Al Bachir rechaza negociar con Sudán del Sur en una visita a la disputada Heglig

Por Publimetro Colombia

Jartum, 23 abr (EFE).- El presidente sudanés, Omar Hasan al Bachir, visitó hoy la disputada zona de Heglig y aseguró que no negociará con el Gobierno de Sudán del Sur, pese a la presión internacional para que cesen las hostilidades entre ambos países.

La visita a esta rica zona petrolera y la negativa a la reanudación del diálogo coincidieron con acusaciones cruzadas de nuevos ataques en sus respectivos territorios, en un paso más en la escalada bélica entre Yuba y Jartum tras semanas de conflicto.

Durante su estancia en Heglig, Al Bachir incidió en la necesidad de defenderse de cualquier agresión sureña y en la imposibilidad de que su gobierno y el sursudanés de Salva Kir puedan convivir en las antiguas fronteras de Sudán.

“La tierra sudanesa con sus antiguas fronteras no nos puede acoger a nosotros y al Movimiento Popular (para la Liberación de Sudán, MPLS, que gobierna en Yuba). Uno de los dos tiene que irse”, subrayó el mandatario en un discurso dirigido a las Fuerzas Armadas.

Sudán del Sur, el país más joven del mundo, alcanzó la independencia el pasado 9 de julio tras celebrarse un referéndum entre sus habitantes enmarcado en el acuerdo de paz firmado con Jartum en 2005 para poner fin a más de dos décadas de guerra civil.

Heglig ha sido la punta de la tensión entre ambos países al ser ocupada el pasado 10 de abril por las tropas de Yuba y recuperada diez días después por el Ejército sudanés, en una operación en la que murieron más de 900 militares del sur, según Jartum.

“La movilización y la alerta deben continuar contra cualquier tentativa de agresión contra nuestro país y hasta que Kordofán del Sur y Nilo Azul sean limpiadas de los restos del Ejército sureño y de cualquier otro movimiento rebelde apoyado por Sudán del Sur”, ordenó Al Bachir.

El mandatario, vestido con uniforme militar, llegó a Heglig acompañado por una delegación ministerial de alto nivel para entrevistarse con responsables castrenses e inspeccionar el estado de las instalaciones petroleras, que, según Jartum, fueron incendiadas por los sureños.

La ministra sudanesa de Estado de Información, Saná Hamad, afirmó que “esta visita confirma la estabilidad de la situación de seguridad” en Heglig.

“El Ejército sudanés ya controla toda la zona hasta la frontera con Sudán del Sur”, aseguró Hamad en declaraciones a Efe.

En las últimas semanas, ambos países han protagonizado una escalada bélica por su intención manifiesta de controlar Heglig y otras zonas fronterizas pendientes de demarcación.

En el marco de esos enfrentamientos, el Gobierno de Yuba denunció hoy que el ejército de Sudán bombardeó la localidad de Bentiu, capital del estado sursudanés de Unity, a 200 kilómetros de la frontera, así como otros enclaves petroleros de la zona.

El ministro de Información, Barnaba Marial Benjamin, dijo a Efe en una conversación telefónica que las fuerzas sudanesas están atacando a los civiles en Bentiu y hay grandes pérdidas, tanto de vidas humanas como materiales, que aún no han podido cuantificar.

“Los aviones no han parado de bombardear nuestras zonas. ¿Por qué la comunidad internacional no los detiene después de nuestra retirada de Heglig?”, añadió.

Por su parte, el Ejército de Jartum anunció que anoche repelió un ataque de las fuerzas del sur contra la ciudad sudanesa de Taludi, la segunda más grande de la provincia fronteriza de Kordofán del Sur.

“Las Fuerzas Armadas han podido repeler totalmente el ataque en unos combates que causaron un gran número de muertos entre el Ejército del sur”, dijo el portavoz castrense Sauarmi Jaled Saad en un comunicado.

Según el portavoz, las fuerzas de Yuba tenían como objetivo entrar en Taludi para recuperar la moral después de su derrota en la zona petrolera de Heglig el pasado viernes.

En cuanto a esa derrota, el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas sudanesas en Heglig, general Kamal Abdel Maruf, aseguró hoy que sus tropas mataron a 938 militares sureños y capturaron a un gran número de dirigentes del Ejército durante la ofensiva.

Estos sucesos dificultan la reanudación de las negociaciones de paz entre los dos países bajo los auspicios de la Unión Africana, a la que la comunidad internacional ha instado desde el recrudecimiento de la violencia.

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