Teresita Gaviria, en la mira de las Águilas Negras

Teresita Gaviria, una de las mujeres más representativas de la búsqueda de los desaparecidos en Antioquia y el país, está amenazada.

Por Ariadne Agamez Lombana

Desde hace más de tres décadas inició su labor y se convirtió en la voz de las víctimas del conflicto. Su trabajo ha sido incansable, permanente y enfocado en brindarle apoyo a las madres y mujeres de los cientos de desaparecidos en el país.

Como víctima de la barbarie y al sentir el dolor desgarrador de la pérdida de sus 13 familiares, entre ellos su hijo, entiende y siente lo que cientos de mujeres sufren por sus padres, esposos, hijos, tíos o primos, que un día salieron de la casa sin saber que jamás regresarían y, lo peor, sin dejar rastro.

Su dolor de madre y sus ganas de encontrar una respuesta, la llevaron a fundar el 19 de marzo de 1999, Madres de la Candelaria, con el objetivo de encontrar la verdad y hallar a los cientos de víctimas de desaparición forzada que hay en Colombia.

Los principales logros

Ya cumplió 20 años de haber sido constituida la Asociación caminos de esperanza Madres de la Candelaria, del que hacen parte 896 mujeres, de las cuales 416 han recibido beneficios educativos y laborales, y con las que hasta la fecha ha logrado recuperar 110 personas. Aún hay cuatro cuerpos en estudio, que podrían ser identificados y retornados a sus familias.

“Nosotros hemos hecho un trabajo maravilloso con las madres y con las mujeres víctimas de desaparición forzada. Les hemos enseñado a trabajar con manualidades y las hemos educado en derechos humanos, sobre todo en los que nos han vulnerado, como el derecho a la vida, a ver crecer a nuestros hijos, a tener una familia”, relató a PUBLIMETRO Teresita Gaviria, presidenta de la Asociación caminos de esperanza Madres de la Candelaria.

Teresita fue nombrada como embajadora de la reconciliación por ACDI/VOCA y USAID (La agencia de Estados Unidos para el desarrollo). “Este ha sido un reconocimiento por ser conciliadora y trabajarle parejo a la reconciliación y al perdón. Como cuando fuimos a la cárcel de máxima seguridad a buscar a los victimarios para decirles que los perdonamos y que no les guardamos rencor”, agregó.

La visita a la cárcel se prolongó por varios meses y a partir de ahí se logró la construcción del árbol de la vida. “Se hizo un taller en el que trabajamos las Madres de la Candelaria y los desmovilizados, para trabajar sobre el perdón”.

Por medio de los bordados, las manualidades y la creación de bolsos que se comercializan a través de Artesanías de Colombia, han logrado fortalecerse las mujeres que hacen parte de la Asociación.

“Hemos hecho muchas cosas para lograr sostener a las mujeres que han sufrido tantos tipos de victimización. Nos hemos mantenido unidas en nuestro objetivo y hemos construido un grupo de apoyo muy fuerte en el que muchas han aprendido hasta a leer o escribir, y hemos creado un remanso de paz”, destacó.

Con el tiempo la organización se ha consolidado y le ofrece apoyo psicosocial a las madres o víctimas que atraviesan por el sendero de la incertidumbre y el dolor de no saber en dónde están sus seres queridos.

“El trabajo mío es muy diferente al de todo el mundo. Cuando hay indicios de que hay una fosa común, porque a alguna de las mujeres le dijeron que su hijo está enterrado en tal parte, nos vamos a identificar el lugar, después llevamos a la Fiscalía, vamos a hacer la exhumación o vamos a algún cementerio. Ese es el trabajo de nosotras”, comentó.

Así es como“las Mujeres de la Candelaria nos ganamos un liderazgo y un puesto como lideresas porque lo hacemos con las mujeres más humildes, las de más edad, porque a las jóvenes las pusimos a trabajar y a estudiar, logrando hacer su bachillerato o una técnica. 110 mujeres son bachilleres por nuestra insistencia. Esos son nuestros grandes logros”, destacó.

Las amenazas

Sobre las amenazas Teresita es enfática al decir que, “mi trabajo no perjudica a nadie, mi trabajo es con estas mujeres desesperadas por el dolor, por saber de sus hijos, por ver abrir una fosa común y encontrar la verdad”.

Hace un par de semanas se conoció un panfleto firmado por las Águilas Negras, en el que aparece un listado de nombres de políticos y líderes sociales a los que amenazan de muerte y en el que señalan a Teresita Gaviria.

Al respecto dijo que “hace mucho tiempo yo he escuchado de las Águilas Negras, que ya estaban muy diezmadas y que se habían unido a otras organizaciones. Siempre les he pedido a mis mujeres en Urabá prudencia con los comentarios, que si se sabe de una masacre, oremos para que esos muchachos no sigan haciendo esos asesinatos, que son contra los campesinos que no tienen nada que ver en el conflicto. Son los consejos que les he dado como madre”.

Cuando vio su nombre en ese panfleto dijo, “nosotras no señalamos a nadie, las personas que mandaron ese panfleto no saben que la vida de nosotras es buscar los desaparecidos, no estamos diciendo quién lo hizo. Sabemos que aquí hubo un conflicto armado y lo que nos interesa es saber la verdad y la verdad la arrancamos nosotras de la tierra”, puntualizó.

¿Quiénes son las Águilas Negras?

Pablo Emilio Angarita, docente investigador del grupo Conflictos, violencias y seguridad humana de la Universidad de Antioquia, se refirió a lo que la academia ha logrado estudiar al respecto.

“En el proceso del conflicto armado en Colombia, históricamente surgen diversas estrategias para confrontar a los grupos de oposición democrática legal y a los grupos insurgentes, guerrillas. Dentro de estas, está la creación de los grupos paramilitares, que afectaban a sectores de la población que habrían manifestado ser simpatizantes de los grupos de oposición o insurgentes. Otra estrategia es apelar a grupos que tienen cierto nombre para infundir terror”, explicó Angarita.

El investigador afirmó que en Colombia las Águilas Negras han aparecido recurrentemente desde hace 10 años con amenazas. “Una amenaza contra una persona como Teresita Gaviria, que todos sabemos no tiene nada que ver con los insurgentes y que por el contrario ha reivindicado la paz, la verdad y ha sido la voz de las víctimas, es una estrategia para infundir terror a los líderes sociales”.

Además, señaló que "no sería extraño que en estos casos estén vinculados los servicios de inteligencia del Estado, sectores del Ejército o de la Policía, muy adoctrinados en la seguridad nacional", que según indicó se usó en los países del cono sur con una ideología de extrema derecha, que pretendía acabar con todos los sectores de oposición y críticos.

“Hoy en Colombia la sigla Águilas Negras puede ser usada indistintamente tanto por los grupos de extrema derecha vinculados al Estado como también por grupos económicos, terratenientes o sectores privados, que están indispuestos por las reivindicaciones sociales que se están haciendo”, explicó el investigador.

Con lo anterior coincide Fernando Quijano, presidente de Corpades y experto en Conflicto Urbano, que afirma “llega un momento de sospecha en la que esa sigla está siendo utilizada por miembros de organismos del Estado para generar terror”.

Sobre la frase: “esa organización no es conocida en Colombia, no ha sido registrada”, dicha por el general Óscar Atehortúa, director de la Policía Nacional, al referirse al panfleto, Quijano dice que “entonces habrá que pedirle a “La Oficina” que se vaya a registrar a la Cámara de Comercio, ahora que van a decir públicamente que “La Oficina” no existe”.

“Hay que pedirle al director general de la Policía, que está al mando de 180.000 personas que hay que ser serio con el país, con los líderes sociales, con la sociedad y con la comunidad internacional. Que debería buscar más adentro de la Policía y del Ejército para ver con quién están aliados y para qué se está utilizando la sigla. Además, si la inteligencia en Colombia no es capaz de encontrar qué son las Águilas Negras, quiere decir que hay fracaso en eso y hay que transformar la inteligencia y retirar a quienes la dirigen”, puntualizó Quijano.

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La frase

"La vida de nosotras es buscar los desaparecidos, no estamos diciendo quién lo hizo. Sabemos que aquí hubo un conflicto armado y lo que nos interesa es saber la verdad y la verdad la arrancamos nosotras de la tierra", Teresita Gaviria, presidenta de la Asociación caminos de esperanza Madres de la Candelaria.

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Las cifras

  • 896 mujeres hacen parte de la Asociación caminos de esperanza Madres de la Candelaria.
  • 416 han recibido beneficios educativos y laborales.
  • 110 personas ha logrado recuperar hasta la fecha.

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