Este nuevo trabajo se llama Elementales, ¿por qué este nombre?

Elementales se llama así porque, primero, contiene las canciones que considero elementales para conocerme como compositor, como músico y como artista. Segundo, porque a cada una de esas canciones la desmenuzamos hasta que llegamos a su núcleo a su elemento principal y entonces tenemos una reunión de 15 elementos fundamentales en las relaciones personales, por lo menos desde mi punto de vista, empezando por Una y otra vez, con Morat, cuyo elemento principal es la rendición. Cuando uno renuncia a uno mismo y se rinde a otra persona. Ese es el núcleo fundamental de la canción.

Muchas veces los artistas reviven sus mejores clásicos para cerrar etapas y continuar explorando música nueva, ¿es su caso?

Sin duda alguna, es un punto aparte. Además, para mí no es coincidencia que ese cierre del ciclo sea en el séptimo disco de mi carrera, porque el siete tiene eso. Dicen que la vida del ser humano se divide en septenios, y que los ciclos son siempre de siete. Entonces este séptimo disco para mí es eso, es un ‘hasta aquí he hecho las cosas de cierta manera, ahora me quiero tomar la libertad de hacerlas de otra manera y ojalá me quieras acompañar en ese viaje’.

¿Y qué sigue en su carrera?

Ahí en la propuesta estética y sobre todo en las canciones inéditas está una luz de hacia dónde va este camino.

Usted ha dicho antes que le gustaría hacer salsa…

¡Sí! Y eso va a llegar en su momento. Ese álbum de salsa lo tengo guardado para mí, en algún momento de mi vida, pero no es hacia allá que quiero ir realmente. A medida que pasan los años, uno como persona y como artista, entre más seguro está de quién es, más libre es. Y más se permite ir a lugares donde de pronto antes por esa misma inseguridad no se lo permitía. Cuando tu casa está en orden abres las puertas y eres buen anfitrión, dejas que todo el mundo entre porque no va a pasar nada. Así mismo pasa con el alma de uno. Cuando uno está tranquilo con quien es como artista, dice, ‘bueno’, vamos a lugares donde no hemos ido.

Al ver el video de Una y otra vez con Morat parece que el azar fuera un tema principal, ¿fue intencional?

Para mí, todo tiene mucho que ver con el azar. Hay gente que dice que uno mismo construye el destino, hay gente que dice que ya todo está organizado, hay gente que dice que no tenemos nada bajo control y pasan cosas que recalculan nuestro camino, yo creo que es una combinación de todo. Hay un marco general en el cual uno se va a mover pero de acuerdo a ciertas decisiones y ciertos golpes de azar te vas a mover en distintas direcciones dentro de ese marco general. Y así, creo que el azar forma parte fundamental de la vida y con esta canción yo quería esa idea de casino, de noche, de algo de clandestinidad. De la truculencia que tiene el tema de los juegos de azar y las cartas. Creo que esa suciedad nos venía muy bien tanto a los Morat como a mí en esta puesta de esta canción.

¿Cómo se unen las voces de los chicos de Morat y Santiago Cruz?

Primero, me encantan ellos, y hay gran virtud de Juan Pablo Vega, el productor de la canción. Al final es quien arma la propuesta estética obviamente con la dirección que le dimos al proyecto desde que nos sentamos a trabajar con Juan Pablo. Pero siempre estuvo claro que era esta canción, y que era con ellos. Eso ya nos llevó a una dirección y a un lugar donde nos sintiéramos cómodos; ellos con su personalidad artística, que es bastante definida a pesar de sus cortas edades, y yo con mi personalidad artística, que he venido construyendo a través de los discos.

Mucha de su música es recordada por las letras de amor (y desamor) ¿Cómo sobrevive el romanticismo en la era digital?

Yo creo que va mucho más allá de las relaciones sentimentales, es una visión particular de la vida. Así como es una corriente pictórica, va mucho más allá de la flor, el chocolate y la serenata. El ser humano siempre va a tener ese rincón romántico que va a sobrevivir a cualquier formato, es como la música. No importa el formato, siempre va a ser necesaria una canción, ya sea en vinilo, casette, mp3, Grooveshark o en las plataformas de streaming. La canción es una necesidad emocional del ser humano.

¿Por qué cree que algunas canciones específicas superan el paso del tiempo y sirven para que las personas expresen sus sentimientos?

Eso me gustaría saberlo a priori, ojalá todas las canciones que uno hace superaran la prueba del tiempo. Yo creo que sí hay una manera, tiene que ver con la honestidad con que hagas la canción y que entiendas el entorno pero que no te dejes llevar por la moda. La moda no supera la prueba del tiempo. Lo segundo es tema sociológico complejo, sobre todo en el mundo latino, donde por ejemplo al hombre se le castró de sentir y se le ha castigado de sentir. Así como se resiente cuando la mujer muestra fortaleza. Somos una cultura dramática. También somos una cultura donde se castiga el contacto con los sentimientos, así que preferimos que nos distraigan, no que nos revelen lo que sentimos. Al final la canción es un espejo en el que cada quien se ve reflejado. Además en Colombia nuestro día a día es tan demandante que no queremos que nos lo recuerden. Queremos que nos distraigan.

Santiago Cruz vuelve a su esencia con 'Elementales'

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