La primera ministra tailandesa se enfrenta a una moción de censura

Por Publimetro Colombia

Bangkok, 25 nov (EFE).- La primera ministra de Tailandia, Yingluck Shinawatra, y otros tres miembros del Gobierno se enfrentan desde hoy a una moción de censura en el Parlamento, cuando arrecian las críticas de los grupos de ultraderecha.

Los diputados de la oposición abrieron el debate en el Parlamento, situado cerca del lugar donde ayer resultaron heridas 82 personas en choques entre la policía y los manifestantes del grupo ultraconservador Pitak Siam (Protege Siam).

“La primera ministra no ha gobernado este país como prometió. Ha permitido al corrupción”, dijo en el hemiciclo Jurin Laksanavisit, diputado del opositor Partido Demócrata, que también la acusa de ser un títere de su hermano, el ex primer ministro Thaksin Shinawatra.

Tras dos días de debate, los parlamentarios votarán el martes próximo si Yingluck y sus tres ministros deben ser depuestos por haber violado la Constitución, cometido nepotismo y otras irregularidades en sus casi 16 meses de mandato.

Los otros tres miembros del gabinete cuestionados son el viceprimer ministro, Charlerm Yoobamrung; el titular de Defensa, Sukampol Suwannathat, y el viceministro del Interior, Chatt Kuldilok.

No obstante, la moción tiene poca probabilidad de ser aprobada, ya que el partido Puea Thai (De los tailandeses) y sus aliados en la coalición gobernante cuentan con la mayoría de los escaños en la Cámara baja.

Yingluck ganó las elecciones en julio del año pasado a la sombra de su hermano mayor, actualmente en el exilio, aunque ha logrado el periodo más largo de paz social en el país, sumido en violentas manifestaciones desde el golpe de Estado de 2006.

Sin embargo, se enfrenta a la creciente oposición de los grupos conservadores cercanos a la élite tradicional, la jerarquía castrense y la monarquía.

El sábado, cerca de 20.000 seguidores de Pitak Siam se manifestaron en la Plaza Real, cerca de la sede del Parlamento, y protagonizaron enfrentamientos al tratar de atravesar en dos ocasiones el cordón policial.

Los agentes respondieron con gases lacrimógenos y detuvieron a 138 manifestantes, a los que confiscaron cuchillos, tirachinas y munición de pistola, según la versión policial.

De los detenidos, 137 fueron puestos en libertad de madrugada, mientras que continúa retenido el conductor de la camioneta que los manifestantes lanzaron contra los policías acusado de intento de homicidio.

Al menos 82 personas resultaron heridas, de los que 52 fueron civiles, 29 policías y un soldado.

Al anochecer, el líder de Pitak Siam, el general retirado Boonlert Kaewprasit, anunció el fin de la protesta ante el temor de una escalada de la violencia que causara daños mayores.

Boolert, también conocido como Seh Ai, acusa a la primera ministra de corrupción, socavar la monarquía y ser un títere de su hermano Thaksin, actualmente en el exilio y prófugo de la justicia tailandesa que lo condenó en 2008 a dos años de cárcel por corrupción.

El ex primer ministro gobernó Tailandia desde 2001 gracias al amplio apoyo de la clase rural del noreste hasta el golpe militar incruento que lo depuso en 2006.

Su hermana menor, la empresaria Yingluck, entró en política en 2011 y con el respaldo de Thaksin ganó las elecciones de ese año al frente del partido Puea Thai.

Pitak Siam organizó otra manifestación en octubre que atrajo a cerca de 20.000 personas, más del doble de lo que esperaba, según los números manejados por los medios locales.

Parte de los manifestantes de la marcha del sábado son simpatizantes de la Alianza para la Democracia o “camisas amarillas”, el grupo que ocupó la sede del Gobierno y bloqueó los aeropuertos de Bangkok en 2008 para exigir la caída del Ejecutivo afín a Thaksin.

Cuando aquél Gobierno fue depuesto por orden del Tribunal Constitucional, los seguidores de Thaksin, conocidos como los “camisas rojas”, se manifestaron durante meses y llegaron a interrumpir una cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiatico (ASEAN).

En 2010, volvieron a manifestarse durante dos meses para exigir la caída del Gobierno liderado por el Partido Demócrata, al que acusaban de llegar al poder mediante un golpe judicial, y la celebración de elecciones.

Un total de 92 personas, en su mayoría manifestantes pero también soldados, murieron y otras 1.800 resultaron heridas durante las protestas, disueltas a la fuerza por el Ejército en el centro de Bangkok.

Por Gaspar Ruiz-Canela

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