El pasado lunes 15 de enero de 2018  inició el ciclo escolar en las instituciones educativas oficiales en la ciudad de Medellín. Cerca de 300.000 estudiantes llenaron las aulas de clase de los 226 colegios de educación regular del municipio que abrieron sus puertas. Dos instituciones requirieron modificaciones al calendario escolar e iniciarán el próximo 22 de enero de 2018.

Sin embargo, aún hay niños y jóvenes, con o sin discapacidad, que no han recibido la buena noticia de tener garantizado el cupo en la institución educativa más cercana a su lugar de residencia para poder empezar a estudiar en este nuevo año.

Niños con discapacidad

Jenny Sorelly Suescun, es madre sustituta desde hace 12 años del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, ICBF; y tiene a su cargo dos menores de 9 y 11 años de edad, quienes en estos momentos presentan dificultades para poder obtener cupos en las instituciones educativas cercanas a su vivienda.

“Nosotros vivimos hace cuatro años en Robledo La Aurora, le he pedido al núcleo y a la Secretaría de Educación que me ubiquen a los niños en dos colegios que hay en este barrio, pero perdí los cupos que me habían asignado porque el núcleo cometió el error de asignar mal los grados que debían cursar”, comentó Suescun.

Una vez identificó el error dice que se acercó a la Secretaría de Educación y a Derechos Humanos porque los niños tienen una discapacidad leve y deben cursar uno cuarto de primaria y el otro tercero. “Ellos no pueden estar en colegios donde se requiera transporte porque son niños que si se quedan del bus no saben cómo decir el lugar en el que viven. Uno tiene un retraso leve moderado y el otro tiene microcefalia. Son niños que necesitan que yo misma los lleve al colegio y los reclame”, indicó.

Sin embargo, hasta el momento le han negado los cupos, a pesar que se ha dirigido personalmente al núcleo, a la institución educativa y ha presentado el caso ante los directivos. “Lo que necesito es cupo en el colegio Ciudadela Nuevo Occidente o en el Lucitania Paz de Colombia, que son los que tengo cerca”, agregó.

Según Suescun los niños deben estudiar hasta quinto de primaria porque el bachillerato por su condición no lo hacen. “Les están negando el derecho a ellos de estar en un colegio y me los mandan a colegios especiales, sabiendo que pueden estar con niños normales”.

Jorge Iván Ríos, subsecretario de Prestación de Servicios Educativos de Medellín, explicó que en el municipio existe el programa ‘La inclusión es con vos’, que atiende a 31.600 personas de diez diferentes poblaciones, la más grande es la de discapacidad que atiende a 13.000 niñas, niños y jóvenes que están escolarizados.

“En esta población con discapacidad nosotros tenemos como ciudad varias garantías para los estudiantes. Tenemos las maestras de apoyo que son más de 200 profesionales especializadas en el área de la discapacidad sensorial, auditiva, visual, entre otros; que están acompañando a los profesores regulares en asesoría y asistencia técnica para el manejo de las condiciones de aprendizaje de estos niños”, explicó Ríos.

El subsecretario aclaró que en Colombia cambió la modalidad de atención a la población en condición de discapacidad, “anteriormente eran tipificados y clasificados por el tipo de discapacidad y eran llevados a una sola institución de acuerdo a la discapacidad, lo que generaba grandes dificultades. El modelo actual es que todas las instituciones de Medellín hacen parte de ese nodo para la inclusión, los rectores deben recibir al niño y el papá cuenta con una unidad de asesoría en las oficinas centrales de la Secretaría de Educación que hace la gestión para ubicar el colegio más acorde o que tiene los profesionales de apoyo adecuados”.

Estudio de hoja de vida para obtener el cupo

Otra de las dificultades con las que se han encontrado algunos padres de niños y adolescentes para poder obtener un cupo en una institución educativa, es que según las directivas del colegio, la hoja de vida del menor debe entrar a un estudio para definir si le otorgan el cupo o no.

Ese es el caso de Mónica María López, madre de un joven de 15 años de edad, quien el año pasado decidió sacar a su hijo de la institución en la que estaba porque su rendimiento académico no era el esperado. Pero el inconveniente se ha presentado este año para poder lograr un cupo en un colegio oficial.

“Lo primero que me preguntan es la edad y cuando se las digo de una vez se rascan la cabeza. Yo llamé primero al colegio y me dijeron que sí había cupo para séptimo, fuimos y nos atendieron normal. Luego me pidieron que le sacara una copia a la hoja de vida porque debía entrar a un comité a ver si lo reciben o no”, afirmó López.

Según la madre, la situación de su hijo no es el un único caso, ya que fue testigo de que había por lo menos diez hojas de vida esperando a ser estudiadas por las directivas del colegio. Diez familias que esperan la noticia de si sus hijos podrán vincularse a la institución o no.

“Con ese requerimiento de las hojas de vida parece que lo que quieren hacer es una selección como si se tratara de un empleo. Estos muchachos necesitan es estudiar, me parece que la propaganda que están haciendo y lo que hacen los colegios no cuadra. No quieren a ningún niño en la casa, pero los colegios no los reciben hasta que estudien la hoja de vida”, comentó López.

Por su parte, ante esta situación el subsecretario de Prestación de Servicios Educativos de Medellín explicó que las instituciones educativas efectivamente tienen un Siet, que es un sistema integral de evaluación, “este Siet conserva unos grados de autonomía, pero a su vez tiene unos grados de generalidad. El primer grado de generalidad indica que todo debe remitirse a un debido proceso para el tratamiento de problemas de comportamiento de los estudiantes. Como debido proceso y por regulación nacional las instituciones no pueden expulsar un joven en medio del año, sin haber seguido las rutas de acuerdo al tipo de falta que comete. Si en el primer año el rector expulsa a un estudiante está faltando a la regulación nacional, porque dice que si el chico pierde el segundo año la institución educativa debe proceder a sugerirle traslado de institución”.

El funcionario fue enfático al advertir que “en Medellín no es motivo de impedimento para ingresar a una institución educativa oficial presentar la hoja de vida” e instó a que los ciudadanos a quienes no se les haya otorgado el cupo por dicho requisito “deben reportarlo a la línea 5148269 de inmediato para proceder a enviar un equipo de supervisión educativa”.

La próxima semana el Secretario de Educación, Luis Guillermo Patiño, en compañía de todo su equipo realizará un barrido por todas las instituciones donde no se están recibiendo a los niños apoyados en criterios irrisorios o por situaciones que no son del marco legal o educativo. “Debe quedar claro que para matricular no se necesita la hoja de vida”.

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La cifra

En Medellín hay disponibilidad de 350.000 cupos y según la Secretaría existen estrategias para garantizarles la educación a los niños de todas las familias de la ciudad.

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