El Consejo de Derechos Humanos de la ONU intenta ejercer presión sobre el régimen sirio

Por Publimetro Colombia

Ginebra, 29 may (EFE).- El Consejo de Derechos Humanos de la ONU adoptó hoy una resolución con la que espera presionar al Gobierno sirio y que ponga fin a su operación militar en la ciudad de Al Quseir, en la que cuenta con el apoyo de la milicia libanesa Hizbulá, aunque pocos guardan esperanzas reales de que así suceda.

El Consejo interrumpió hoy sus reuniones ordinarias y celebró una sesión de emergencia dedicada a tratar la situación en Siria, donde la guerra civil ha entrado en su décimo sexto mes, con un saldo de 80.000 muertos, según estimaciones de diversas organizaciones humanitarias.

Los episodios más recientes y dramáticos de este conflicto tienen lugar en Al Quseir, donde se han perpetrado masacres que han dejado cientos de personas muertas y se calcula que hay hasta 40.000 pobladores atrapados que carecen de alimentos, agua, electricidad y suministros médicos.

El debate en el órgano de la ONU coincide con las últimas horas del ultimátum lanzado por el jefe militar del rebelde Ejército Libre Sirio (ELS) a Hizbulá para que cese sus operaciones en territorio sirio, a lo que esta milicia y el Gobierno de Damasco han respondido con el envío de refuerzos a Al Quseir, según testimonios de rebeldes.

La resolución adoptada por el Consejo de Derechos Humanos (CDH) fue promovida por Catar, Turquía y Estados Unidos, considerados -junto con Arabia Saudí- como los países que más influencia ejercen sobre la oposición siria, y en ella se condena la entrada en el complejo escenario sirio de Hizbulá.

Estados Unidos denunció hoy que la presencia de esta milicia de confesión chií en Siria está provocando una escalada del conflicto interno, pero también implica una amenaza de que éste se extienda al Líbano y, en general, aumenta las tensiones en la región.

Sin embargo, el debate de la resolución también puso en evidencia las profundas divisiones entre los países con influencia en este conflicto, que al mismo tiempo negocian las modalidades de una conferencia internacional a celebrarse en las próximas semanas en Ginebra para buscarle una solución política.

Rusia y EEUU acordaron recientemente convocar esa conferencia, que según distintas fuentes diplomáticas debería celebrarse a mediados de junio.

Sin embargo, Moscú expresó claramente su disgusto por el debate de hoy en el CDH por considerar que se trata de una iniciativa, no sólo inútil, sino “unilateral” y “odiosa”, y que no aporta nada a los preparativos de la conferencia.

La decisión del CDH se produce también poco después de que la Unión Europea optara por levantar el embargo de armas a Siria con el propósito de permitir la eventual transferencia de este material a los grupos armados opositores.

Francia y el Reino Unido, los dos países que más han defendido esta posición, han adelanto, sin embargo, que no se plantean ningún envío de armas a los rebeldes hasta agosto, para cuando estén claros los resultados de la conferencia de Ginebra.

A ésta se espera que acudan representantes del régimen de Bachar Al Asad, así como de la oposición, aunque ya EEUU insistió hoy en que ni el presidente sirio ni miembros de su régimen “tienen lugar en el futuro de Siria”.

Varios países que votaron a favor de la resolución consideraron que se trata de un mensaje a los responsables de las masacres en Al Quseir de que no gozarán de impunidad y deberán rendir cuentas ante la justicia por sus actos o decisiones.

Isabel Saco

Teherán, 29 may (EFE).- Irán considera que las consultas sobre la situación de Siria realizadas en la reunión internacional que hoy se ha celebrado en Teherán pueden ayudar a la conferencia de Ginebra que patrocinan EEUU y Rusia para encontrar una solución al conflicto sirio.

Todos los implicados en la cuestión de Siria “tratan de encontrar una salida política para arreglar ese conflicto y la reunión de Teherán se ha convocado en un momento adecuado”, dijo a los periodistas el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Seyed Abas Araqchi.

Araqchi explicó que a la reunión de Teherán no han sido invitados ni el Gobierno ni la oposición de Siria, para que los 40 países y organizaciones internacionales invitados pudieran expresar sin cortapisas sus opiniones que, afirmó, “espero puedan ayudar a la Conferencia Internacional Ginebra II sobre Siria”.

El portavoz diplomático iraní repitió que Irán está dispuesto a asistir a la Conferencia de Ginebra, para lo que cuenta con el apoyo de Rusia, aunque otros países, como EEUU y Francia, se oponen a que el Gobierno de Teherán, el principal aliado del régimen de Damasco en Oriente Medio, esté presente.

Previamente, en la apertura de la conferencia de Teherán, el ministro de Exteriores de Irán, Ali Akbar Salehi, mostró hoy el apoyo de su país a los esfuerzos de la ONU para buscar la paz en Siria y a la conferencia de Ginebra.

Salehi dijo que “Irán apoya y defiende las conversaciones de Ginebra y los esfuerzos del secretario general de la ONU (Ban Ki-moon) para solucionar de manera pacífica el conflicto de Siria”.

El jefe de la diplomacia iraní reiteró que Irán “se opone a cualquier intervención extranjera y a medidas militares para solucionar el conflicto sirio”.

