Germán Núñez (muy conocido entre sus amigos como el ‘Mono’ Núñez) es un bogotano que desde mediados de los años 80 optó por la bicicleta como único medio de transporte. Lo hizo en una época en que los únicos que iban a trabajar en bicicleta eran los mensajeros, los carteros y los jardineros.

Núñez escribió el libro Mi cicla y yo, en el cual cuenta sus impresiones como ciclista en Bogotá. Por tratarse de un gran conocedor de la parte de la ciudad que recorre en bicicleta, le pedí que me recomendara alguna ruta y escogió las carreras Octava y Novena entre las calles 45 y 100.

Él la descubrió cuando comenzó a montar en bicicleta y encontraba terrible transitar por la Séptima en sentido sur-norte y por la carrera 13. “Es una ruta muy suave. Los carros van despacio, ahora está llena de reductores de velocidad para los carros”. Además, como él señala, es un recorrido por la historia de la arquitectura de Bogotá.

El recorrido que propone comienza en la calle 45 con carrera Octava. Sugiere bajar a la carrera Novena por la calle 48 para pasar por el muro de la Clínica de Marly, cubierto de enredaderas, y que desde niño le ha llamado mucho la atención. De paso, esta bajada a la carrera Novena le permite admirar el bello edificio en ladrillos de la clínica, así como el de la Universidad Santo Tomás, dos cuadras al norte. En este sector también hay muchos edificios de tres y cuatro pisos característicos de la arquitectura de los años 50. Ya en Chapinero, entre las calles 53 y 60, se alternan la Octava y la Novena. Es una zona que considera interesante porque en ese sector se rompe un poco la cuadrícula con la cual se construyó Bogotá. A partir de la calle 60 se entra en una zona muy llamativa por sus anticuarios, librerías y ventas de ropa de segunda.

Después se pasa por la espalda de la iglesia de Lourdes y se entra a Quinta Camacho, uno de los barrios más bonitos de Bogotá, con casas y antejardines bien cuidados y restaurantes que han respetado la belleza de las casas. A partir de la calle 72 comienza El Nogal, donde tiene lugar parte de la novela Sin remedio, de Antonio Caballero. A la altura de la calle 74 está el Gimnasio Moderno, otra de las joyas de la arquitectura de la ciudad.

Luego están El Retiro y La Cabrera, el barrio de las grandes mansiones donde están las embajadas de Gran Bretaña, Francia y Holanda. Por entre las calles alterna las carreras Octava y Novena para cruzar el parque del Virrey y llegar al del Chicó, uno de sus sitios favoritos en Bogotá, y termina su recorrido cuando llega a la calle 100. “Por esa vía va uno tranquilo. No hay buses que se le echen encima ni se oyen casi pitos”. Además, considera que la gente debe quitarse de la cabeza la idea de que donde no hay ciclorruta no se puede circular en bicicleta. Por eso les recomienda a los ciclistas que ensayen esta ruta. Yo, como peatón, en muchas ocasiones he caminado por todos los tramos que la componen y coincido plenamente con Germán.

Sigue Leyendo

columnas

columnas

El viejo y el nuevo Dorado

columnas

Destacados

Queen

¡Estos millennials!

Marchando

El viejo y el nuevo Dorado

Solís y Urrego