La ONU insta a la unidad de la comunidad internacional para pacificar Siria

Por Publimetro Colombia

Ginebra, 18 jun (EFE).- La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, apeló hoy a la unidad de la comunidad internacional para buscar una salida al conflicto en Siria y garantizar que quienes han cometido graves violaciones de los derechos humanos desde marzo de 2011 responden ante la Justicia.

Pillay abrió en Ginebra la vigésima sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU con un llamamiento claro a los Estados miembros: “Urjo a la comunidad internacional a superar divisiones y trabajar para poner fin a la violencia y a las violaciones de los derechos humanos de las que ha sido objeto el pueblo de Siria”.

“También debemos realizar los mayores esfuerzos posibles para garantizar que responden ante la Justicia los autores (de crímenes contra la humanidad), incluidos aquellos que han atacado a los observadores de la ONU en Siria”, agregó la Alta Comisionada.

La petición de Pillay se produce en medio del recrudecimiento de los enfrentamientos armados en Siria, que hace tiempo convirtieron en papel mojado el acuerdo de alto el fuego de abril pasado y que prácticamente han hecho fracasar los esfuerzos de mediación del enviado especial de la ONU y la Liga Árabe para ese país, Kofi Annan.

Los reiterados ataques contra la población civil y la espiral de violencia en la que se han embarcado también los grupos armados de oposición, sospechosos igualmente de crímenes contra la humanidad, dificultan sobremanera la tarea de la ONU, cuyos observadores sobre el terreno han tenido que tomar distancia por razones de seguridad.

La Alta Comisionada indicó que la decisión de devolver a los 298 “cascos azules” de la ONU a sus bases responde a “los diarios ataques contra sus convoyes que intentaban acceder a ciudades y pueblos en Siria, incluida la ciudad de Al Hafa el 12 de junio, para documentar graves violaciones de los derechos humanos”.

La Misión de Supervisión de la ONU en Siria (UNSMIS) “ha tenido que suspender sus operaciones desde el 15 de junio. Esta suspensión se produce mientras civiles inocentes son asesinados cada día”, agregó Pillay, quien señaló que la situación actual de violencia “representa también un riesgo significativo para los observadores de la ONU”.

“La situación en Siria sigue deteriorándose y el sufrimiento de los civiles ha aumentado significativamente. La escalada de violencia ha limitado la capacidad de la Misión de Supervisión de la ONU en Siria para desarrollar su mandato”, explicó.

Pillay insistió en que todas las violaciones de los derechos humanos cometidas por todas las partes en conflicto han de terminar y en que “el Gobierno de Siria debería detener inmediatamente el uso de armamento pesado y el bombardeo de zonas pobladas”.

“Estas acciones representan crímenes contra la humanidad y posibles crímenes de guerra”, subrayó la Alta Comisionada.

Tras varias resoluciones de condena del Consejo de Derechos Humanos contra el Gobierno de Siria por la represión de la rebelión opositora que comenzó en marzo de 2011, este foro de la ONU volverá a tratar la situación del país árabe el próximo día 27.

Ese día, la comisión independiente de investigación sobre violaciones de los derechos humanos en Siria, que aún no ha recibido autorización para visitar el país, presentará un nuevo informe sobre la matanza de la localidad de Al Hula, donde fueron asesinados un centenar de civiles, la mitad de ellos mujeres y niños.

Mientras tanto, en los pasillos de la ONU se especuló con la eventual celebración de una conferencia internacional en Ginebra el próximo día 30 para abordar la situación en Siria, con el fin de plasmar la idea de Annan de crear un “Grupo de Contacto”, con participación de China y Rusia, que permita lograr resultados.

El objetivo sería lograr una mayor presión del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Damasco y obtener un consenso internacional sobre el proceso político y la transición, aunque Rusia ya ha expresado su rechazo a una iniciativa de este tipo sin la participación de Irán, cuya presencia rechaza Estados Unidos.

Fernando Puchol

El Cairo, 18 jun (EFE).- El Ejército sirio y los rebeldes libraron hoy violentos combates en la provincia meridional de Deraa, mientras continúan los intensos bombardeos contra Homs (centro), según la oposición, que ha denunciado la muerte de varias decenas de personas.

El portavoz del rebelde Ejército Libre Sirio (ELS) en Deraa, Fares al Hurani, aseguró a Efe que las tropas gubernamentales intentaron irrumpir en la localidad de Tafas de esa provincia pero los insurrectos repelieron ese ataque.

Al Hurani explicó que los enfrentamientos que estallaron entre las dos partes no causaron bajas entre los rebeldes pero sí se saldaron con la muerte de más de 30 soldados del régimen y la destrucción de diez tanques.

Agregó que los elementos del ELS que participaron en esos choques proceden de los suburbios de Tafas y su objetivo fue “proteger a los civiles y a los activistas que se encuentran en esa población”.

Mientras, los distintos grupos de la oposición denunciaron que continúan los bombardeos y las acciones represoras del régimen en Homs, la periferia de Damasco, Deir el Zur (este) y Deraa.

El Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH) documentó la muerte de 36 civiles, entre ellos menores y mujeres, por la represión gubernamental y 19 miembros de las fuerzas de seguridad en los choques con los rebeldes.

En la provincia de Homs, las localidades más afectadas por los bombardeos fueron Al Rastan y Al Quseir, dos de los principales feudos opositores de la zona.

Además, las fuerzas del régimen reanudaron sus bombardeos con armas pesadas contra los barrios de Al Jalediya y Yurat al Shayah en la ciudad de Homs.

En cuanto a las localidades de los alrededores de Damasco, los bombardeos se centraron en la zona de Wadi Barada y en la población de Duma, donde murieron siete y seis personas, respectivamente, según los Comités de Coordinación Local (CCL).

El jefe de la misión de observadores de la ONU en Siria, el general noruego Robert Mood, anunció el pasado sábado la suspensión de sus trabajos por la intensificación de la violencia, una decisión que, afirmó, sería revisada a diario a partir de ese momento.

De acuerdo con datos de la ONU, desde marzo de 2011 más de 10.000 personas han muerto en Siria a causa de la violencia, unas 230.000 se han desplazado de forma interna y más de 60.000 han buscado refugio en países limítrofes, como Turquía y Líbano.

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