El Papa pide a Cuba una "sociedad abierta" y condena el capitalismo salvaje

Por Publimetro Colombia

Santiago (Cuba), 26 mar (EFE).- Benedicto XVI pidió hoy a los cubanos que luchen por una sociedad “abierta y renovada” y les exhortó a la reconciliación en un discurso en el que dijo que Cuba “mira ya al futuro” y en el que condenó con firmeza el capitalismo salvaje, “que ha dejado al hombre desprotegido frente a ciertos poderes”.

Catorce años después de la histórica visita del papa Juan Pablo II, el papa Ratzinger pisó hoy por primera vez la isla, uno de los últimos baluartes del comunismo, donde fue recibido en Santiago, a los pies de la Sierra Maestra, sitio icónico de la Revolución liderada por Fídel Castro, y por su hermano, el presidente Raul Castro.

Cerca de doscientos mil cubanos, según el portavoz vaticano, Federico Lombardi, muchos de ellos venidos desde el extranjero, acogieron a su santidad de manera muy calurosa y asistieron en la plaza “Antonio Maceo” de Santiago a la misa conmemorativa del 400 aniversario del hallazgo de la imagen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, en la que les exhortó a construir una sociedad abierta.

“Ante la mirada de la Virgen de la Caridad del Cobre, deseo hacer un llamado para que den nuevo vigor a su fe, para que vivan de Cristo y para Cristo, y con las armas de la paz, el perdón y la comprensión, luchen para construir una sociedad abierta y renovada, una sociedad mejor, más digna del hombre, que refleje más la bondad de Dios”, afirmó.

Ante la presencia de Castro, Benedicto XVI también defendió la dignidad del ser humano y manifestó que Dios “ha encomendado a la familia, fundada en el matrimonio, la altísima misión de ser célula fundamental de la sociedad y verdadera Iglesia doméstica”.

En unos discursos muy medidos, Benedicto XVI tocó en su primera día de estancia todos los temas de la situación política, económica y social de Cuba y reiteró la disponibilidad de la Iglesia para colaborar en la construcción de una sociedad fraternal y justa.

“Vengo a Cuba como peregrino de la caridad, para confirmar a mis hermanos en la fe y alentarles en la esperanza. Llevo en mi corazón las justas aspiraciones y legítimos deseos de todos los cubanos, donde quiera que se encuentren, sus sufrimientos y alegrías, sus preocupaciones y anhelos más nobles”, dijo el papa ante Castro.

Y añadió que de manera especial pensaba en los jóvenes, los niños y los ancianos, los enfermos y los trabajadores, los presos y sus familiares, así como los pobres y necesitados.

“Queridos amigos, estoy convencido de que Cuba, en este momento especialmente importante de su historia, está mirando ya al mañana, y para ello se esfuerza por renovar y ensanchar sus horizontes”, tras lo que agregó que la Iglesia “renueva su compromiso de seguir trabajando sin descanso por servir mejor a los cubanos”.

Benedicto XVI dijo que la visita de Juan Pablo II fue una “suave brisa de aire fresco que dio nuevo vigor a la Iglesia en Cuba” y que uno de los frutos más importantes de la misma fue la inauguración de una nueva etapa en las relaciones entre la Iglesia y el Estado cubano.

El papa precisó, no obstante, que aún quedan muchos aspectos en los que se puede y debe avanzar, “especialmente en la aportación imprescindible que la religión está llamada a desempeñar en el ámbito público de la sociedad”

El pontífice se refirió también a la crisis económica que afecta a varias partes del mundo y aseguró que muchos concuerdan en que se trata de una profunda crisis de tipo espiritual y moral que ha dejado al hombre “vacío de valores y desprotegido frente a la ambición y el egoísmo de ciertos poderes que no tienen en cuenta el bien auténtico de las personas y las familias”.

“No se puede seguir por más tiempo en la misma dirección cultural y moral que ha causado la dolorosa situación que tantos experimentan. El progreso verdadero tiene necesidad de una ética que coloque en el centro al ser humano y tenga en cuenta sus exigencias más auténticas”, aseguró el papa.

El papa Ratzinger agregó que la regeneración de las sociedades y del mundo requiere “hombres rectos, de firmes convicciones morales y altos valores de fondo que no sean manipulables por estrechos intereses”.

Raul Castro, por su parte, destacó las “estrechas relaciones” entre la Santa Sede y Cuba, precisando que siempre han estado basadas en el respeto mutuo. También señaló las “coincidencias” entre su país y la Santa Sede “en muchos temas”.

Castro criticó el bloqueo de Estados Unidos contra la isla y aseguró que la corrupción de la política y la falta de verdadera democracia son males de nuestro tiempo.

Benedicto XVI viajará mañana a La Habana, donde se reunirá de nuevo con Raul Castro y no se descarta que vea también a Fidel Castro.

