En general creemos que la corrupción es algo lejano que afecta a muchos, pero que no nos toca directamente. Creemos que los Reficar, Odebrecht, Agro Ingreso Seguro, Carimagua, Invercolsa o Proceso 8.000 son vainas indignantes, pero nos quedamos con esa tibia, lejana y virtual indignación de las redes sociales en las que nos quejamos, criticamos, lamentamos, insultamos y exigimos cambios que en la vida real no pasan, precisamente porque en el fondo creemos que la corrupción no es con nosotros.

Lamento contarle que cada acto de corrupción de un funcionario público lo afecta absolutamente; el problema es que en Colombia la corrupción está tan institucionalizada, tiene una genealogía tan larga, que ya sentimos que todo lo que está mal es normal y no: ¡no es normal!

Cuando usted como usuario de una EPS llega a una sala de urgencias y el sistema se demora enemil horas en atenderlo, créame, detrás hay corrupción: alguien hizo algo con los fondos de la salud y por eso esa demora, ese mal servicio, esa falta de recursos para garantizar que lo traten como un ser humano.

Cuando usted sale de su casa y rumbo a su trabajo se encuentra con unas calles llenas de basura, créame, detrás de eso hay corrupción porque la plata que era para el sistema de aseo no se está usando como debe ser.

Cuando a usted le toca pagar impuestos que antes no pagaba o sobrecostos en sus compras diarias que antes no tenía, detrás hay una necesidad del estado por buscar plata que se le perdió en medio de una burocracia gigante, corrupta y hambrienta.

Cuando la carretera por la que transita parece una trocha del siglo XIX cuando ya vamos para la tercera década del XXI, en serio, alguien se quedó con la platica de esas obras y proyectos…

Cuando usted busca trabajo y se presenta para un cargo público que no le dan, a pesar de que tiene todos los méritos para quedarse con él, créame, hay corrupción detrás: alguien prefirió contratar al hijo/amigo/recomendado/cuota de alguien, aunque no tuviera más de “seis semestres de finanzas en la San Marino”.

La corrupción nos rodea, y no se trata sólo de los nombres famosos y raros que salen en los medios, la vemos todos los días y cada uno de esos pequeños actos de corrupción abre las puertas para la corrupción a mayor escala. Como bien dijo el presidente Duque: “Legalidad significa que formemos una sociedad de valores, que desde edad temprana formemos en cívica, urbanidad y respeto para sembrar en los ciudadanos una muralla ética que complemente las enseñanzas del hogar”.

Sí, luchar contra la corrupción comienza en casa, pero lamentablemente por una cultura traqueta que se tomó nuestra idea de nación en los últimos 40 años, en muchas casas se critica la corrupción de esas altas esferas pero se promueve la particular con comportamientos ya habituales en los que se celebra la viveza y la trampa. Por eso, porque creemos que el más vivo es el más verraco cuando celebramos al colado en Transmilenio, al que se mete en contravía para ahorrar tiempo, al que soborna, al que hace trampa en el examen, es que creemos que cuando nos roban miles de millones del erario público es un problema de otros. Y no, es un problema de todos y hay que combatirlo en todas partes: en la casa, en la educación y, por supuesto, en las urnas.

Amigo indignado, ya es hora de que madure, deje de quejarse en redes sociales y haga algo aparte de teclear. Nunca antes habíamos tenido una posibilidad como la de este domingo: hay que demostrarles a los políticos tradicionales, los de Odebrecht, Reficar, Agro Ingreso Seguro, Invercolsa y un larguísimo etcétera de nombres raros y lejanos, que estamos mamados, que sí somos consientes de la corrupción de la que tanto nos quejamos y que estamos dispuestos a luchar contra ella. Votar este domingo es un primer paso, luego la batalla la tendremos en nuestras propias vidas tratando de cambiar las malas costumbres particulares, pero de entrada unámonos en esta Consulta Anticorrupción para cambiar las de los que manejan los bienes de todos.

El presidente Duque va a votar #7VecesSí; su principal contradictor, Gustavo Petro, va a votar #7VecesSí; incluso el tantas veces criticado por su medianía Sergio Fajardo anunció que va a votar #7VecesSí. Aparte de seguir demostrando que no le importa lo que pasa en el país, ¿cuál es su excusa para no hacerlo?

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