El Papa se despide de Cuba con mensajes en favor de las libertades y la reconciliación

Por Publimetro Colombia

La Habana, 28 mar (EFE).- El papa Benedicto XVI se despidió hoy de Cuba con mensajes en favor de las libertades fundamentales y la reconciliación entre cubanos, pidió “desterrar posiciones inamovibles” y abogó por una sociedad “renovada” y de “amplios horizontes”.

El pontífice regresó hoy a Roma tras una visita de tres días al único país comunista de América donde ofició dos misas multitudinarias, se reunió con el presidente Raúl Castro y vio también a su hermano Fidel, el líder de la revolución que triunfó en 1959.

En la ceremonia de despedida en el aeropuerto de La Habana y ante Raúl Castro, Joseph Ratzinger pronunció el discurso de más contenido político de su visita en el que reclamó que en Cuba no se limiten las libertades fundamentales.

“Es posible cimentar una sociedad de amplios horizontes, renovada y reconciliada. Que nadie se vea impedido de sumarse a esta apasionante tarea por la limitación de sus libertades fundamentales”, dijo el pontífice.

La reconciliación entre cubanos es una de las ideas en las que más ha insistido el Papa y lo quiso reafirmar antes de abandonar la isla: “que Cuba sea la casa de todos y para todos los cubanos, donde convivan la justicia y la libertad”, destacó.

Llamó a “desterrar posiciones inamovibles” y “puntos de vista unilaterales” e instó a solucionar las discrepancias buscando unidad y mediante “diálogo paciente y sereno”.

Y al mensaje papal sobre la reconciliación entre los cubanos de dentro y fuera de la isla respondió Raúl Castro, cuando recalcó ante el pontífice los esfuerzos en normalizar la relación con los emigrados pero criticó a quienes manipulan el tema con fines políticos.

En su despedida, el Papa no olvidó el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba y lo condenó al describirlo como “medidas económicas restrictivas impuestas desde fuera” que “pesan negativamente sobre la población” y que agravan la situación de la isla.

Por su parte, Raúl Castro despidió a Benedicto XVI al que expresó “profunda gratitud y aprecio” y destacó que la visita papal transcurrió en “un ambiente de mutua comprensión”.

“Hemos encontrado muchas y profundas coincidencias, aunque, como es natural, no pensemos lo mismo sobre todas las cuestiones”, apuntó.

Antes de partir a Roma -con retraso por el mal tiempo que obligó a cambiar el lugar de la ceremonia de despedida en el aeropuerto de La Habana-, el Papa, de casi 85 años, protagonizó una intensa jornada que comenzó con una misa en la emblemática Plaza de la Revolución de La Habana, el mismo lugar donde también ofició una eucaristía Juan Pablo II en 1998.

Ante unos 300.000 cubanos, Ratzinger afirmó que “Cuba y el mundo necesitan cambios” en una homilía donde también exigió mayor libertad religiosa en el país caribeño para que la Iglesia católica amplíe su labor social, incluido el ámbito de la educación.

Después de esa misa tuvo lugar una de las imágenes más esperadas de la visita papal: el encuentro entre Benedicto XVI y Fidel Castro, que finalmente se celebró en la Nunciatura Apostólica (embajada de la Santa Sede).

Treinta minutos estuvieron conversando el Papa y Fidel Castro, que lanzó numerosas preguntas al pontífice, entre ellas: “¿Qué es lo que hace un Papa, cuál es su misión?”.

En su encuentro, el líder de la revolución cubana bromeó sobre las edades de ambos. El Papa tiene casi 85 años y él es un año mayor.

El Papa, sonriendo, le dijo: “Sí, soy un anciano, pero todavía sigo haciendo mi deber”.

Fidel Castro, retirado del poder desde 2006 por una grave enfermedad, acudió a la nunciatura acompañado de su esposa, Dalia Soto, y dos de sus hijos, que también saludaron al Papa y después posaron para los fotógrafos.

Con quien no se reunió Benedicto XVI fue con el presidente venezolano, Hugo Chávez, según reiteró hoy el portavoz vaticano, Federico Lombardi, quien expresó en nombre del Vaticano los mejores deseos por su salud y recuperación.

En vísperas de la llegada del Papa a la isla, Chávez regresó a Cuba para iniciar un tratamiento de radioterapia contra el cáncer que padece y su coincidencia con la visita de Ratzinger disparó las especulaciones sobre un eventual encuentro.

