El mayor incendio en Brasil en los últimos cincuenta años deja 233 muertos

Por Publimetro Colombia

Río de Janeiro, 27 ene (EFE).- Un incendio en una discoteca en la ciudad brasileña de Santa María dejó hoy, según el último parte oficial, al menos 233 muertos y 106 heridos, la peor tragedia de su tipo ocurrida en los últimos cincuenta años en Brasil.

La mayoría de las víctimas fatales, de las cuales 120 eran hombres y 113 mujeres, eran estudiantes de diferentes facultades de la Universidad Federal de Santa María que celebraban una fiesta en la discoteca Kiss.

Santa María, una ciudad de 261.000 habitantes en el interior de Río Grande do Sul, estado del sur de Brasil fronterizo con Argentina y Uruguay, cuenta con un elevado número de estudiantes, más de la décima parte de la población, por concentrar ocho universidades.

Según las primeras investigaciones, el fuego se inició hacia las 2.30 hora local (4.30 GMT) por las chispas de un equipo de fuegos pirotécnicos conocido como “Lluvia de plata” que alcanzaron la espuma utilizada como aislante acústico en el techo.

“Todo comenzó porque utilizaron artefactos pirotécnicos en un local cerrado. Eso generó un incendio y un humo muy tóxico que se expandió rápidamente”, explicó el comandante del Cuerpo de Bomberos de Río Grande do Sul, coronel Guido de Melo.

La situación empeoró dentro del local por el pánico desatado entre los asistentes debido a la rápida expansión de la humareda y porque al parecer las puertas fueron cerradas para evitar que el público saliese sin pagar, según los bomberos.

Hasta ahora ninguna autoridad ha confirmado el número de personas presentes en la discoteca, cuya licencia de funcionamiento estaba vencida, ni la capacidad de la misma, pero algunas versiones indican que eran cerca de mil.

Las llamas, la caída del fluido eléctrico y la humareda generaron pánico entre las personas que estaban en la discoteca y una estampida hacia las puertas, en donde muchos murieron pisoteados.

“Recibimos la información de personas que estaban en el lugar de que los vigilantes de la discoteca inicialmente cerraron las puertas y no permitieron una rápida evacuación. Eso provocó aún más pánico y tumulto”, según el comandante del Cuerpo de Bomberos.

La difícil evacuación y la avalancha de personas corriendo hacia la única salida causaron numerosas muertes por asfixia.

Según el capitan Edi Paulo García, oficial de la Policía Militarizada, los cuerpos sin vida que encontraron estaban en su mayoría amontonados y no presentaban quemaduras.

El ministro brasileño de Salud, Alexandre Padilha, que se desplazó hacia Santa María junto con numerosos médicos y socorristas, aseguró que tan sólo el 20 por ciento de los hospitalizados sufrió quemaduras y en sólo 16 casos se registraron quemaduras de gran extensión.

“Con los cuerpos la proporción fue menor. Sólo una pequeña minoría fue víctima de quemaduras”, afirmó Padilha, quien relató que la mayoría de los internados es tratado por intoxicación respiratoria y que 30 pacientes tienen ventilación asistida.

La tragedia obligó a la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, a suspender sus compromisos en Chile, en donde participaba de la Cumbre Celac-Unión Europea, y viajar inmediatamente a Santa María para reunirse con los familiares de las víctimas.

“Quien necesita de mí en este momento es el pueblo brasileño. Le pedí a todos los ministros ayudar en lo que puedan y trasladarse allá, y yo también estaré allá”, dijo poco antes de embarcar.

Rousseff, acompañada por sus ministros de Salud, Educación, Desarrollo, Industria y Comercio y Derechos Humanos, se reunió con algunos de los heridos en el hospital de la Caridade y con los familiares de las víctimas en el Centro Deportivo Municipal, a donde fueron trasladados los cadáveres para su identificación.

La mandataria, que vivió la mayor parte de su vida en Río Grande do Sul, en donde aún reside su hija y su nieto, lloró junto con los familiares de las víctimas en un clima de conmoción generalizado.

Según listas divulgadas por los medios locales, el incendio en Santa María es el más trágico en los últimos cincuenta años en Brasil, y sólo le supera el ocurrido el 17 de diciembre de 1961, hace más de medio siglo, en una función de un circo en la ciudad de Niteroi en el que murieron al menos 503 personas.

Santa María (Brasil), 27 ene (EFE).- Brasil se despertó hoy con una pesadilla por la muerte de 233 personas, en su mayoría jóvenes universitarios, en un incendio que arrasó esta madrugada la discoteca Kiss de la ciudad de Santa María, la peor tragedia de este tipo en el país en más de medio siglo.

La tragedia, que dejó además 106 heridos, ha sumido en el dolor y el llanto a esta ciudad situada en el corazón del estado brasileño de Río Grande do Sul y donde familiares de las víctimas hacían fila esta noche en un centro deportivo improvisado como tanatorio para tratar de identificar a sus hijos, hermanos o amigos.

