Egipto cierra la primera vuelta de las presidenciales con ansias de estabilidad

Por Publimetro Colombia

El Cairo, 24 may (EFE).- Los egipcios acudieron hoy de nuevo en buen número y sin incidentes a las urnas en la segunda jornada de la primera vuelta de las elecciones presidenciales, condicionados por el deseo de un retorno de la estabilidad y una pronta salida de la crisis económica.

Desde la revolución que derrocó a Hosni Mubarak en febrero de 2011, las prioridades de los egipcios han dado paso de los sueños de libertad al realismo de la lucha del día a día por cubrir sus necesidades básicas.

Una economía muy perjudicada, principalmente por el desplome del turismo, y unos índices de inseguridad y delincuencia nunca vistos en un país en el que antes la omnipresente policía era temida son algunos de los problemas cuya solución guía el voto de los egipcios.

“Necesitamos un presidente que restaure la seguridad nacional y acabe con el caos surgido este último año”, aseguró a Efe el ingeniero Mohamed Mustafa, de 27 años.

Mientras esperaba su turno en una escuela de secundaria del popular barrio de Sayida Zeinab, Mustafa desgranó que en la actualidad es necesario un mandatario con experiencia, por lo que votará a Ahmed Shafiq, el último primer ministro de Mubarak, que ha visto cómo en las últimas horas se convierte en uno de los grandes favoritos.

La sensación de que Egipto no se puede permitir experimentos en esta primera etapa ha condicionado a muchos en estas históricas elecciones, las primeras democráticas del país, y queda patente en que dos de los favoritos sean miembros del antiguo régimen.

Junto a Shafiq se sitúa el ex secretario general de la Liga Árabe y exministro de Exteriores Amro Musa, que aunque ha querido alejarse de la visión de “fulul” (remanente del régimen de Mubarak), esta experiencia es tenida en cuenta tanto por sus seguidores como por sus detractores.

Frente a los que optan por estos candidatos laicos, un alto porcentaje de electores se ha inclinado por Mohamed Mursi, el aspirante de los Hermanos Musulmanes, cuyo programa de “renacimiento” ha calado entre amplios sectores.

Algunos egipcios temen que este grupo conservador, que ya controla la mitad de los escaños del Parlamento, se alce también con la Presidencia en una especie de nueva dictadura pero para otros que haya buena sintonía entre la cámara y la jefatura de Estado ayudará a Egipto a avanzar en el futuro.

El Partido Libertad y Justicia (PLJ), brazo político de los Hermanos, está muy seguro del triunfo de su candidato y su paso a la segunda vuelta, tal como anunciaron en una rueda de prensa en la sede de la agrupación en El Cairo.

“Mohamed Mursi se sitúa en primer lugar, a considerable distancia de los otros candidatos, de acuerdo a nuestros escrutinios a pie de urna”, indicó el director de su campaña electoral, Osama Yasin.

La confianza de la cofradía contrasta con la inseguridad de otros aspirantes, que parecen querer adoptar medidas desesperadas para no perder votos con sus rivales ideológicos.

Es el caso de Musa, que considera que Shafiq debería retirarse de las presidenciales porque no tiene posibilidades de ganar y le quita votos, según dijo a Efe uno de sus portavoces de campaña, Ahmed Kamel, que apuntó que se ha reducido la distancia entre su aspirante y Mursi.

Según las cifras de la campaña de Musa, en la votación de ayer Mursi consiguió el 31 % de los sufragios; mientras que Musa se hizo con el 27 %; el islamista moderado Abdelmoneim Abul Futuh, con el 15 %; el naserista Hamdin Sabahi, el 15 %; y Shafiq, con el 10 %.

Ajenos a las especulaciones de las campañas electorales, los egipcios se volcaron en los centros de votación en esta segunda y última jornada de la primera vuelta, que transcurrió de nuevo con gran afluencia de votantes y sin incidentes reseñables.

El jefe de los observadores de la Liga Árabe, Mohamed el Jamlishi, minimizó en declaraciones a Efe la importancia de las irregularidades cometidas y señaló que en general se debe a “la ignorancia y falta de experiencia”.

Esa ignorancia es para muchos otro de los principales retos que afronta Egipto, donde la tasa de analfabetismo ronda el 40 %.

“La seguridad es la prioridad, pero el país necesita también mejorar cuanto antes su sistema educativo y sanitario”, dijo a Efe la ama de casa Gadaa, de 35 años.

Para esta mujer, todos estos avances van ligados a la salida de la actual crisis económica: “El futuro presidente debe dar importancia a la economía, que está por los suelos tras la revolución”, subrayó.

Aunque la ristra de demandas es eterna, la mayoría de los egipcios son conscientes de que el próximo “rais” (presidente) no podrá resolver estos problemas de la noche a la mañana.

Sin embargo, mantienen la esperanza de que las promesas de los candidatos se conviertan en hechos y la reconstrucción del país no derive en una obra faraónica de dudoso final.

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo