Hilary Clinton aboga por incrementar la presión externa e interna contra el régimen sirio

Por Publimetro Colombia

Copenhague, 31 may (EFE).- La secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, defendió hoy la necesidad de aumentar la presión externa e interna contra el régimen sirio y llamó a la comunidad internacional a hablar con una “voz unificada” sobre el conflicto.

El apoyo a la oposición interna al régimen de Bachar al Asad debe combinarse con el aislamiento “diplomático y económico” a Siria, sostuvo Clinton en una conferencia de prensa conjunta con el ministro de Asuntos Exteriores danés, Villy Søvndal.

Clinton “rechazó” la postura rusa de intentar negociar con las dos partes, porque a su entender esa política supone “apuntalar” el régimen sirio.

“El mundo vio la semana pasada la masacre de Al Hula, y hay que pedirles cuentas a los responsables”, afirmó la secretaria de Estado, que condenó la “brutalidad” del Gobierno sirio.

Clinton reiteró su apoyo al plan de paz del enviado especial de la ONU y la Liga Árabe, Kofi Annan, con quien el miércoles mantuvo una conversación tras la visita de este a Damasco, “aun sabiendo que Assad no ha cumplido ninguno de los seis puntos acordados”.

“Ahora mismo estamos centrados en apoyar a Koffi Annan”, declaró Clinton, aunque advirtió que “consideramos todas las posibilidades”, en alusión a una posible intervención militar.

En un acto con jóvenes daneses en la Biblioteca Real de Copenhague, celebrado unas horas antes, la secretaria de Estado se había referido también a la cuestión siria, lanzando una advertencia a China, y sobre todo, a Rusia.

“Rusia dice que quiere evitar una guerra civil en Siria. Yo le digo que su política contribuirá a que haya una guerra civil”, dijo entonces, según la agencia danesa Ritzau.

Clinton participará en un foro sobre economía sostenible en Copenhague antes de emprender viaje esta noche a Noruega, segunda etapa de una gira que también la llevará a Suecia, Armenia, Georgia, Azerbayán y Turquía.

Berlín, 30 may (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, apremió hoy a Rusia a cooperar con la comunidad internacional ante lo que calificó de “catástrofe” de Siria y afirmó que abordará la cuestión con el presidente Vladimir Putin en la reunión que mantendrán este viernes en cancillería.

“Las perspectivas (para Siria) son realmente malas”, afirmó la canciller, al término de la cumbre del Consejo del Báltico celebrado en Stralsund (norte de Alemania), con asistencia de representantes de los nueve países miembros, entre ellos Rusia, así como el presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso.

Merkel destacó que Rusia ha tenido hasta ahora un comportamiento “constructivo” ante el Consejo de Seguridad de la ONU, aunque lamentó la falta de unidad en lo que respecta a la postura de Moscú contra Siria.

“Necesitamos un cierta medida de unidad cuando se trata de respeto de los derechos humanos y de frenar las brutales violaciones que se están produciendo”, prosiguió la canciller.

El disenso de Rusia, tradicional aliado de Damasco, respecto a la comunidad internacional empaña el encuentro de mañana en la cancillería, la primera visita de Putin a Berlín desde su reelección.

El presidente ruso pretendía centrar el encuentro en la cooperación económica, pero todo indica que Siria desplazará la atención de la cita.

Los países occidentales del Consejo de Seguridad de la ONU defienden la necesidad de presionar a Siria con sanciones reforzadas para que cumpla con el plan de paz del mediador Kofi Annan, cuestión que rechaza Rusia.

La posición de Moscú ha topado, asimismo, con la decisión de expulsar a los embajadores sirios de la mayoría de los países europeos, incluido Berlín, así como Japón, Canadá y Australia, entre otros países occidentales.

Rusia calificó ayer de “contraproducente” la expulsión simultánea de los embajadores de Siria de la mayoría de los países occidentales, en protesta por la matanza de Hula.

Moscú considera que con ello Occidente quema vías de diálogo, de cara a la implementación del plan del enviado especial de la ONU en Siria, Kofi Annan.

El portavoz de Merkel, Steffen Seibert, ya avanzó ayer el propósito de la canciller de hacer valer su influencia sobre Moscú para que se sume a las presiones internacionales sobre Damasco.

La fuente gubernamental dejó claro, asimismo, que Merkel insistirá en una “solución política” para Siria y se distanció de la postura del presidente francés, François Hollande, quien ayer no descartó la opción militar.

Moscú, 31 may (EFE).- El presidente de Rusia, Vladímir Putin, no está dispuesto a ceder a las presiones occidentales y modificar la postura del Kremlin en relación a Siria, su último aliado en Oriente Medio.

