Es un año político. No solo en el ambiente nacional, donde los candidatos presidenciales juegan sus cartas para llegar a la Casa de Nariño. En el fútbol colombiano también es tiempo de elecciones y nadie quiere bajarse del poder, mientras otros pugnan por sentarse en el sillón, o al menos a la diestra.

La madre de todas las batallas es la que se librará en agosto, cuando se decida al nuevo (o viejo) presidente. Sin embargo, esa elección será determinada por lo que pase este 14 de febrero, en la asamblea ordinaria de la Dimayor.

Semanas atrás, las conversaciones entre directivos planeaban un ‘golpe de estado’ en contra de Ramón Jesurún, que hoy es el presidente de la Federación. Sin embargo, después de tantear el terreno, vieron que el poder adquirido por el vigente mandamás, sobre todo en FIFA, era algo de respetar.

Jesurún continuará en el comité ejecutivo de la Federación Colombiana de Fútbol y lo hará como presidente, siempre y no cambien las entretelas de acá a agosto. Lo mismo sucederá con Jorge Fernando Perdomo, que será reelecto como pope de la Dimayor.

Hasta ese momento, le tocará convivir con los dos nuevos miembros de la Federación por la rama profesional, que de no suceder nada extraño, serán César Pastrana, presidente de Independiente Santa Fe; y Gustavo Serpa, accionista de Millonarios.

La llegada de ambos parece no tener vuelta atrás, salvo por la resistencia de algunos clubes chicos, de los 36 que conforman la Dimayor, quienes se oponen que dos de los tres representantes de la rama profesional en el Comité Ejecutivo de la Federación (además del presidente Jorge Perdomo), sean de clubes pertenecientes a la misma ciudad, en este caso Bogotá.

El grupo de los equipos pequeños, que ya puso trabas en el reparto televisivo y que consiguió bajar el número de jugadores profesionales de los planteles que disputan certámenes internacionales, de 30 a 25, impulsan la llegada de Ricardo Hoyos, representante del Boyacá Chicó, o del dueño del Quindío, Hernando Ángel.

Para ellos, la llegada de Pastrana y Serpa podría polarizar el poder en el fútbol colombiano a favor de los equipos grandes, que consiguieron aumentar su núcleo político de ocho a doce clubes, añadiendo entre otros a Santa Fe, que en un principio se mostraba reticente a apoyar las políticas de los otros conjuntos históricos del país.

Los otros puestos en la Fedefútbol serán decididos en marzo por la Difútbol (división amateur), que preside Álvaro González Álzate. A diferencia de lo que sucede en la rama profesional, esta vertiente se muestra unida y en bloque, con tres votos de los siete para las elecciones de agosto.

Por el momento, González Álzate respalda la continuidad de Jesurún en el ‘trono’, pero no descartó la asunción de otra ficha suya como presidente. En el ambiente del fútbol se rumoró que ese sería Pastrana, aunque el mandamás de Santa Fe ha querido mostrarse siempre fiel a Jesurún y los profesionales.

Este miércoles, desde horas de la mañana, la asamblea ordinaria de la Dimayor elegirá a sus representantes, en una reunión que podría ser para alquilar balcones, así salgan a decir luego que todo se llevó en total paz.

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