Torturados que hoy se mofan del régimen

Corea del Norte. Pyongyang se prepara para llevar a cabo otra prueba nuclear y el mundo parece incapaz de impedirlo. Sin embargo, dos enemigos intentan frenar a Kim Jong-un

Por Publimetro Colombia

Shin In Geun nació en un campo de prisioneros de Corea del Norte. Song Byeok sirvió al régimen en calidad de diseñador de propaganda. Ambos se fugaron y pusieron en evidencia el régimen de Corea del Norte.

“Los guardias nos golpeaban cada vez que querían”, dijo Shin a METRO INTERNACIONAL. “Fui testigo de muertes por inanición, ejecución y golpizas”. El torso de Shin está cubierto por cicatrices de tortura. Sus tobillos evidencian haber sido colgado boca abajo. Le falta la falange de un dedo de la mano derecha: los guardias se lo cortaron como castigo. “En el campo de prisioneros no se puede confiar en nadie”, explicó. “La supervivencia requiere crueldad, denunciar a un compañero te asegura una ración de comida y como siempre tienes hambre, no dudas en hacerlo”. Shin vio la ejecución de su madre y su hermano por haber intentado escapar. Él los tuvo que denunciar.

Shin, ahora de 29 años, es la única persona que nació en un campo de prisioneros de Corea del Norte y ha logrado escapar. Actualmente, reside en California (Estados Unidos) y en Corea del Sur, y ha decidido contarle al mundo sobre la terrible crueldad del régimen de Kim. “No sé si mis denuncias cambiarán algo –afirma–. Pero no lo puedo evitar”. La inhumana historia de su vida ha sido relatada en la crónica del nuevo libro Escape From Camp 14.

Song Byeok sirvió al brutal régimen como artista de propaganda. “No sabía que Corea del Norte fuese una sociedad tan cerrada”, le dijo a METRO INTERNACIONAL. “Yo respetaba y admiraba a los líderes políticos”, pero cuando la hambruna azotó al país, Song descubrió la realidad del régimen. “Mi padre y yo tuvimos que ir a China a comprar arroz, ya que no teníamos nada para comer. Mi padre se ahogó mientras cruzaba el río Temen. No pude encontrar su cuerpo y pedí ayuda a los guardias fronterizos de Corea del Norte, pero me arrestaron y llevaron a la cárcel”.

Hoy en día, Song, de 29 años, es un acérrimo oponente del dictador Kim Jong-un, y emplea sus habilidades artísticas para burlarse de Corea del Norte. “Quiero que la gente de todo el mundo entienda la gran diferencia que existe con otros países –explicó–. No comprendo cómo Corea del Norte logra seguir adelante”.

“De hecho, no creo que el régimen sobreviva por mucho más tiempo. Resulta cada vez más común que la información se filtre a través de programas de radio de onda corta y de llamadas telefónicas ilegales de otros países”, afirmó Tim Peters, un pastor residente en Seúl que presta ayuda a los norcoreanos para fugarse del país. “En una sociedad en la que decir la verdad es virtualmente un suicidio, desertores como Song y Shin representan una gran ayuda para sus compatriotas. El desencanto de la tercera generación con el régimen de Corea del Norte es cada vez mayor. Los refugiados nos cuentan que la gente está hastiada, pero también saben que expresar esta insatisfacción puede significar largas penas de prisión, si no algo peor”.

MWN

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