En Rusia la gente se besa mucho. Desde acá se han narrado durante el último mes historias de victorias y derrotas, héroes y villanos, postales épicas de esta copa del mundo, pero no se han contado las historias de los besos; hoy todo el mundo está pendiente de los goles.

Ni idea si será por el fútbol o qué, pero es increíble. Va usted por la calle y la gente se está besando, no recuerdo un lugar del mundo similar en ese aspecto. Ocurre en cualquier rincón; en el metro, en los puentes, en las plazas, en los centros comerciales, en las esquinas, pero también a la mitad de la cuadra. He visto a parejas besándose en los alrededores del Luzhniki antes y después de los partidos, pero también en días en que no hay fútbol. El día del Francia – Argentina en Kazán me quedé en Moscú y trabajé desde la sala de prensa del estadio. Afuera, antes de entrar, me crucé al menos con tres parejas que se comían a besos en la mitad de la calle sin pudor. Hoy, domingo sin fútbol, fui a conocer el estadio del CSKA, un moderno escenario que no es sede en este mundial, y en las escaleras del metro que llevan a la calle había dos parejas en las mismas. Estaban camufladas entre la larga fila de gente pero podían verse, estaban ahí para quien quisiera espiarlos.

Y me parece bonito que la gente se demuestre su amor donde le plazca y sin dramas. Amor o lujuria, lo que sea, pero que exprese lo que siente.  La postal que abre esta columna también ocurrió este domingo en el metro, donde no es difícil ver escenas así si se anda con los ojos abiertos.  Y de tanto ver cosas así me acordé de la historia de cómo nació ‘Heroes’, la canción de David Bowie. Durante años el cantante sostuvo que se inspiró después de ver desde la ventana del estudio de grabación a una pareja de enamorados que se besaba sin miedo junto al muro de Berlín, frente a los soldados y los puestos de control. Tiempo después confesó que aquella pareja estaba conformada por su productor, Tony Visconti, y una de las coristas de las sesiones, Antonia Maass. Bowie guardó el secreto durante muchos años ya que Visconti estaba casado.

Pues yo no seré Bowie y ni idea quiénes serán las personas a las que he visto besándose, pero cada vez que me cruzo con una pareja de esas suena en mi cabeza la parte de ‘Heroes’ que dice “I can remember/standing by the wall/And the guns shot above our heads/And we kissed as though nothing could fall/And the shame was on the other side…”. Seguro tiene mucho que ver la relación de la ex Unión Soviética con el muro de Berlín para que piense tanto en la canción, porque la verdad es que en Colombia no me pasa.

Este martes vuelve el fútbol al mundial con la primera semifinal y el planeta volverá estar pendiente de Rusia. Veremos a Griezmann celebrar y a Courtois llorar, o al revés: Hazard lleno de gloria y Lloris lamentado la eliminación. Mientras tanto yo me quedo con la postal de esta mujer y este hombre que no se aguantaron las ganas y se pegaron en la estación Kiyevskaya, que más que estación parece un museo, en la línea 5 del metro de Moscú. Los rusos ya no tendrán a su equipo en el torneo, pero en eso de besarse espontáneamente no les gana nadie.

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