En sus últimas horas en La Habana, el obispo de Roma volvió a subirse al papamóvil -ya lo hizo a su llegada en la ciudad oriental de Santiago- para despedirse de los cubanos con un recorrido por la ciudad hasta el aeropuerto, donde su avión, un Boeing 777 de Alitalia, despegó pasadas las 17.30 hora local (22.30 GMT).

Según datos de la Iglesia, unos 500.000 cubanos asistieron a los diferentes actos del papa Benedicto XVI en su visita a Cuba.

La Habana, 28 mar (EFE).- El papa Benedicto XVI dijo hoy en La Habana que “Cuba y el mundo necesitan cambios” y exigió mayor libertad religiosa en el país caribeño para que la Iglesia católica amplíe su labor social, incluido el ámbito de la educación.

Ante cientos de miles de personas reunidas en la plaza de la Revolución de La Habana, lugar de los grandes acontecimientos relacionados con la revolución comunista cubana, el pontífice ofició una misa en la que reivindicó la dignidad inviolable del ser humano, advirtió contra el escepticismo y el relativismo y puso en guardia contra esas personas que no se comprometen con la sociedad.

Una imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, presidió la misa, a la que asistió el presidente cubano, Raúl Castro, vestido con una guayabera blanca, quien ocupó la primera fila.

“Cuba y el mundo necesitan cambios, pero estos sólo se darán si cada uno está en condiciones de preguntarse por la verdad y se decide a tomar el camino del amor, sembrando reconciliación y fraternidad”, afirmó el papa con rotundidad.

Esas palabras recordaron las pronunciadas hace 14 años por Juan Pablo II en 1998 cuando visitó la isla y dijo esa ya famosa frase: “Que Cuba se abra al mundo y el mundo a Cuba”.

Respecto a la necesidad de cambiar, el pasado día 26 a su llegada a Santiago de Cuba y ante Raúl Castro, pidió a los cubanos que luchen por una sociedad “abierta y renovada” y les exhortó a la reconciliación, a la vez que se mostró convencido de que Cuba “mira ya al futuro”.

En ese mismo discurso condenó con firmeza el capitalismo salvaje, “que ha dejado al hombre -dijo- desprotegido frente a ciertos poderes que no tienen en cuenta el bien auténtico de las personas y las familias”.

“No se puede seguir por más tiempo en la misma dirección cultural y moral que ha causado la dolorosa situación que tantos experimentan. El progreso verdadero tiene necesidad de una ética que coloque en el centro al ser humano y tenga en cuenta sus exigencias más auténticas”, aseguró el papa.

Benedicto XVI reclamó también hoy mayor libertad religiosa en Cuba para que la Iglesia ejerza su labor plenamente.

“Es de reconocer con alegría que en Cuba se han ido dando pasos para que la Iglesia lleve a cabo su misión insoslayable de expresar pública y abiertamente su fe. Sin embargo, es preciso seguir adelante, y deseo animar a las instancias gubernamentales de la Nación a reforzar lo ya alcanzado y a avanzar por este camino de genuino servicio al bien común de toda la sociedad cubana”, agregó.

El pontífice señaló que el derecho a la libertad religiosa, tanto en su dimensión individual como comunitaria, manifiesta la unidad del ser humano, que es ciudadano y creyente a la vez, y añadió que es también legítimo que los creyentes ofrezcan una contribución a la edificación de la sociedad.

Joseph Ratzinger aseguró que cuando la Iglesia pone de relieve el derecho a la libertad religiosa “no está reclamando privilegio alguno”, sino que pretende ser “sólo fiel al mandato de Cristo, sabedora de que donde Cristo se hace presente el hombre crece en humanidad y encuentra su consistencia”.

Benedicto XVI recordó la labor de la Iglesia para difundir el testimonio de Cristo en los ámbitos escolares y universitarios.

“Es de esperar que pronto llegue aquí también el momento de que la Iglesia pueda llevar a los campos del saber los beneficios de su misión”. La Iglesia cubana aspira a recuperar espacio en el campo de la enseñanza.

El texto del evangelio de hoy correspondió al de Juan en el que Cristo dice “la verdad os hará libres” y Benedicto XVI afirmó que Cristo es el “único” que puede mostrar la verdad y dar la genuina libertad.

“Su enseñanza provoca resistencia e inquietud entre sus interlocutores”, subrayó, a la vez que agregó que la verdad es un anhelo del ser humano y buscarla siempre supone un ejercicio de auténtica libertad.

Aseguró que, sin embargo, “muchos prefieren los atajos e intentan eludir esta tarea” y que esa actitud, “como en el caso del escepticismo y el relativismo, produce un cambio en el corazón, haciéndolos fríos, vacilantes, distantes de los demás y encerrados en sí mismos”.

