Las boletas para ver a Millonarios vs. Santa Fe alcanzan los cuatrocientos mil pesos. Eso según listado oficial, porque a la hora de la reventa ese precio puede duplicarse sin mayor esfuerzo. Y yo no sé si eso sea caro o barato porque las cosas valen lo que la gente esté dispuesta a pagar por ellas, lo que sí tengo claro es que, en un país donde la línea de pobreza está por el orden de los $250.000 y con una liga profesional de nivel discreto, suena a mucha plata.

Salvo Nacional, lo pensaría más de dos veces para ver a un equipo local por esa plata. Es que ni a Junior, club del que soy hincha. Junior no es ni de lejos el más grande de nuestro fútbol, pero sí el que más alegría nos da, a todos. Sin él, la liga colombiana no solo sería mala, sino también aburrida.

Lo cierto es que si una boleta para ver a los dos equipos bogotanos en la final vale lo que vale tiene mucho de coherencia, basta con recordar que vivimos en la ciudad con costo de vida de Tokio y condiciones de Bagdad. Retrasados en transporte, vías, seguridad, desarrollo urbano, calidad de vida y otras minucias; no es difícil encontrar ropa a precio de París, comida más cara que la de Nueva York y finca raíz más costosa que la de Londres. Para no salirnos de las islas que tanto nos gustan porque acá la clase alta se siente británica, por Millonarios vs. Santa Fe están cobrando lo mismo que un Chelsea vs. Arsenal.

¿La ocasión lo amerita? Quizá. No todos los días se ve a dos equipos de la misma ciudad peleando por un título, cosa que hinchas de un lado y otro han deseado durante años. Hace no mucho esos sueños se frustraron cuando los dos clubes quedaron eliminados en semifinales. Eso sí, toca ver qué pasa con los seguidores del equipo que pierda. La final está tan caliente que se van a tener que ir a algún pueblo cercano: Melgar, Girardot, Cedritos.

Y aun así, las boletas parecen estar agotadas, lo que quiere decir que poco cuela el bolsillo a la hora de sacar los billetes. Eso al menos para los no abonados, es decir, para los que van al estadio solo cuando el equipo va bien. En una plaza a la que no van más de diez mil personas por fecha, el lleno para las dos finales está asegurado.

Los dos partidos contarán con 1300 policías y tendrán ley seca alrededor del estadio. Todo para proteger a los hinchas. Hablando de ellos, quisiera que gane Millonarios, no porque tenga una maravilla de seguidores, sino porque han sufrido más, y una felicidad después de tantos años de derrotas no sobra. Los de Santa Fe ya han gozado bastante y un baño de humildad no estaría mal, ya que a ratos se pasan de soberbios. Y no es que sean ellos, al revés, es una condición universal. Los hinchas restriegan los triunfos de los jugadores como si fueran propios y se enorgullecen de su equipo como si para ser seguidor se necesitara la declaración de renta, el pasado judicial y un diploma de una universidad de la Ivy League.

Ya hablando de fútbol como tal, me parece que está más para el lado de Santa fe, así que si de justicia se trata, el título sería para ellos. Igual, a la larga me da lo mismo quién gane; ninguno es el Junior, club al a que no le pido que alce copas, me conformo con que se vuelva un equipo serio.

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