¡Estan de regreso con música nueva! Hablemos de Adicto a ti

Jorge Villamizar: Es nuestro segundo sencillo, el tema de la canción habla de un amor tóxico, una de esas relaciones de las que tus amigos y parientes te advierten. Hay que vivirlo para entenderlo, uno se mete pero después es muy difícil salir, quedas realmente adicto a una persona que no necesariamente te hace bien. Para acompañar esto hicimos una canción muy fuerte, con unos coros fuertes. Parece una barra de estadio, es una canción que se podría cantar en un coliseo. Llegamos a meterle tantos coros que decidimos sacar algunos porque en un momento ya parecía que estabas en un estadio. Musicalmente esos coros están acompañados de una selección musical intensa, bombos, batería, breaks grandes, y una cantidad de guitarras y un cuatro, tiene un sonido medio andino. Es como salvaje, tribal, y habla de una persona adicta a un amor tóxico.

André Lopes: Sí, es como una samba andina de estadio (risas) una batucada andina con 'dembow', urbanizada.

J. V.: ¡Sí! Exacto.

A.L: Grabamos el video en Buenos Aires, la idea fue de mi esposa y mía, Jorge y Jota actuaron bastante en el video. Nos gustó la idea de hablar de la adicción como algo que te lleva a la locura de alguna manera y quedamos muy contentos con el resultado del video y la canción. Esta es la segunda canción, porque la primera fue Por hacerme el bueno. Las dos juntas son las canciones que escogimos para el regreso de Bacilos, canciones que la gente pueda reconocer como 'ahí está Bacilos', actualizado.

José Freire: En Adicto a ti, como en Caraluna, puedes ver cómo está demostrado musicalmente Puerto Rico, Colombia y Brasil, y cómo eso trasciende y se vuelve una cosa completa y muy latinoamericana.

¿Se podría decir que esta nueva música tiene aún más influencia latina? ¿Era esa la intención principal?

Todos: Sí.

J. V.: Esa siempre ha sido la intención de Bacilos, desde que empezó. Cuando Bacilos arranca la música latina era algo casi como folclórico, era salsa, merengue y vallenato. Hoy en día la música latina es la norma y todos los otros géneros murieron. Entonces, claro, ahora nosotros estamos como peces en el agua.

J. F.: Nosotros nos juntamos al igual que variaos amigos de República Dominicana, Puerto Rico, España, Colombia, Venezuela, Brasil, Argentina. ¿Me entiendes? Eran grupitos de amigos que poco a poco se fueron conociendo a través de nuestra música y los shows que hacían en Miami. Luego resultamos tocando acá en Bogotá, en El Campín, después de tocar en Miami para 100 o 200 personas de repente estamos acá abriéndole un concierto a Alejandro Sanz y ¡pum! la cosa cambió.

A nivel de industria, ¿cómo ven la música doce años después?

J. V.: se reestructuró, los años en que Bacilos dejó de ejercer, digamos, fueron los más caóticos de la industria. Pero, nosotros vivimos la debacle de la vieja industria, de la vieja forma de hacer música. Cuando Bacilos lanza Sin Vergüenza (2004) el staff de Warner se redujo al 10%, entre un disco y otro. Cuando lanzamos ese segundo disco echaban a las personas semanalmente. Llamábamos a hablar con el sello y cada vez había menos personas, te dejabas de sorprender. Las oficinas estaban vacías, nosotros vimos eso, era un poco deprimente, y afectó nuestra carrera obviamente.

¿Y ahora cómo se adapta Bacilos a esta nueva época digital donde de todas maneras se siguen haciendo discos?

J. F.: Hay un aumento en ventas de vinilo, pero claro, no en los números de antes.

J. V. Tú con eso no mandas a tus hijos al colegio.

J. F. Unos cambios súper evidentes, además de que el business model cambió, también tiene que ver con la tecnología. Sabíamos desde el 96 que venía lo del digital streaming y el digital downloading, todos nos estábamos preparando y las disqueras lo sabían. Todos nos hemos tenido que adaptar a todas las plataformas digitales y el social media. Entender las estadísticas, estar bien pendientes a dónde estamos sonando, quién nos está escuchando, qué edades, qué canciones son las más escuchadas. Eso está ahora disponible y cada uno de nosotros lo puede ver. Antes no, antes tocaba preguntar, ahora tenemos contacto directo con los fans. Nos escriben. Lo que sí no creo es que el negocio como tal haya mejorado para los artistas, si analizas los contratos, no es como si estuviéramos ganando más y ahí está el cambio que debe suceder ahora y ver cómo en el futuro el mayor porcentaje irá al artista, irá a quien hace la música.

