Mursi ofrece unidad a los egipcios y dice que mantendrá los acuerdos internacionales

Por Publimetro Colombia

El Cairo, 24 jun (EFE).- El islamista Mohamed Mursi dijo hoy que será “el presidente de todos los egipcios” y aseguró que su país mantendrá todos sus acuerdos internacionales, en su primer discurso a la nación tras proclamarse vencedor de los comicios presidenciales.

Mursi apeló a la unidad de todos sus ciudadanos e insistió en que no hará distinciones entre “musulmanes y cristianos, hombres y mujeres”, ya que considera que “todos son iguales ante la ley”.

“Os digo a todos: seré el presidente de todos los egipcios. Nadie será discriminado, y no se harán diferencias entre la gente salvo por su respeto a la Constitución y a la ley”, dijo.

El candidato de los Hermanos Musulmanes, que se impuso al general retirado Ahmed Shafiq en la segunda vuelta de las presidenciales con casi el 52% de los votos, destacó que se trata de un momento histórico, al ser “el primer presidente que ha surgido de la libre voluntad de los egipcios después de la revolución”.

“La unidad nacional es la única salida a esta etapa para llegar al renacimiento de Egipto, haciendo uso de todos los recursos que tenemos”, agregó.

En una alocución de marcado carácter conciliador, Mursi se comprometió a proteger a la institución de las Fuerzas Armadas -“a la que aprecio y quiero”-, saludó a la Policía y a los Servicios Secretos, y aseguró que trabajará para hacer de la Justicia “un tercer poder, independiente del Ejecutivo”.

El islamista -que hoy abandonó la Hermandad Musulmana y su Partido Libertad y Justicia, que él mismo presidía- agradeció a la “sangre de los mártires y a las lágrimas de sus padres” haber posibilitado que hoy él sea el próximo presidente del país.

Por otro lado, Mursi aseguró que se compromete a respetar todos los acuerdos y convenios internacionales suscritos por su país.

“Mantendremos todos los acuerdos y pactos internacionales porque estamos comprometidos ante todo el mundo con la paz”, dijo, y agregó que Egipto “establecerá relaciones equilibradas con todos los países a base de intereses comunes, beneficios iguales y respeto mutuo”.

De igual forma, el presidente electo advirtió de que no permitirá que “ningún país interfiera en los asuntos internos” y recordó que Egipto “es capaz de defenderse e impedir cualquier agresión”.

El Cairo, 24 jun (EFE).- El islamista Mohamed Mursi, de 60 años, será el primer presidente civil de Egipto en seis décadas, después de que la Comisión Electoral acabase hoy con una semana de rumores y especulaciones al proclamarlo vencedor de las presidenciales.

En el fruto más visible hasta el momento de la “primavera árabe” que sacudió el país del Nilo hace 17 meses, Mursi se alzó vencedor con un 51,73% de los votos tras derrotar al general retirado y último primer ministro de Hosni Mubarak, Ahmed Shafiq.

La euforia se desató de inmediato en la cairota plaza Tahrir, copada por decenas de miles de seguidores de Mursi, que celebraron el anuncio como si se tratara de una reedición de la “Revolución del 25 de Enero” que acabó con Mubarak.

Muchos otros egipcios respiraron aliviados, más que eufóricos, ante la derrota de Shafiq, percibido por buena parte de la población como un garante de la continuación del antiguo régimen.

Shafiq, pese a todo, contó con el respaldo de casi la mitad de los electores, lo que evidencia la ingente tarea que le espera a Mursi para tratar de cerrar heridas y de espantar el fantasma de un estado islamizado.

No hizo falta esperar a que el presidente de la Comisión Electoral, Faruq Sultán, leyese el resultado de Mursi.

Nada más pronunciar el número de votos conseguido por Shafiq, 12.347.380, la sala de prensa donde comparecía estalló en gritos, al constatar que el exmilitar no había llegado a los 13 millones que se consideraban necesarios.

A duras penas, y tras un sinuoso discurso de más de media hora de duración, Sultán consiguió terminar su intervención, en la que defendió la neutralidad de su comisión y acusó a todos aquellos que la habían criticado al entender que habían “cocinado” los resultados.

El anuncio estaba previsto para el pasado jueves, pero el retraso de más de tres días dio pie a todo tipo de especulaciones, azuzadas por muchos medios de comunicación egipcios, que llegaron a hablar de que los Hermanos Musulmanes preparaban “la masacre del siglo”.

Después de 84 años de existencia, la Hermandad, perseguida e ilegalizada durante gran parte de su historia, alcanza así la jefatura de Estado del país.