“La postura rusa es bien conocida, equilibrada, congruente y absolutamente lógica”, aseguró hoy Dmitri Peskov, portavoz del jefe del Kremlin, a la agencia Interfax.

El mensaje es claro: Rusia no modificará bajo presiones diplomáticas su postura contra la intervención militar extranjera en Siria y a favor del estricto cumplimiento del plan de paz del mediador internacional, Kofi Annan.

La posición rusa en relación al conflicto en el país árabe “está libre de emociones”, ya que éstas “están fuera de lugar en una situación tan complicada”, dijo Peskov.

Y descartó que la postura rusa sobre Siria vaya “a modificarse bajo algún tipo de presión”.

El portavoz del Kremlin salió así al paso de las presiones que los Gobiernos de Estados Unidos, Alemania y Francia han prometido ejercer en los próximos días sobre Putin para que se sume a la condena internacional del régimen sirio de Bachar al Asad.

Al respecto, Rusia considera que Occidente quiere aprovechar la ola de indignación internacional por la reciente matanza ocurrida en la localidad siria de Hula, donde murieron más de un centenar de civiles, incluidos decenas de niños y de mujeres, para justificar sus planes de injerencia en el país árabe.

Esta semana el jefe de la diplomacia rusa, Serguéi Lavrov, llamó a Occidente a esperar a los resultados de la investigación de la matanza, antes de exigir nuevas sanciones internacionales contra Damasco.

“A juzgar por lo visto, el plan de Annan les molesta”, denunció Lavrov en alusión a las potencias occidentales.

Putin no está dispuesto a que le ocurra lo mismo que a su antecesor en el cargo, Dmitri Medvédev, quien no vetó el pasado año la resolución en el Consejo de Seguridad de la ONU, lo que a la postre allanó el camino para la intervención en Libia.

Entonces, Putin ya tachó de “llamamiento a las cruzadas” la resolución 1973 que condujo al derrocamiento y muerte del dictador libio, Muamar el Gadafi.

“El veto no es un capricho”, asegura Putin, quien cree que Occidente pone en peligro la estabilidad mundial son su política de intervención supuestamente humanitaria.

El líder ruso opina que esa política es una excusa para exportar a Siria “la democracia de las bombas”, como él describe lo ocurrido en Libia e Irak.

Poco importa que la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, asegurara hoy en Copenhague: “Rusia dice que quiere evitar una guerra civil en Siria. Yo le digo que su política contribuirá a que haya una guerra civil”.

“La matanza de personas inocentes debe pararse, pero Rusia y China nos lo ponen muy difícil”, apuntó Clinton.

Los expertos aseguran que el empecinamiento ruso no sólo es una cuestión de influencia en Oriente Medio, ya que Siria acoge una base naval rusa en el puerto de Tartus y es uno de los principales clientes de su industria armamentista.

Lo que está en juego es la misma política exterior de Putin, que quiere devolver al lugar que el cree que merece a su país, que sigue siendo una temible potencia nuclear, pero que ha perdido un gran número de aliados en el mundo desde la caída de la Unión Soviética.

“La experiencia yugoslava en el 1999, la iraquí en 2003 y, finalmente, la libia en 2011, demuestran que dicha injerencia únicamente agrava la situación. Por ello, la postura de la Cancillería rusa es justa y lo más seguro es que no cambie”, señala Alexéi Podtserov, arabista de la Academia de Ciencias.

Rusia mantiene que “defiende la Justicia, no a Asad”, y critica a Occidente por incitar a los rebeldes a levantarse en armas contra las autoridades legítimas.

Precisamente, Putin abordará mañana, viernes, la situación en Siria durante sus reuniones con la canciller alemana, Angela Merkel, y su colega francés, François Hollande, en lo que será su primera gira al exterior desde que llegó al Kremlin el 7 de mayo.

El Gobierno alemán ha adelantado que durante su reunión con el líder ruso Merkel le llamará a sumarse a las presiones internacionales sobre Siria para la búsqueda de una solución política a lo que calificó de “catástrofe” en el país árabe.

Mientras, Hollande manifestó que “la intervención armada no está excluida, siempre que se haga mediante una decisión del Consejo de Seguridad”.

“Hay que convencer a China y a Rusia”, apuntó en una entrevista por televisión y añadió que Rusia “es junto con China el más reticente a las sanciones”.

“Hay que convencerla (a Rusia) de que no se puede dejar que Asad masacre a su pueblo”, señaló.

No obstante, la Cancillería rusa ya aseguró que vetará en el Consejo de Seguridad cualquier iniciativa sobre una intervención militar extranjera.

Y también tachó de “contraproducente” la expulsión de los embajadores sirios de la mayoría de los países occidentales como protesta por la matanza de Hula.

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