Santiago (Cuba), 26 mar (EFE).- Decenas de miles de cubanos dieron hoy la bienvenida al papa Benedicto XVI con un ordenado recibimiento en Santiago de Cuba, donde colmaron la principal plaza de esa ciudad oriental para asistir a su primera misa en la isla.

La presencia de los jóvenes resaltó en el acto multitudinario celebrado en la plaza “Antonio Maceo” de Santiago, que reunió a creyentes y no creyentes de la isla, junto a peregrinos de distintas nacionalidades.

Las banderas de países como Venezuela, Panamá, Canadá y Brasil ondearon en la explanada con capacidad para unas 150.000 personas, pero la mayoría de los asistentes portaban banderas de Cuba y el Vaticano.

“Eres bienvenido a esta tierra bella, donde está ‘Cachita’ la más linda estrella”, corearon al papa los asistentes remarcando la presencia de la Virgen de la Caridad en la plaza y en Santiago, donde se encuentra su santuario nacional, en el poblado de El Cobre.

La Virgen de la Caridad o “Cachita”, como se la conoce popularmente, es la patrona de Cuba y un símbolo de identidad y fe para los cubanos de dentro y fuera de la isla que trasciende del marco católico a la cultura e historia del país.

Su imagen fue llevada a la plaza en procesión poco antes de que comenzara la ceremonia religiosa, fue colocada en el altar mayor y al finalizar la misa el pontífice entregó a la Virgen una rosa de oro.

En honor a la Virgen de la Caridad, muchas mujeres asistieron a la misa vestidas de amarillo, el color con el que se le identifica dentro del sincretismo religioso cubano.

Además, los peregrinos en la plaza corearon y algunos bailaron la canción más popular dedicada a la patrona de Cuba y escrita por Miguel Matamoros: “Y si vas al Cobre/ quiero que me traigas/ una virgencita de la Caridad”.

La demora en el horario previsto para el inicio de la homilía despertó la impaciencia de muchos asistentes, que luego respondieron con gran entusiasmo a la llegada de Benedicto XVI a la plaza en medio de aplausos, exclamaciones de alegría y hasta lágrimas.

“El papa ha dado su mayor prueba de confianza a nuestro pueblo”, dijo a Efe un cubano presente en la explanada, tras el paseo que el pontífice realizó por la plaza con los cristales laterales del papamóvil descubiertos.

Antes del inicio de la misa ocurrió un incidente en el que un hombre mestizo de entre 30 y 40 años edad burló el cerco de seguridad y se lanzó a correr algunos metros en dirección al altar gritando pronunciamientos como “abajo el comunismo”.

Inmediatamente fue detenido en medio de tirones y empujones y fue sacado por un lateral de la plaza por las autoridades.

La celebración religiosa comenzó casi al anochecer y terminó bajo una lluvia que puso cierre a la calurosa y agotadora jornada que vivieron este lunes las personas que no solo asistieron a la misa, sino que esperaron horas bajo el sol del mediodía para ver pasar al pontífice en su recorrido en papamóvil por Santiago.

El vehículo recorrió unos ocho kilómetros y medio del aeropuerto al Arzobispado por las avenidas y angostas calles de la ciudad, adornadas con carteles que en su mayoría rezaban mensajes como “Bienvenido a Cuba, peregrino de la Caridad”.

Como ocurrió en la misa, la multitud saludó con entusiasmo y alegría al papa a su paso por el centro de la urbe, pero no se escucharon lemas ni había carteles de iniciativa individual.

En Santiago, las autoridades locales convocaron a una “masiva movilización ordenada” para recibir al papa y advirtieron de que no se permitirían “consignas políticas, ni carteles” con tal de evitar “cualquier acto de provocación o intentos de hacerlo”.

Por otra parte, el Gobierno de Raúl Castro estableció un receso laboral en la provincia para facilitar la participación de los cubanos en el acto de bienvenida y la misa.

Según dijeron a Efe varios santiagueros, la concentración para recibir al Pontífice se organizó por “puntos” acorde con el recorrido del papamóvil y hubo convocatorias desde los centros de trabajo, escuelas y Comités de Defensa de la Revolución.

“Es un Jefe de Estado y hay que recibirlo respetuosamente y para cumplir con nuestro deber”, afirmó a Efe Maritza, una maestra de 50 años que no es católica.

Luisa Limonta, otra santiaguera de 62 años, enfatizó que “cualquier país que conozca las normas de conducta está obligado a ser amable ante una visita como esta”.

“Por eso estamos aquí creyentes y no creyentes”, apuntó Limonta, tras elogiar la postura de Benedicto XVI en contra del bloqueo económico y comercial que Estados Unidos aplica a la isla desde 1962.

Santiago de Cuba recibió asimismo a miles de peregrinos religiosos que llegaron de todas las provincias del país y también a grupos de extranjeros, entre los que destacó una comitiva de la Arquidiócesis de Miami compuesta mayormente por cubanoestadounidenses.

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo