Catar entrega la Embajada de Siria a la principal coalición opositora

Por Publimetro Colombia

El Cairo, 27 mar (EFE).- Catar entregó hoy el edificio de la Embajada siria en Doha a la opositora Coalición Nacional Siria (CNFROS), a la que reconoce como representante del pueblo sirio en sustitución del régimen del presidente sirio, Bachar al Asad.

En un comunicado, la principal alianza opositora señaló que se celebró una ceremonia oficial en la capital catarí con motivo de la entrega de esa Embajada de Siria, la primera que pasa a estar en sus manos.

La bandera de la revolución siria fue izada en el inmueble, después de que los opositores tomaran ayer el asiento de Siria en la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la Liga Árabe, desarrollada en esa misma ciudad.

En el acto de hoy estuvieron presentes el presidente de la CNFROS, Muaz al Jatib; el primer ministro del Gobierno interino opositor, Gasan Hito; el embajador de los opositores sirios en Catar, Nizar al Haraki; y otros responsables de la coalición como Sohair al Atasi o George Sabra.

Por su parte, la delegación catarí estuvo encabezada por Rachid Jalifa, asistente del ministro de Asuntos Exteriores, Hamad bin Yasem al Zani.

“Somos un pueblo unido”, afirmó Al Jatib, que también lamentó la muerte de los soldados sirios que combaten contra los grupos revolucionarios bajo las órdenes de Al Asad.

Con la entrega oficial de la sede diplomática, los opositores pasarán a atender a los sirios y ofrecer otros “servicios de enlace” con ese país del Golfo, explicó a Efe el miembro de la CNFROS Jaled al Saleh.

El dirigente destacó que su papel al frente de la Embajada será “limitado”, ya que no podrán realizar ciertos trámites como emitir pasaportes para los ciudadanos sirios en Catar.

En febrero pasado, los opositores anunciaron que Catar había aceptado a Al Haraki como embajador en Doha, un título que ya ostentan otros representantes de la CNFROS en países como Francia, Londres y Hungría.

Los países miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), entre ellos Catar, decidieron retirar en febrero de 2012 a sus embajadores de Siria debido al aumento de la violencia y al rechazo de Damasco a la iniciativa árabe para buscar una solución al conflicto.

Moscú, 27 mar (EFE).- Rusia calificó hoy de contraria a derecho e inconsistente la resolución sobre Siria que tomaron la víspera los países árabes en respaldo a la Coalición Nacional Siria (CNFROS), principal alianza de la oposición, y que defiende el derecho a armar a los rebeldes.

“Las decisiones tomadas (en la XXIV cumbre de la Liga Árabe) son contrarias a derecho e inconsistentes, dado que el Gobierno de Siria fue y es el representante oficial de un Estado miembro de la ONU”, denunció el portavoz de la cancillería rusa, Alexandr Lukashévich.

En su resolución final, los jefes de Estado y de Gobierno árabes reunidos en Doha subrayaron su derecho a “prestar los medios de autodefensa, incluido el militar, para apoyar al pueblo sirio y al Ejército Libre Sirio (ELS)”.

Además, pidieron a las organizaciones internacionales que reconozcan a la CNFROS, que en la cumbre de la Liga Árabe (LA) ocupó el asiento correspondiente a Siria, como “único representante legítimo del pueblo sirio”.

Según Rusia, esta resolución contradice el comunicado de Ginebra tomado en una reunión celebrada en junio en 2012, “en la que participó el secretario general y países de la Liga” y que resolvió crear un Gobierno de transición integrado por todas las partes en conflicto.

“Además, (la decisión) socava el mandato del representante conjunto de la ONU y la Liga Árabe (LA), Lajdar Brahimi, facultado para establecer contactos entre las autoridades y oposición sirios”, agregó Lukashévich a través de un comunicado publicado en la página web de Exteriores.

Al mismo tiempo, el portavoz criticó con dureza que la alianza opositora ocupara en la cumbre el lugar que le correspondía al Gobierno del presidente sirio, Bachar al Asad.

“En definitiva, se trata de incentivar abiertamente a las fuerzas que lamentablemente siguen apostando por la vía de la confrontación armada en Siria, sin reparar en el dolor y el sufrimiento de los sirios que se multiplica día tras día”, aseveró el diplomático.

