Londres destapó una trama libia para pasar armas a Argentina en la guerra de las Malvinas

Por Publimetro Colombia

Londres, 28 dic (EFE).- El Reino Unido destapó en 1982 una trama del coronel libio Muamar el Gadafi para facilitar armas a la junta militar argentina en plena guerra de las Malvinas, según revelan documentos históricos británicos desclasificados hoy.

Estos textos, que salen a la luz al cumplirse el periodo obligatorio de 30 años de confidencialidad, indican que un diplomático británico del Ejército del aire descubrió el complot, que tenía su base en Brasil.

Los documentos, conservados en el Archivo Nacional, relatan que este agente se dio cuenta de que los argentinos estaban usando el aeropuerto de Recife en Brasil como escala para el suministro de armas desde Libia a la vecina Argentina.

Este “air attaché” consiguió que un contacto suyo en el aeropuerto embarcara en uno de los vuelos Boeing 707 de Aerolíneas Argentinas, donde fue testigo de seis largas cajas de madera en las que supuestamente se transportaban misiles.

El 31 de mayo de 1982 -en plena guerra de las Malvinas, que transcurrió del 2 de abril al 14 de junio de 1982-, el embajador del Reino Unido en Brasilia, George Harding, escribió al ministerio británico de Exteriores para explicar lo sucedido.

El agregado militar del Ejército del aire observó al acercarse a un avión argentino que “la tripulación estaba muy nerviosa, y se veían guardas de seguridad armados”, cuenta el embajador.

“La fuente (que se infiltró) es la única persona a la que se ha permitido embarcar, lo que refleja tanto su posición privilegiada como su vulnerabilidad”, continua el diplomático.

El agregado del Ejército del Aire escribió por su parte que había visto cómo “el capitán del avión y dos miembros de su tripulación hablaban con el cónsul argentino”, mientras otras tres personas guardaban el avión “con armas”.

El Foreign Office descartó que las cajas ocultaran los temidos misiles Exocet que habían causado estragos en las filas del Reino Unido, pero pidió que se detuviera el suministro.

Harding desaconsejó un ataque directo contra Brasil, aun sabiendo que había “connivencia de algunas autoridades brasileñas”, ya que ello “sería difícil a nivel operativo” y tendría graves “consecuencias políticas”.

El Foreign Office descartó posteriormente esa “acción directa” en territorio brasileño o contra aviones en vuelo y finalmente se optó por hacer que el propio Gobierno brasileño tuviera que detener los vuelos filtrando información sobre estos mediante un tercer país, señalan los documentos oficiales divulgados hoy.

Estos documentos arrojan luz también sobre otros aspectos de la guerra británico-argentina, al revelar, por ejemplo, que el entonces presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, intentó hasta el último momento convencer a la primera ministra británica Margaret Thatcher de cesar en su empeño de recapturar el archipiélago.

Reagan, que tenía un gabinete dividido al respecto y sus propios intereses en la región, quería que Thatcher aceptara la propuesta de entregar las islas, que había invadido la junta militar argentina, a una fuerza de paz internacional.

En una llamada telefónica a las 23.30 h del 31 de mayo de 1982, le pidió que no humillara a los argentinos con una derrota total, a lo que la “dama de hierro” contestó que no había enviado una misión militar desde el otro lado del globo para “entregar las islas de la Reina a un grupo de contacto”.

“La mejor opción para la paz es antes de la humillación total argentina. Como el Reino Unido tiene ahora la última palabra militarmente, debería forjar un acuerdo ya”, arguyó Reagan.

Thatcher insistió en que el Reino Unido, inmerso en la batalla por Puerto Stanley -la capital malvinense-, no podía contemplar un alto el fuego sin rendición argentina.

La “premier” argumentó que el presidente estadounidense habría hecho lo mismo “si Alaska hubiera sido amenazada”.

Con todo, Estados Unidos acabó apoyando al Reino Unido con armas y permitiéndole utilizar la base de la isla Ascensión.

Pese a la pérdida de 255 militares británicos -frente a 649 argentinos y tres isleños-, el embajador del Reino Unido en Estados Unidos, Nicholas Henderson, consideró tras la guerra que esta había valido la pena, ya que había restablecido la reputación de su país como una potencia militar.

Londres, 28 dic (EFE).- La ex primera ministra británica Margaret Thatcher temió que España pudiera atacar Gibraltar mientras el Reino Unido estaba inmerso en la guerra de las Malvinas, según revelan documentos oficiales difundidos hoy.

De acuerdo con estos documentos, que abordan varios aspectos de la guerra británico-argentina, Thatcher ordenó reforzar las defensas del Peñón pese a que sus asesores veían poco probable un golpe por parte del Ejército español.

“Entiendo que la primera ministra ha expresado preocupación por las implicaciones de la crisis de las Malvinas para Gibraltar, en particular a la luz de los informes que indican que la reacción de la prensa española ha sido de júbilo”, señala una nota del secretario de entonces de la política conservadora.

Según este funcionario, la opinión de los militares era no obstante diferente.

“No tenemos razones para creer que haya una mayor amenaza militar contra Gibraltar por parte del Gobierno español”, escribe.

El secretario relata que el Comité conjunto de Inteligencia cree que España “tiene la capacidad militar de lanzar un ataque a corto plazo”, pero también apunta que “es muy improbable que ocurra un ataque bajo el actual Gobierno”.

Pero Thatcher mantuvo sus suspicacias, y según revelan los documentos desclasificados hoy, escribió en el margen de esa nota con rotulador que tal valoración “se asemeja sospechosamente” a la que se había hecho sobre Argentina antes de que ese país invadiera las Malvinas.

En abril de 1982 -en plena guerra de las Malvinas, que transcurrió del 2 de abril al 14 de junio-, se supo que el Ejército español planeaba un ejercicio anfibio, y, aunque se creyó improbable que derivara en un ataque, el Reino Unido reforzó las defensas aéreas de Gibraltar.

Ese ejercicio pasó sin incidentes, y finalmente la guerra de las Malvinas, que empezó con una invasión argentina en reclamación de derechos históricos de soberanía, no tuvo ningún impacto en la colonia británica al sur de España.

Los documentos desclasificados hoy de los Archivos Nacionales, tras los 30 años de confidencialidad obligatorios, revelan también que la invasión argentina tomó por sorpresa a Margaret Thatcher, que consideraba que tal acto sería “estúpido” y que solo vio que era una posibilidad real cuando le mostraron pruebas un par de días antes de la ofensiva.

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