El papa advirtió que hay muchos que interpretan mal esa búsqueda de la verdad, “llevándolos a la irracionalidad y al fanatismo, encerrándose en su verdad e intentando imponerla a los demás”.

El obispo de Roma invitó a los cubanos a “no vacilar y a seguir a Jesucristo, señalando que ayuda a derrotar “los egoísmos, las ambiciones y la opresión”.

La misa se celebró en una mañana soleada y en la que una ligera brisa aplacó el calor. El altar fue colocado a los pies del monumento al héroe de la independencia cubana, José Martí, y frente a la efigie a tamaño gigante de Ernesto Che Guevara colocada en la pared de uno de los edificios oficiales del lugar.

Benedicto XVI regresa a media tarde de hoy a Roma, dando por concluida su gira por Latinoamérica, que le llevó también a México.

La Habana, 28 mar (EFE).- Al despedirse de Cuba, el papa Benedicto XVI concluyó hoy también el que ha sido su segundo viaje a América Latina y el primero a países de habla española de la región, que comenzó el 23 de marzo en México.

El pontífice inició este miércoles el viaje de regreso a Roma, después de tres días en la mayor de las Antillas, donde ofició dos misas multitudinarias en las principales ciudades del país (Santiago y La Habana), se reunió con el presidente Raúl Castro y vio también a su hermano Fidel, el líder de la Revolución cubana y retirado del poder desde 2006.

En Cuba, Joseph Ratzinger dejó mensajes en defensa de las libertades, reclamó más espacios para la Iglesia católica, criticó el bloqueo de Estados Unidos contra la isla y, sobre todo, abogó por la reconciliación de los cubanos de dentro y fuera del país.

“Que Cuba sea la casa de todos y para todos los cubanos”. Esta fue una de las frases más destacadas del discurso con el que se despidió en La Habana.

El papa Ratzinger llegó como “peregrino de la Caridad” al celebrarse en 2012 el Año Jubilar por los 400 años del hallazgo de la imagen de la patrona del país.

Durante su estancia en la isla, el pontífice no mantuvo encuentros con la disidencia interna, que denunció más de 150 detenciones y acusó al régimen cubano de aumentar las acciones represivas contra opositores a propósito de la visita papal.

Además, una flotilla de embarcaciones con activistas exiliados a bordo zarpó el martes desde Cayo Hueso, extremo sur de Florida (EE.UU.), hacia aguas internacionales, para mostrar su apoyo a la oposición interna frente a las costas de Cuba coincidiendo con la estancia del papa en la isla.

Antes de dejar Cuba y delante de Raúl Castro, el papa pidió que en la tarea de construir una sociedad renovada nadie se vea impedido “por la limitación de sus libertades fundamentales”.

Aunque el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, se encontraba en La Habana para recibir un tratamiento de radioterapia contra el cáncer, no se reunió con el pontífice, según el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi.

Ratzinger llegó a la isla el 26 de marzo, procedente de México, país donde brindó un mensaje de paz y esperanza a un pueblo que sufre la violencia del crimen organizado, defendió la libertad religiosa y exigió el respeto a la vida desde el momento de la concepción.

La visita incluyó tres ciudades del estado de Guanajuato: León, Silao y Guanajuato capital.

En esta última ciudad se celebró el acto culminante de la gira mexicana del papa con una multitudinaria misa celebrada el domingo 25 de marzo ante unos 640.000 mexicanos y en la que advirtió contra la fe “superficial y rutinaria, a veces fragmentaria e incoherente” y exhortó a los cristianos a superar “el cansancio” de la fe.

En su estancia en el país de habla española con mayor número de católicos del mundo, Benedicto XVI pudo constatar el fervor de los mexicanos y su devoción a la Virgen de Guadalupe.

También se reunió con el presidente Felipe Calderón. El Gobierno de México y la Santa Sede acordaron trabajar más estrechamente en “la necesidad de lograr un tratado internacional sobre comercio de armas pequeñas y ligeras”, cuya proliferación “ha favorecido la acción criminal de la delincuencia organizada”.

“México no olvidará nunca a su santidad”, dijo Calderón momentos antes de la partida del papa, a quien le agradeció su afecto con las personas a quienes había consolado en su “pobreza, marginación o violencia”.

Benedicto XVI realizó en 2007 su primera visita a América Latina, concretamente a Brasil para presidir en el santuario de Aparecida la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (CELAM).

El de México y Cuba ha sido el vigésimo tercer viaje de Joseph Ratzinger en casi siete años de pontificado.

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