Usted sale de su casa. Afuera hay un trancón y Google Maps le dice que demorará más de una hora en llegar a su oficina, pero qué importa: presiona un botón, saca su teléfono y comienza a ver la serie que dejó anoche en Netflix. Un correo de urgencia llega y, mientras su automóvil se mueve sin que usted lo controle, empieza a adelantar su trabajo y a tomarse un café caliente. Un leve timbre le avisa que ya llegó a la oficina. Esto es el futuro que cientos de compañías plantean cuando los vehículos autónomos sean una realidad.

La tecnología para lograr que los automóviles puedan conducirse solos está cada vez más cerca de los consumidores. Además de las grandes industrias automotrices, gigantes de Silicon Valley como IBM, Alphabet (la casa matriz de Google), Uber y Lyft proponen quitar por completo al conductor del automóvil. Es un sueño que inició en los años 1950, pero que ahora, con la profusión de sensores y mapas, se puede hacer realidad.

Niveles de autonomía

Dado que muchos de los desarrollos se adelantan en Estados Unidos, el mundo automotor ha acordado sumarse a la definición de la Sociedad Americana de Ingeniería (SAE, por sus siglas en inglés) de los diferentes modos de manejo y de asistencia de los vehículos autónomos.

La norma SAE J3016 define estos niveles. En Colombia, todos los vehículos actualmente en venta se mueven en los niveles 0 (intervención total del conductor) y 1 (asistencias de manejo). Este nivel 1 incluye asistencias como los modos de parqueo automático o las asistencias de control de carril y de crucero, las cuales ya están en Colombia en vehículos de marcas como Chevrolet y Volvo.

En Europa y Estados Unidos, marcas como Tesla ofrecen vehículos con nivel de asistencia 2. Estos pueden controlar el movimiento de un vehículo, pero el conductor debe estar permanentemente atento a sus alrededores, y frecuentemente obliga a que el piloto debe tener la mano en el timón o los pies en los pedales, listos para reaccionar en caso de una emergencia.

El siguiente paso es el nivel de asistencia 3, en el que el vehículo no requiere asistencia pero debe poder tener control de los conductores si es requerido. Por ejemplo, debe poder tener movilidad autónoma para trancones y ciudad, pero a una velocidad de carretera puede ser controlado por el piloto. A este avance ya ha llegado Audi en autos de carretera, mientras que la gran mayoría de constructores se encuentra en pruebas.

Los últimos pasos son los niveles 4 y 5: en el 4, los vehículos autónomos deben poder reaccionar a una emergencia por sí solos, incluso si el conductor no lo hace (por ejemplo, si este está dormido). En el 5, no hay necesidad de controles físicos: el vehículo se mueve por sí solo sin que ni siquiera haya un conductor presente. Este es el objetivo de empresas como Uber, que esperan tener vehículos sin conductor para operar sus servicios de taxi.

¿Qué tan cerca estamos?

En los países desarrollados, las pruebas están cada vez más cerca. Uber se asoció con Ford y Volvo, Intel con Toyota, y General Motors compró una parte de Lyft para ir cada vez más adelante en este negocio. Las calles de California, Arizona y Michigan tienen una constante fila de vehículos autónomos en todas las condiciones.

En Detroit y Las Vegas, el inicio del 2018 mostró estos avances. Cabe anotar la curiosidad que estos anuncios se vieron más en el Consumer Entertainment Show, la exhibición en Las Vegas donde normalmente se muestran novedades de los electrodomésticos y tecnología de diversión: el objetivo de ciertas marcas es convertir al auto en un electrodoméstico más, como la nevera o el televisor.

Llamó la atención un concepto de Chevrolet, que mostró un vehículo sin pedales ni timón, que entraría en pruebas en 2019 para una venta limitada. Todavía están pendientes de aclarar problemátias como la interacción con los vehículos de conducción humana, la ciberseguridad y los temores de millones de personas, pero las marcas son optimistas.

A pesar de esto, en Colombia la situación no es tan sencilla. Más allá de las limitaciones legales, la infraestructura vial y de comunicaciones presenta serias restricciones para automóviles que necesitan conexión permanente a GPS e Internet, además de vías perfectamente demarcadas y que no soportan los “atravesados” en los trancones. La llegada de los vehículos autónomos requerirá de un cambio no solo de infraestructura, sino de mentalidad.


La cifra

20 millones

Según Business Insider, habrá este número de vehículos autónomos circulando en el mundo en 2025.

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