Según los relatos de los supervivientes, el incendio se desató hacia las 2.30 hora local (4.30 GMT), cuando un integrante de la banda Gurizada Fandangueira, que se presentaba en el escenario, encendió un artefacto pirotécnico conocido como “Lluvia de plata”, cuyas chispas alcanzaron la espuma utilizada como aislante acústico en el techo del establecimiento.

A partir de ese momento, el pánico y el caos se apoderaron de los centenares de personas que se habían dado cita en el establecimiento la noche del sábado y cuyo número no ha podido ser precisado por las autoridades.

Entre las víctimas hay numerosos estudiantes de las facultades de agronomía, veterinaria, tecnología de alimentos, zootecnia, tecnología en agronegocio y pedagogía de la Universidad Federal de Santa María (UFSM) que celebraban una fiesta de integración.

Esa circunstancia ha teñido de luto a la comunidad universitaria del país y en especial a la de Santa María, una ciudad de 261.000 habitantes conocida por ser un polo educativo, como quiera que más del 10 por ciento de sus pobladores son estudiantes de la UFSM y de otras siete instituciones superiores.

De momento, el único extranjero confirmado entre las víctimas fatales es el paraguayo Guido Ramón Britez Burro, de 21 años, estudiante de zootecnia en la UFSM.

Sin reponerse todavía del impacto inicial, las autoridades han comenzado las investigaciones de las causas del desastre, pero todo apunta a la versión de los supervivientes, de que un fuego pirotécnico desencadenó la conflagración.

“No debería haber show pirotécnico” en un espacio cerrado, dijo el coronel Adriano Krukoski, del cuerpo de bomberos de Porto Alegre, que se trasladó hasta la zona del desastre.

Aparte de la imprudencia de los artistas, fallas en las condiciones de seguridad del lugar y un posible aforo mayor al permitido también están entre los factores que pueden haber agravado la tragedia.

La licencia municipal de funcionamiento de la discoteca estaba vencida desde agosto pasado, no había salidas de emergencia y los encargados de la seguridad, según algunas denuncias, llegaron a cerrar las puertas en un primer momento para evitar que, presa del pánico, el público se fuera sin pagar la cuenta.

“Los vigilantes trancaron la salida de las personas que estaban en el local y no permitieron que salieran rápidamente y eso generó pánico, un tumulto”, dijo el comandante del Cuerpo de Bomberos de Río Grande do Sul, coronel Guido de Melo.

Los bomberos tardaron cerca de tres horas en apagar las llamas y cuando finalmente pudieron ingresar en el lugar se encontraron con una escena dantesca, de cadáveres amontonados a pocos metros de la puerta de salida.

De Melo agregó que muchos de los asistentes encontraron la muerte por inhalación de humo o pisoteados, versión que fue confirmada por supervivientes que vieron pilas de cadáveres en el callejón de salida.

“Vi las personas amontonadas y muertas cerca de la salida”, manifestó De Melo a periodistas.

Supervivientes han relatado que en su afán por escapar del infierno en que se convirtió la discoteca, se formó una estampida que hizo que muchos tropezaran y cayeran en medio de la oscuridad y de la densa humareda que cubría el local.

Una catástrofe de esa magnitud por un incendio no se registraba en Brasil desde el 17 de diciembre de 1961, cuando el Gran Circo Americano fue arrasado por el fuego durante una función en la ciudad de Niteroi, vecina de Río de Janeiro, con el saldo trágico de 503 muertos, según datos extraoficiales.

La conmoción llevó a la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, a abandonar la cumbre de la Celac-UE, que se celebraba en Santiago de Chile, para dirigirse a Santa María, donde visitó el hospital de la Caridade, uno de los que más heridos recibió, y el Centro Deportivo Municipal, improvisado como depósito de cadáveres.

Rousseff declaró tres días de duelo nacional y puso a disposición de las autoridades locales toda la ayuda que sea necesaria para atender a los heridos y a los familiares de todos los golpeados por esta tragedia.

Río de Janeiro, 27 ene (EFE).- La banda musical Gurizada Fandangueira, supuesta causante del incendio que dejó hoy 233 muertos y al menos 106 heridos en una discoteca de la ciudad brasileña de Santa María, podría ser acusada de homicidio imprudente, según uno de los responsables de la investigación.

De acuerdo con versiones de testigos, uno de los integrantes de la banda encendió durante la presentación una bengala, cuyas chispas al parecer prendieron la espuma que actuaba de aislante en el techo del local, lo que provocó el fuego y causó la posterior estampida que deja hasta el momento 233 muertos y 106 heridos.

En una entrevista con la agencia de noticias Estado, el comisario Sandro Meinerz, uno de los responsables de la investigación, explicó que, aunque el hecho no es doloso, “es culpa de quien usó la pirotecnia”.

“La banda sí (puede ser acusada), porque su actuación es la que produjo el incendio y es necesario comprobar si ellos podían hacer aquello o no”, explicó Meinerz, quien no precisó si los integrantes de la banda ya fueron interrogados por la policía.

El acordeonista de la banda, Danilo Jaques, pereció en el incendio, según sus compañeros.

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo