En 1992, el médico estadounidense Thomas Starzl publicó un libro titulado The puzzle people: memoirs of a trasplant surgeon (la gente rompecabeza: memorias de un cirujano de trasplantes). Starzl, conocido como ‘el padre del trasplante moderno’ y quien realizó el primer trasplante de hígado humano exitoso en 1967, narró algunas de sus experiencias en las 370 páginas que componen el que sería uno de los tres mejores libros del mundo sobre la vida de los médicos.

Pero más allá de publicaciones, editoriales y éxitos en ventas, su obra aborda uno de los temas más sonados en los últimos años: el trasplante de órganos. Sentado en un consultorio de la Fundación Valle del Lili, el caleño Benjamín Calderón ve la situación desde una óptica muy cercana: desde hace seis años y medio él es uno de esos ‘hombres rompecabeza’, pues recibió de otro cuerpo varios órganos que le salvaron la vida.

Durante su adolescencia, una diabetes tipo 1 le hizo saber que algo en su organismo no funcionaba bien. Más adelante, las fallas se fueron extendiendo a otros órganos y por eso a finales del 2011 fue la primera persona en el Valle del Cauca en someterse a un trasplante de hígado, páncreas, riñones y un trozo de duodeno. Después de la cirugía, su vida fue otra lejos de las máquinas que emulaban lo que su cuerpo no lograba.

“Duré casi tres meses en lista de espera. Mi donante fue un joven de 17 años que había muerto por un impacto de bala en la cabeza. Cuando me desperté no podía mover mi cuerpo, ni siquiera era capaz de bostezar o de tragar, pero poco a poco fui recuperando el movimiento y mi vida fue distinta. En todo este proceso es fundamental el apoyo de la familia para no desfallecer.”, cuenta Benjamín.

Un caso similar es el de Norma Riaño, a quien una cirrosis le dejó el hígado inservible y por eso hace más de una década tuvo que recibir un trasplante. Su recuerdo más lúcido es que cuando abrió los ojos después de la cirugía le hizo señas a su mamá para que le pasara un espejo: ahí pudo ver a una nueva Norma con los cachetes colorados y una expresión distinta a la que había tenido todos esos años en los que su cuerpo no respondía como el de las demás personas.

“Ahora todos en mi familia coincidimos en que vamos a donar nuestros órganos cuando sea el momento. Mi hijo, por ejemplo, cada cuatro meses dona sangre porque con mi enfermedad entendió la importancia de donar vida a las personas que la necesitan. Uno debe mantenerse fuerte en todo momento, pero recibir un trasplante es una bendición. Es como volver a nacer.”, dice la mujer.

El doctor Luis Armando Caicedo, docente de la Universidad Icesi y jefe médico de la Unidad de Trasplantes de la Fundación Valle del Lili, asegura que el porcentaje de donaciones en el departamento aumentó un 20% entre el 2016 y el 2017. No obstante, lo que más destaca es el incremento de las tasas de aceptación de la donación, es decir, el consentimiento de las familias de los potenciales donantes fallecidos o con muerte cerebral.

El año pasado, cuenta el doctor, nada más en Cali se realizaron más de 300 trasplantes de órganos como riñones, corazón, hígado, pulmones y páncreas. Esto sin contar las donaciones de tejidos como las córneas, los huesos, la piel y los ligamentos. Se estima que una persona cuyos órganos estén disponibles para trasplantes podría estar salvando o mejorando la vida de hasta 60 personas que aguardan en la lista de espera.

“Los pacientes que mantienen más tiempo esperando son los que necesitan un trasplante de riñón, porque con la diálisis se puede reemplazar la función de este órgano mientras aparece un donante. Hay casos urgentes como la necesidad de un corazón o un hígado, que se deben atender con la mayor rapidez posible pues no existen máquinas que imiten el trabajo de estos órganos.”, dice el doctor Caicedo.


Hasta el 28 de febrero del 2018, un total de 218.129 colombianos expresaron ante el Instituto Nacional de Salud la voluntad de ser donantes de órganos y tejidos una vez fallezcan.


Mitos y verdades

Con la Ley 1805 del 2016, todos los colombianos se convirtieron en donantes de órganos y tejidos mientras, en vida y ante un notario, no hayan expresado lo contrario. Cuando un paciente presenta muerte cerebral y es perfilado como un potencial donante, un médico especializado en trasplantes habla con sus familiares para que aprueben la donación de órganos y ayuden a salvar las vidas de otras personas para las que aún hay esperanzas.

“Uno de los mitos más comunes es el tráfico de órganos. Debemos tener claro que eso no existe en Colombia porque se requieren sitios especializados y personal capacitado para hacer el trasplante, no es algo que se pueda hacer en cualquier lugar. Otra de las falsas creencias es que el cadáver queda desfigurado cuando se le sacan los órganos. Tampoco sucede así, es como cualquier otra cirugía y está a cargo de expertos”, asegura el doctor Caicedo.

Entre las razones de los parientes que se oponen a la donación de órganos también subyacen argumentos religiosos, aunque no son tan frecuentes. Mientras estaba en la UCI, Benjamín fue testigo de un curioso caso: “Había dos señoras: una necesitaba un hígado y la otra, un corazón. La que requería el corazón murió, entonces los médicos hablaron con la hija para que donara el hígado. Dijo que no, que a su mamá la iba a enterrar enterita.”

Si eso le hubiera pasado a él, hoy no estaría contando la historia.




“Es un proceso de educación en el que hay que quitar muchos mitos”: doctor Luis Caicedo, jefe médico de la Unidad de Trasplantes de la Fundación Valle del Lili.

  • ¿De qué sirve tener el carné del INS que acredita a las personas como donantes voluntarias?

Cuando el paciente tiene muerte cerebral o fallece, los que toman la decisión de donar son los familiares porque de eso se trata la medicina, de buscar el bien para todos y no generar ningún trauma. Ese carné es muy útil para abrir el debate en los hogares y tratar estos temas en vida, que las familias conozcan los deseos de donar o no donar.

  • Dicen que en las listas de espera hay preferencias…

Es un mito. También dicen cosas como que los órganos de los pobres son para los ricos y otros inventos de ese tipo. Hay unas listas de espera reguladas por el Instituto Nacional de Salud y lo que se tiene en cuenta es la urgencia de los pacientes, no sus condiciones sociales o económicas.

  • ¿Qué personas pueden donar?

No excluimos a ninguna persona por edad, así que pueden donar jóvenes y adultos. Obviamente hacemos unos exámenes previos al donante para hallar la compatibilidad. Quienes tienen muerte cerebral pueden donar órganos y tejidos. Los pacientes que ya han fallecido pueden donar solo tejidos.

  • España es el país más avanzado en temas de donación y trasplante de órganos, ¿estamos cerca?

Aún no, pero vamos en el camino y las noticias sobre el incremento de las donaciones y de la voluntad de los familiares son muy positivas. Esto es un proceso de educación en el que hay que quitar muchos mitos y lograr que la gente tenga  la conciencia de que sus órganos o los de sus familiares pueden salvar vidas.

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