillantes” en una conflicto especialmente duro.

“No hay guerra que deba ser olvidada jamás y ningún veterano debe ser ignorado”, afirmó Obama, que estuvo acompañado por el secretario estadounidense de Defensa, Chuck Hagel, representantes de las Fuerzas Armadas de Corea del Sur y veteranos.

“A diferencia de la II Guerra Mundial, la de Corea no movilizó a nuestro país y estos veteranos no regresaron a desfiles; a diferencia de la Guerra de Vietnam, la de Corea no dividió al país y estos veteranos no regresaron entre protestas. Entre muchos estadounidense cansados de la guerra había un deseo a olvidar”, afirmó Obama.

Según Obama, “el mejor tributo que se puede ofrecer en este día a nuestros veteranos de Corea es hacer lo que se tuvo que hacer cuando regresaron a casa: detengámonos en nuestras vidas apresuradas, escuchemos y hablemos”.

La Guerra de Corea, que enfrentó a Corea del Norte y su aliado comunista chino contra el bando de Naciones Unidas, liderado por Estados Unidos, en defensa de Corea del Sur, finalizó hace hoy 60 años con un armisticio que no ha sido reemplazado por un tratado de paz.

Además, mantiene la península de Corea dividida a lo largo del paralelo 38 con una zona desmilitarizada pese a intentos posteriores de acercamiento entre Seúl y Pyongyang.

Cerca de 34.000 soldados estadounidenses perdieron la vida en esa guerra y los restos de miles de ellos aún descansan en el campo de batalla en territorio norcoreano.

Obama dijo hoy que no descansarán hasta que los familiares de esos desaparecidos se reencuentren y rindan honores a los restos de los fallecidos.

El presidente también aseguró que “con toda confianza” se puede decir que la Guerra de Corea fue una “victoria”, ya que se consiguió la estabilidad en la península y la región y ahora 50 millones de surcoreanos viven en libertad.

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