Siete miembros de una familia, entre ellos cuatro niños, fueron hallados muertos a tiros el viernes en una propiedad rural del suroeste de Australia, informaron la policía y medios de prensa.

Los muertos eran los niños con su madre y abuelos. Se habían radicado en 2015 en Osmington, una aldea de apenas 700 habitantes cerca de la población turística de Margaret River, donde cultivaban fruta, según la prensa.

La Policía se negó a contestar si se trataba de asesinatos seguidos de un suicidio, pero dijo que no buscaba sospechosos.

Luego de una denuncia telefónica antes del amanecer, la Policía halló los cuerpos y dos armas de fuego en el lugar, dijo el comisionado de policía Chris Dawson. No identificó al denunciante.

Hallaron dos cadáveres fuera de la casa y el resto dentro. Todos residían en el lugar, añadió.

“Esto solo lo puedo calificar como un incidente horripilante”, dijo Dawson, quien afirmó que no había razones para temer por la seguridad pública, pues no había un pistolero prófugo.
Dawson se negó a revelar la identidad o las edades de las víctimas.

Philip Alpers, un analista de la Universidad de Sydney, dijo que aparentemente se trataba de la matanza más grave en Australia desde que un hombre mató a 35 personas en el estado de Tasmania en 1996, a partir de lo cual se aprobaron leyes de control de armamentos.

La población rural puede poseer armas debido a la necesidad legítima de enfrentar plagas y depredadores o matar ganado enfermo o lastimado, pero las armas automáticas y semiautomáticas están prohibidas.

Sigue Leyendo

Noticias

¡Prepárese! Más de 27 barrios de Bogotá se quedarán sin luz este miércoles

Noticias

Comienza el Foro Económico Mundial en Davos

Noticias

¿No le gusta la canción que suena? Así puede bloquear artistas en Spotify

Destacados

Así se daba la gran vida alias Machete en República Dominicana

Indignación por contrato de un asador para la residencia de Iván Duque

El tuit del hijo de Uribe por el que lo catalogan como "asco de persona"

La verdad del joven agredido en marcha contra el terrorismo en Medellín

La verdadera historia de cómo ingresó el carro bomba a la General Santander