En el video hay una coreografía, ¿cómo les fue con eso?

J. V. Terrible (risas)

A.L: Durante la grabación la chica tenía una coreografía para su parte y fue como que estuvimos jugando con eso, todo fue por diversión, creo que nadie tiene la expectativa de que bailemos en un escenario (risas). A lo mejor la gente se divierte y baila con la canción pero es algo cómico, es el lado divertido de la adicción, la tragedia y la locura. Hay toquecitos de humor que se hacen muchas veces en nuestras canciones.

J. F.: Somos unos locos, es un baile maniático. (risas)

Después de tantos años, ¿cómo se sientan a componer los 'Bacilos'?

J. V.: Eso ha cambiado, porque la industria ha cambiado. Yo soy el compositor, ese siempre ha sido nuestro modus operandi, digamos. Antes los compositores nos sentábamos y escribíamos una canción, todavía pasa, pero ahora se hace muchísimo en colaboración, entonces se reúnen cinco, tres o dos escritores y todo el mundo hace como un brainstorming y las canciones son más jingles que canciones. Pero, hay un lenguaje muy rápido que se ha impuesto hoy en día, y en este disco experimenté un poco con eso. Una canción como Adicto a ti está compuesta con dos compositores más de una manera súper activa, con gente muy capaz. En Hacerme el bueno colaboró Andrés Castro, y en una hora tienes una canción. En ese sentido hay un poquito de esa experimentación y hubo un aporte en la composición de la nueva industria. Antes era mucho más personal, yo escribía dos años y le mostraba a André y a Jota y entre los tres escogíamos lo que tuviera la identidad Bacilos. Ahora tomamos a unos súper capos y decir, 'hagamos algo con identidad Bacilos', ¿me entiendes?

¿De afuera para adentro?

J. V.:  Sí, hay de eso en este disco. Sin embargo el disco también tiene un lado que es el antiguo, que son canciones que vienen realmente de un proceso cantautoral. De trovar, de guitarra por la noche, como se hizo Tabaco y chanel. Yo creo que eso está acabándose, en algunos medios se acabó. Las canciones son rimas específicas de una historia mínima, de algo específico.

A.L: Hoop, tras hoop. Gancho tras gancho.

¿Eso les genera algo de nostalgia?

J. V.: Obvio, ese es el problema. El progreso no es siempre hacia lo mejor, si fuera así no estaríamos en estos atascos de tráfico tan salvajes, llenos de smog. El progreso no puede ser juzgado, uno es un pasajero del progreso y nosotros del progreso de la música. Todo el posteo en redes tiene que ver con la necesidad de mostrar 'qué fantástica es mi vida, yo también soy Kardashian'.

J. F.: Pero es súper interesante lo del proceso porque hay una malicia, hay una consciencia desde que nos conocemos. Sabemos qué es Bacilos. Pero, más que pensarlo es el feeling. Nos sentamos juntos, botamos ideas y decimos, sí, por ahí es. Nos vamos en el viaje. A veces hay canciones que no entran en un disco, pero por alguna razón estas de este disco se fueron al principio de la fila. Ahí está la esencia de Bacilos y la gente lo va a entender y lo van a sentir inmediatamente.

En una época la gente llamaba a las emisoras a pedir una y otra vez las canciones de Bacilos, como banda, ¿se consideran un clásico? 

J. V.:  Qué loco lo que estás contando porque eso uno lo ve cuando está pasando. Nosotros no éramos conscientes de lo que eso significa, de lo difícil que es llegar a ese punto, de que la gente se enamore de lo que estás haciendo y lo pida muchas veces. Eso no se compra con plata, y nosotros no éramos una banda mediática. Nuestra imagen siempre fue un despelote absoluto, yo incluso pesaba como 20 libras más. Un desastre. ¿Clásico? Claro que sí. Si tú haces una canción, la grabas, y la canción camina sola… si las cosas siguen así, vamos para allá. Todavía no lo somos, pero vamos pa' allá.

