El Tribunal Supremo inicia la revisión sobre la legalidad de la reforma sanitaria

Por Publimetro Colombia

Washington, 26 mar (EFE).- El Tribunal Supremo de EE.UU. inició hoy una histórica vista de tres días sobre la legalidad y el futuro rumbo de la reforma sanitaria de 2010, uno de los triunfos políticos del presidente Barack Obama y que los republicanos prometen anular si ganan la Presidencia en noviembre próximo.

A lo largo de seis horas de argumentos orales, repartidas entre hoy y el miércoles, los nueve magistrados examinarán cuatro asuntos fundamentales sobre la constitucionalidad de la reforma sanitaria, que busca garantizar la cobertura médica universal para 50 millones de personas sin seguro de salud.

El primer día estuvo marcado por un denso debate legal sobre la multa que tendrían que pagar quienes no cumplan la obligación de estar cubiertos por un seguro médico para 2014.

Si los jueces, por ahora divididos sobre el tema, determinan que esa multa es un “impuesto”, no podrían avanzar en su revisión constitucional de la reforma sanitaria hasta en 2015, cuando se tendrían que pagar las primeras penalizaciones.

Eso se debe a que una ley federal que data de 1867, conocida como “Tax Anti-Injunction Act”, prohíbe procesos legales sobre la justificación de un impuesto hasta que éste haya sido pagado.

La juez Ruth Bader Ginsburg consideró que el caso de hoy ante el Supremo tiene que ver con la obligatoriedad del seguro médico, que es algo “distinto al de una multa tributaria”.

Pero el presidente del Tribunal Supremo, John Roberts, opinó que la multa es en efecto un impuesto porque, a su juicio, es lo que sustancia esa cláusula de la reforma.

Se prevé que mañana la corte se centre en la constitucionalidad del seguro médico obligatorio y si el Gobierno tiene potestad para exigir la compra de determinados servicios, aunque estos tengan que ver con el acceso a la sanidad.

El miércoles, la corte estudiará el futuro rumbo de la reforma sanitaria en el supuesto de que declaren que el seguro médico obligatorio -eje de la reforma- es anticonstitucional.

También estudiarán si el Gobierno federal puede obligar a los gobiernos estatales a absorber más gastos del programa “Medicaid” para gente pobre, o arriesgarse a perder fondos federales.

Mientras se desarrollaba la sesión, frente al Supremo, centenares de médicos y enfermeros, líderes sindicalistas, religiosos, y activistas de varios estados protagonizaron una protesta a favor de la reforma sanitaria, por considerar que el cuidado de salud “es un derecho humano”.

“He venido desde Miami porque mis pacientes necesitan seguro médico y esta reforma se los garantiza. Las compañías no podrán negar cobertura a personas con problemas pre-existentes…cualquiera se puede enfermar y esta ley nos protege a todos”, dijo a Efe Norberto Molina, un enfermero del Hospital Jackson Memorial de Miami (Florida).

Un grupo más pequeño del movimiento conservador “Tea Party”, intervino con consignas en contra de la ley sanitaria, a la que despectivamente llaman “Obamacare”, alegando que ésta atropella las libertades individuales y encarece los costos de salud.

“Los votantes ya han declarado Obamacare culpable de aumentar los costos de cuidado de salud, de expandir (el papel de) el Gobierno, recortar el programa de Medicare (para ancianos y jubilados) y de socavar la Constitución”, dijo en un comunicado el presidente del Comité Nacional Republicano, Reince Priebus.

Grupos en ambos bandos de la polémica realizan sendas campañas mediáticas y han presentado ante la máxima corte 136 documentos para reforzar sus posiciones.

El fallo judicial, que se espera para junio próximo sobre parte o la totalidad de la reforma sanitaria, esclarecerá la potestad del Congreso para regular competencias estatales y dejará huella en este año electoral, en el que Obama se juega en noviembre la reelección.

La reforma sanitaria, que llegó ante el Supremo a raíz de una demanda entablada por 26 estados en su contra, es el mayor logro en política interna de Obama.

Desde las gradas del tribunal, el aspirante republicano, Rick Santorum, dijo que su rival más cercano en la carrera por la candidatura presidencial, Mitt Romney, es el menos indicado para rebatir la reforma porque él apoyó un sistema similar cuando gobernó en Massachusetts.

“Solo hay un candidato que tiene posibilidades de lograr la candidatura republicana y que puede convertir esto en un asunto que nos permita recuperar la Presidencia, y ese es Rick Santorum”, argumentó el exsenador de Pensilvania.

Washington, 26 mar (EFE).- Cientos de personas se concentraron en los alrededores del Tribunal Supremo, que desde hoy revisa la constitucionalidad de la reforma sanitaria de 2010, en una vistosa batalla de carteles y consignas a favor y en contra de la medida.

Los partidarios, que consideran la cobertura médica un derecho, superaron en número a los detractores, entre ellos activistas del movimiento conservador “Tea Party”, que la ven como una intromisión del Estado y un derroche de gastos.

Líderes políticos y religiosos, así como médicos, enfermeros y estudiantes de medicina se pusieron del lado de quienes apoyan la reforma sanitaria promulgada por el presidente Barack Obama en 2010, que busca garantizar la cobertura médica universal para 2014.

Pero la reforma sanitaria ha sido denunciada por los fiscales generales de 26 estados, que han entablado una demanda en su contra por considerarla una imposición del Gobierno federal.

En el primer día de los tres que tiene previsto deliberar el Tribunal Supremo sobre la reforma sanitaria, la protesta transcurrió sin incidentes, aunque los activistas en ambos lados de la polémica intentaban sofocar con gritos las consignas del bando contrario.

El aspirante a la candidatura presidencial republicana Rick Santorum, hizo una breve aparición en las gradas del Tribunal Supremo, desde donde atacó a su rival más cercano, Mitt Romney, y aseguró que solo Dios puede crear derechos.

Mientras los partidarios de la reforma sanitaria coreaban que “la sanidad es un derecho”, Santorum recordó que “los derechos vienen del Creador y son protegidos por la Constitución. Los derechos no pueden ser creados por el Gobierno”.

En general, los aspirantes presidenciales republicanos han prometido anular la reforma sanitaria si ganan en los comicios generales del próximo 6 de noviembre.

En declaraciones a Efe, Norberto Molina, un enfermero del Hospital Jackson Memorial de Miami (Florida), aseguró que muchos de los manifestantes “no entienden como está escrita la ley que permite que todos los pacientes tengan seguro médico y se ahorren problemas por urgencias”.

Pero Jenny Martin, cofundadora del movimiento “Tea Party Patriot”, indicó que la mayoría de los estadounidenses se oponen a la reforma sanitaria, a la que se refieren despectivamente como “Obamacare”, por considerar que inconstitucional, costosa, y mina la libertad de elección.

“Dejemos que el libre mercado y el capitalismo lo regulen, nuestro sistema sanitario es el mejor del mundo gracias a la competencia”, aseguró Martin.

Entre sus principales elementos, la reforma sanitaria exige que los estadounidenses adquieran un seguro médico para 2014, aunque incluye subsidios para quienes no puedan costearlo. También busca garantizar la cobertura sanitaria para unos 50 millones de estadounidenses sin plan médico.

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