Poco después de oficializarse su victoria, Mursi honró su compromiso y abandonó su pertenencia a la Hermandad y a su Partido Libertad y Justicia (PLJ), que él mismo preside.

Pese a ello, el poco carismático Mursi es muy consciente de que su presidencia nace vacía de un buen número de prerrogativas ejecutivas, arrancadas por la Junta Militar en una veloz maniobra nada más cerrarse los colegios electorales el 17 de junio.

Por esa razón, los Hermanos Musulmanes dijeron este viernes que mantendrán en Tahrir la protesta iniciada el pasado martes contra las enmiendas constitucionales aprobadas por los generales y contra la disolución del Parlamento -donde también tienen mayoría- ordenada por el Tribunal Constitucional el 14 de junio.

Mursi ya ha lanzado su primer envite a la cúpula castrense al anunciar que solo jurará su cargo ante el Parlamento, y no ante el Tribunal Constitucional, como estipula la constitución provisional en caso de que el Legislativo haya sido disuelto.

Mientras, en Tahrir era momento para la alegría desbordante, pero también para insistir en las demandas.

“Estamos muy felices pero seguiremos reivindicando, porque hasta ahora hemos conseguido nuestra libertad gracias a la fuerza del pueblo”, dijo a Efe Mohamed Abu Leila, uno de los acampados en Tahrir.

El canto más entonado en Tahrir fue “Una sola mano”, eslogan de la revolución contra Mubarak y ahora recuperado por los manifestantes, aunque en la plaza la única mano que se veía era básicamente la islamista.

Otro partidario de Mursi, Badaui Saui, profesor en la prestigiosa institución islámica de Al Azhar, consideraba que el triunfo de Mursi equivale a la victoria de la revolución, y que, de no haberlo hecho los egipcios hubieran sido “una burla para todo el mundo”.

Significativamente, la primera felicitación pública para el presidente electo vino del jefe de la Junta Militar, el mariscal Husein Tantaui, en un claro aval a la legitimidad de los resultados.

Tras él, los principales actores de la religión, la política y la sociedad egipcia congratularon al futuro jefe del Estado, como el gran mufti, máxima autoridad musulmana de Egipto, Alí Gomaa, y el obispo Bajomios, que dirige de forma interina la Iglesia Copta.

También felicitaron a Mursi algunos de los candidatos presidenciales que cayeron derrotados en la primera vuelta de los comicios, como el islamista moderado Abdelmoneim Abul Futuh y el ex secretario general de la Liga Árabe Amro Musa.

El reconocimiento global de los comicios llegó asimismo desde gobiernos occidentales como los de Washington, París, Londres o Roma.

Enrique Rubio

El Cairo, 24 jun (EFE).- El general retirado Ahmed Shafiq, derrotado en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales egipcias, felicitó hoy al islamista Mohamed Mursi por su victoria en los comicios, según informó la campaña del excandidato.

Shafiq, que obtuvo el 48,3% de los votos, frente al 51,7% de Mursi, deseó al presidente electo “éxito en su misión”, que calificó de “difícil”.

El portavoz de Shafiq, Ahmed Sarhan, anunció en su cuenta de Twitter que el exmilitar envió un mensaje de felicitación a Mursi para desearle “éxito en la difícil misión que le ha encomendado el pueblo egipcio”.

Este mensaje del que fue el último primer ministro del régimen de Hosni Mubarak se produce poco después de que Mursi dirigiera su primer discurso a la nación tras conocerse su victoria.

En su alocución, el islamista dijo que será “el presidente de todos los egipcios” y aseguró que su país mantendrá todos sus acuerdos internacionales, al tiempo que apeló a la unidad nacional.

Los ajustados resultados muestran la división entre los egipcios y el temor de parte de la población a que los Hermanos Musulmanes conviertan Egipto en un estado islamizado.

Entre los principales desafíos que afronta Mursi figura la búsqueda de un equilibrio con la Junta Militar, que ha prometido entregar el Poder Ejecutivo al presidente electo antes del 30 de junio.

Pese a la victoria de Mursi, los Hermanos Musulmanes han asegurado que continuarán con sus manifestaciones en la cairota plaza Tahrir contra las últimas decisiones adoptadas por la cúpula castrense.

Los manifestantes protestan contra las enmiendas constitucionales aprobadas por la Junta Militar, que les conceden grandes prerrogativas ejecutivas, y contra la disolución de la Cámara Baja del Parlamento ordenada por el Tribunal Constitucional.

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