J. F.: En Spotify Caraluna era número uno de los top latin classics en diciembre de 2016. Y llegó a 100 millones de reproducciones, que es algo nuevo para Bacilos. Pero a mí me gusta pensar que estamos buscando el balance entre lo clásico y lo moderno. Porque al igual que admiramos los clásicos también estamos pendientes de lo de ahora, como el trap, el reguetón, el hip-hop, Drake, Bad Bunny, discos brasileros. Eso ha sido siempre Bacilos, muy inclusivos, nada nacionalista, nada específico de que algo tenga que ser de una forma u otra. Se vale todo.

Bacilos tiene canciones como El edificio, que había que analizar y en las que había crítica social, ¿cuál es la crítica de Bacilos hoy en día?

J. V.: Básicamente, una canción de crítica social es una canción que no hable de amor, canciones que exploran otros lados, con la edad, yo personalmente me he vuelto más inseguro frente a lo que ocurre en el mundo. Uno cuando es joven es optimista de que las cosas van a cambiar y te vas dando cuenta que esto no va a cambiar ni pa un c***. Hay un poco de desilusión en ese sentido, y entonces qué, ¿escribir canciones para compartir la desilusión? No… es innecesario. Sin embargo en el disco escucharán canciones que tal vez llamaría sociales.

A. L.: Son más observaciones, creo yo (risas), como de, saquen sus conclusiones. Discutan entre ustedes.

J. F.:  Hay otros temas que puede que sean más lentos pero que hablan de cómo nos afectan las pequeñas mentiras que nos decimos, cada cual le da su interpretación y cada cual lo entenderá a su manera.

J. V.: Vivimos en un mundo muy polarizado, tremendamente odioso. Eso no era así antes, o por lo menos la gente tenía que decirte las cosas en la cara. Ponerse uno ahí de héroe a hablar… nadie lo está haciendo, ¿y qué artista dice algo? ¿Qué feminista está haciéndole homenajes a Corina Machado o a Lilian Tintori? Estamos hablando de estupideces todo el día, pero tenemos a estas dos súper mujeres olvidadas. Yo creo que el reguetón, que es lo que escucha mucha gente, es un escape a todo esto. Esto es un caos, ¡vamos a perrear! La intelectualidad es de mal gusto para la estética nueva.

A. L.: Mucha gente vive de eso, de criticar, de polarizar, y tienen su rebaño de seguidores y de trolls. Levantan su bandera y llevan su gente atrás, y no para resolver el problema. Es precisamente para mantener la polarización. Son profesionales de la discusión.

J. V.: Son líderes de barcos piratas.

J. F.: Analizas el mensaje y no hay, es demagogia, es retórica, es desinformación. Estamos inundados de desinformación, de fake news. Hay datos, hay historia, hay evidencia. Google. Es inmediato.

¿Cómo les ha tocado en redes sociales?

J. V.: La gente es horrible con los artistas. Con todo el mundo. Uno no debe leer eso. Eso es como si vas por la calle y hay un accidente horroroso, no tienes por qué ver. No debes ver eso porque lo que estás viendo es el lado más cobarde, y más negativo de la gente más insignificante de mundo. Entonces tú, que creas, haces, construyes y haces cosas que trascienden no debes dedicarle un segundo a recibir la energía de personas tóxicas y totalmente cobardes. Que no hacen más que quejarse. Las cosas que le dicen a James Rodríguez… la envidia hecha palabra. Uno cree que es con uno, pero luego ves lo que dicen de otros artistas, y no, mejor no ver para allá. Es una vaina muy cruel.

¿Dónde se ve Bacilos en 5 o 10 años?

A. L.:  Ojalá en cinco años estemos sacando el tercer disco desde el regreso de Bacilos, y con una carrera estable. Más cerca de poder llamar a Caraluna como un clásico, y ojalá viendo a los niños tomar buenas decisiones en la vida. Salud, con buena salud.

J. F.: ¿Sabes qué? Yo me veo en Venezuela tocando, con Bacilos, me imagino un cambio positivo finalmente, para los venezolanos. Saludables, disfrutando de la vida y haciendo música.

J. V.: Yo me veo, ojalá, haciendo música.

 

Bacilos, sonando por Colombia

La banda estará presentándose en los próximos meses en varias ciudades.

• Medellín: jueves 1.º de noviembre – Teatro Universidad de Medellín.

• Bogotá: viernes 2 de noviembre – Teatro Royal Center.

• Baranquilla: sábado 3 de noviembre – Barranquilla Díscolo

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