Moscú reiteró su compromiso con el comunicado de Ginebra y su convencimiento de que solo un arreglo político puede parar el derramamiento de sangre en el país árabe.

George Bagdadi

Damasco, 27 mar (EFE).- Muchos cristianos han optado por abandonar Siria, al igual que otros compatriotas suyos, por la escalada de la violencia y ante el temor de una hipotética llegada de los islamistas al poder si cae el régimen de Bachar al Asad.

La voz del empresario Peter Samman tiembla de emoción cuando recuerda a su familia, que ha huido al Líbano: “No puedo hacer nada más que llorar y rezar a Dios para salvar a mi país. Es duro imaginar lo que podría ocurrir”, lamenta en declaraciones a Efe.

Originario de Homs (centro), una de las ciudades más castigadas por los combates, y tras dejar a su familia en el país vecino, Samman decidió mudarse a la relativamente más segura Damasco para seguir al frente de sus negocios.

Este empresario se debate entre el enfado, el miedo, la incertidumbre ante el futuro y el sentimiento de culpa que le embarga al verse incapaz de hacer nada para salvar a su país.

Como otros cristianos, Samman teme que la anarquía se adueñe de Siria y desaparezca el ambiente laico que ha prevalecido hasta ahora, aunque a veces este laicismo haya sido impuesto por el presidente Bachar al Asad con purgas brutales contra los grupos islamistas.

No existen cifras oficiales sobre el número de cristianos que han abandonado el territorio sirio, pero se calcula que miles se encuentran entre los refugiados que han huido a países vecinos como el Líbano, Jordania o Egipto, e incluso a Canadá y Estados europeos.

Un motivo de preocupación para algunos es la emergencia del islamista Frente al Nusra, que combate al régimen y que ha sido incluido en la lista de organizaciones terroristas por EEUU.

Este grupo ha reivindicado la autoría de decenas de atentados con coches bomba en Siria, donde hay quienes temen que comience a emitir fetuas (edictos islámicos) para imponer la “sharía” o ley islámica en las zonas del norte tomadas por los rebeldes.

“Siria es mi país, es mi tierra. Mi familia bebió de sus ríos y estoy seguro de que su corazón está con Siria”, afirma Samman, que, aun así, no desea que sus parientes regresen en este momento por la precaria situación de seguridad.

Durante los dos años de conflicto no ha habido ningún ataque significativo contra los cristianos, que suponen el 10 % de los 24 millones de sirios; lo que muchos de ellos no ven como una garantía.

Durante siglos, musulmanes y cristianos han convivido pacíficamente en Siria. De hecho, los segundos han adoptado tradiciones islámicas como el saludo “Salam Aleikum” (Que la paz sea con vosotros).

En el país, existen varias iglesias cristianas de las que la más importante por el número de fieles es la griego-ortodoxa de Antioquía.

En comunión con Roma están los greco-melquitas, los sirio-católicos, los maronitas, los armenio-católicos y los caldeo-católicos.

Otras iglesias ortodoxas, aparte de la de Antioquía, son la sirio ortodoxa, la armenio-ortodoxa y la armenio-ortodoxa de Alepo.

Una de las ciudades con una importante comunidad cristiana es Alepo (norte), de donde el comerciante Joe Said, de 41 años, ha tenido que huir para refugiarse en la capital tras recibir amenazas, aunque no quiere dar más detalles al respecto.

Said, que tiene de intención de solicitar un visado para marcharse a Canadá o EEUU, se queja del panorama actual en su país y recuerda que nunca ha habido problemas de coexistencia entre musulmanes y cristianos.

“Hemos vivido con ellos desde hace generaciones, socializamos y trabajamos con ellos a diario. A veces nos casamos entre unos y otros, pertenecemos a una misma nación y unos y otros disfrutamos de las llamadas a la oración de los muecines. Pero, ¿qué está pasando ahora?”, se pregunta perplejo el comerciante.

Sea como fuere, el futuro de los cristianos en Siria está ligado al de sus compatriotas musulmanes y de otras minorías religiosas, que ven como su país es devastado por una cruenta guerra civil que deja ya más de 70.000 muertos.

George Bagdadi

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