“La República Islámica de Irán condena el apoyo financiero y de armamento a ciertos grupos armados irresponsables que provocan discordias étnicas y religiosas en Siria”, dijo Salehi, en referencia al apoyo a grupos rebeldes sirios por parte de los países occidentales y algunos estados musulmanes de Oriente Medio.

Salehi insistió en la formación de un “grupo de contacto” en esta reunión, que los iraníes han denominado “de amigos de Siria”, para abrir canales de comunicación con el Gobierno y la oposición sirias y buscar soluciones políticas al conflicto.

“Nuestra prioridad es parar el derramamiento de sangre”, dijo Salehi, para quien la comunidad internacional se debe concentrar en plantear “soluciones políticas y pacíficas” y “parar el envío de armas a Siria”.

Tanto el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, como el enviado especial para Siria de la Liga Árabe y Naciones Unidas, Lajdar Brahimi, enviaron sendas notas a la conferencia de Teherán en las que pedían los puntos de vista e iniciativas de los participantes para buscar un arreglo pacífico al conflicto sirio.

El responsable ejecutivo de la ONU recalcaba en su escrito la necesidad de una salida política y advertía que las medidas militares no ayudarán a la estabilización de Siria, donde señalaba: “El caos está creando un terreno fértil para el radicalismo lo que incrementa las amenazas a la estabilidad regional” de Oriente Medio.

La Conferencia de Ginebra, promovida por EEUU y Rusia, es para Ban “la mejor oportunidad que tenemos a la vista para buscar una solución negociada” y tratar de encontrar una “transición política con un Gobierno de Transición investido con todos los poderes ejecutivos”.

Brahimi también señaló que la Conferencia de Ginebra puede ayudar al Gobierno y a la oposición de Siria a “actuar con responsabilidad” y acabar con el aumento de la violencia y el derramamiento de sangre, y añadía que la reunión de hoy en Teherán puede aportar muchos diversos puntos de vista.

A la conferencia de hoy en Teherán asistieron, entre otros, la ONU, Rusia, China, la India y algunos países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA), como Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Ecuador y Cuba.

De los países que apoyan abiertamente a los rebeldes sirios, incluidos los grupos armados, estaban invitados Turquía, que estuvo representado, mientras Arabia Saudí y Catar no estuvieron, según dijo Araqchi a los periodistas al término del encuentro.

Ginebra, 29 may (EFE).- Estados Unidos afirmó hoy que no hay lugar para el presidente Bachar Al Asad o miembros de su régimen en el futuro de Siria, por ser los responsables directos o indirectos de las atrocidades cometidas en los dos años que lleva el conflicto interno en este país.

“El régimen de Al Asad y sus partidarios que han cometido crímenes contra el pueblo sirio deben saber que el mundo está mirando y que deberán pagar por sus actos”, dijo la embajadora de EEUU ante la ONU en Ginebra, Eileen Donahoe.

En su intervención en la sesión de emergencia que dedica hoy el Consejo de Derechos Humanos a la situación en Siria, Donahoe destacó los esfuerzos de la comunidad internacional por abrir la vía de una solución política a esta guerra, pero recalcó que también hay que prevenir la impunidad.

Rusia y EEUU acordaron recientemente convocar una conferencia internacional en Ginebra -cuya fecha está por definir- con el fin de acabar con la guerra civil en Siria y en la que está previsto que participen tanto representantes del Gobierno de Al Asad, como de las principales fuerzas de la oposición.

Por el momento, Moscú ha arrancado al Gobierno de Damasco el compromiso de que enviará una delegación a esa cita, pero la oposición todavía no llega a un acuerdo en este sentido.

La sesión del Consejo de Derechos Humanos tiene lugar por iniciativa de Catar, Turquía y EEUU, que han propuesto un proyecto de resolución que pide al Gobierno sirio poner fin al sitio sobre la ciudad de Al Quseir (oeste), durante el que cientos de personas han muerto y se cree que 40.000 civiles están atrapados sin agua, alimentos, electricidad ni suministros médicos.

A partir de una primera versión de ese documento, que sólo condenaba las masacres cometidas en esa localidad atribuyéndolas a las fuerzas gubernamentales, varios países negociaron incorporar un llamamiento a “todas las partes” del conflicto -referencia implícita a los rebeldes- a detener sus acciones y una condena a todas las formas de violencia armada, provenga de donde provenga.

“Condenamos el rol directo de Hizbulá en las hostilidades, un papel que atiza las tensiones en la región, genera más violencia dentro de Siria y provoca inestabilidad en el Líbano”, declaró Donahoe.

Asimismo, la resolución que se propone rechaza la intervención de combatientes extranjeros que han actuado en la masacre de Al Quseir por cuenta del régimen de Al Asad, en alusión a la milicia libanesa chií Hizbulá.

El embajador de Siria, Faysal Hamui, adelantó que su gobierno no reconocerá la resolución, que dijo está “llena de mentiras e hipocresía” y acusó a Catar y Turquía, sus dos patrocinadores, de estar entre los “principales responsables del derramamiento de sangre” en su país.

Al primero le acusó de gastar miles de millones de dólares en aprovisionar de armamento a los grupos rebeldes y al segundo de permitir la entrada y entrenamiento en su territorio de milicianos de organizaciones extremistas que luego pasan a Siria para combatir al lado de la oposición.

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