Capturan en Colombia a un exjefe del cartel de Cali tras ser deportado de EE.UU.

Por Publimetro Colombia

Bogotá, 27 mar (EFE).- El narcotraficante confeso colombiano Phanor Arizabaleta Arzayús, quinto en la jerarquía del desaparecido cartel de la cocaína de Cali, fue capturado tras regresar a Bogotá deportado desde Estados Unidos, donde cumplió ocho meses de prisión, informaron hoy fuentes policiales.

La Policía Nacional precisó en un comunicado que la detención de Arizabaleta se produjo el lunes en el aeropuerto internacional bogotano de ElDorado, adonde había arribado procedente del país norteamericano, donde purgó ocho meses de prisión por narcotráfico.

La captura se derivó de una orden impartida por un juez de Cali (suroeste) para que purgue una condena de veinte años de cárcel por secuestro extorsivo, caso que la fuente no detalló.

Tras descender de la aeronave y ser notificado de la detención, Arizabaleta, de 74 años y con problemas cardíacos desde hace varios años, fue trasladado al servicio de sanidad del aeropuerto.

Los médicos recomendaron que fuera ingresado en un centro hospitalario, agregó la fuente, e indicó que el deportado se encuentra en una clínica del norte de la capital colombiana, bajo custodia.

El colombiano había sido detenido a mediados de septiembre de 2010, con fines de extradición a Estados Unidos, país que lo reclamaba bajo cargos de narcotráfico y por los que él había sido condenado a cuatro años de prisión.

Sin embargo, Arizabaleta solo estuvo ocho meses encarcelado en el país norteamericano, al que en 2005 fueron también extraditados los hermanos Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela, antiguos jefes máximos del cartel de Cali, al que en su momento se le atribuyó el tráfico del 80 por ciento de la cocaína que llegaba a ese mercado.

La Policía recordó que Arizabaleta estuvo por primera vez a disposición de las autoridades colombianas a mediados de 1995, cuando se entregó en medio de una gigantesca persecución emprendida por fuerzas de seguridad contra la organización caleña.

El capo recibió posteriormente una condena a 28 años de prisión, que purgó parcialmente, una parte en su domicilio, debido a una cirugía de corazón a la que había sido sometido.

Según la fuente, Arizabaleta fue en un comienzo “pieza fundamental para legalizar los insumos que eran importados por los Rodríguez Orejuela para la producción de clorhidrato de cocaína”.

Desde allí escaló posiciones hasta asumir el manejo de las “acciones de secuestro y extorsión” del grupo narcotraficante, así como de casos de homicidio, como el de un jefe de la inteligencia policial que, en 1995, avanzaba en la ocupación de bienes de los capos.

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