Las exigencias de las mujeres que marchan en Medellín

Desde el 21 de noviembre las manifestaciones han sido ininterrumpidas y multitudinarias en la ciudad y desde entonces, cada vez son más mujeres las que salen a las calles.

Por Ariadne Agamez Lombana

El Paro Nacional, que se ha mantenido por 14 días continuos, ha evidenciado un aumento sustancial de la participación de las mujeres. Cada día son más las que salen a las calles a exigir sus derechos y que su voz sea escuchada por el gobierno nacional.

“Existe un profundo deseo de cambio en la vida de las mujeres y un reconocimiento creciente de que cuando las mujeres se aúnan lo pueden lograr, ya sea a través de las redes sociales o mediante la movilización más tradicional de forma presencial”, dice Phumzile Mlambo-Ngucka, secretaria general adjunta de las Naciones Unidas y directora ejecutiva de ONU Mujeres, en el informe anual del 2018 “Ahora es el momento”.

La participación

Justamente, esa unión ha sido evidente en Medellín, donde mujeres de la política, lideresas sociales, activistas, feministas, defensoras de los derechos humanos, adolescentes y ciudadanas del común, se han unido para expresarse.

Yeni Astrid Bedoya Betancur, integrante del colectivo de mujeres Tejiendo red, del Movimiento social de mujeres de Medellín, gestora cultural, comunitaria y de género, y defensora de paz y derechos humanos de Medellín, ha destacado la participación y el empoderamiento de las mujeres en las movilizaciones.

“La participación ha sido muy interesante, desde las mujeres sindicalistas, obreras, del proceso estudiantil, hasta los colectivos y organizaciones de mujeres, que han atendido el llamado para exigir nuestros derechos”, dijo Bedoya.

Para Fernanda Villada, estudiante universitaria y participante de la marcha del 4 de diciembre que salió desde la Plaza de la Luces, el papel de la mujer ha sido cada vez más fuerte y se ha hecho evidente el trabajo colaborativo con los movimientos feministas.

Sin embargo, considera que aún hace falta que muchas más mujeres se unan a las manifestaciones. “Falta educación y cambiar el chip, porque estamos en una ciudad que ha sido completamente conservadora, en donde se indica que la mujer es de la casa y el marido es de la calle. Hay que empezar a educar a todas las mujeres de Medellín y del país para que se empoderen de sí mismas y así demostrar que somos capaces de construir, porque somos creadoras de vida y de consciencia”.

Los feminicidios

Asimismo, Bedoya dijo que “estamos apoyando el paro porque nos sentimos abocadas con los 13 puntos, pero también porque estamos exigiendo el respeto por nuestra vida, para que cesen las violencias contra las mujeres, que al final terminan en el feminicidio”.

En Medellín entre el 2018 y lo que va del 2019 han sido asesinadas 79 mujeres, según el Sistema de Información para la Seguridad y la Convivencia, Sisc. Por su parte, el Observatorio Feminicidios Colombia, en su informe de octubre de 2019 indica que en Medellín se reportaron 39 feminicidios.

Sin embargo, la Secretaría de la Mujer reveló que entre el 1 de enero y el 21 de noviembre de 2019 de los 39 homicidios de mujeres, el Consejo de Seguridad Pública para las mujeres clasificó 28 casos como presuntos feminicidios (72 %), para cuatro (4) no hay información suficiente para su clasificación y siete (7) no son considerados como feminicidio.

Bedoya es enfática al afirmar que “muchos de los feminicidios se convierten en crímenes de estado”, porque muchas de las mujeres que fueron asesinadas denunciaron ante las instituciones como las Comisarías de familia y la Fiscalía sobre la violencia de la que eran víctimas, "pero no atendieron el llamado de protección y por eso terminaron muertas".

Desempleo y acuerdo de paz

Por otro lado, “exigimos que cese la tercerización laboral, porque para nosotras la violencia económica es una de las más predominantes. El nivel de desempleo de las mujeres jóvenes es muy alto y no logran tener un salario ni un empleo digno”, agregó la defensora.

En Medellín, según los datos de la Secretaría de la Mujer, la brecha salarial entre hombres y mujeres es del 13.8% “Eso significa que el salario promedio de las mujeres es el 84.2% de los hombres ocupados”.

Además, la tasa de desempleo de las mujeres en Medellín es de 12.0, superior a la de los hombres que es de 8.8, con una brecha de 3.2; según los datos de la Gran Encuesta Integradas de hogares, DANE 2018.

Dentro de las exigencias que hacen las mujeres también está el cumplimiento a los acuerdos de paz, teniendo en cuenta que dentro de los mismos se establecen aspectos que garantizan la participación política de la mujer.

“En este acuerdo de paz son más de 100 medidas afirmativas, necesarias para que mejoren las condiciones de vida de las mujeres en el país. Entre esas está la participación política y que se nos reconozca como sujetas políticas de derecho y que somos población mayoritaria”, agregó.

Victimas de la guerra

También destacó la importancia que el gobierno y la administración municipal entiendan que las mujeres han sido quienes han recibido la carga de la guerra, que afecta el liderazgo en los territorios y su diario vivir en los barrios.

“Exigimos la desmilitarización de nuestros cuerpos, nuestras vidas y de nuestros territorios. Aquí en Medellín el control territorial lo tienen los combos armados, que sabemos que son grupos residuales del paramilitarismo, después del proceso fallido de la reinserción paramilitar. Esos grupos armados están ahí, son ejércitos de la muerte, que están listos para cuando los llamen pero mientras tanto agobian y martirizan la vida de las mujeres en los barrios”, agregó la líder.

Según reveló Bedoya, los combos se han encargado de controlar los barrios a través de los pagadiarios, con la comercialización y la venta de la sexualidad de las jóvenes y con la paraeconomía de la ciudad.

En Medellín aumentó el porcentaje de mujeres que son jefes de hogar, pasando de 47.35% en el 2016 al 49.35% en el 2017; muchas de las cuales tiene que dedicarse al empleo informal por lo que se vuelven víctimas de los grupos delincuenciales.

Precisamente ese aumento es el que impide que muchas más mujeres se sumen a las manifestaciones, según Bedoya, ya que de ellas depende el sustento del hogar, pero que “aunque no puedan adherirse a este proceso de emancipatorio popular, sabemos que apoyan este ejercicio porque todo les afecta”.

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La frase

“Estamos apoyando el paro porque nos sentimos abocadas con los 13 puntos, pero también porque estamos exigiendo el respeto por nuestra vida, para que cesen las violencias contra las mujeres, que al final terminan en el feminicidio”, Yeni Astrid Bedoya Betancur, integrante del colectivo de mujeres Tejiendo red, del Movimiento social de mujeres de Medellín, gestora cultural, comunitaria y de género de la ciudad y defensora de paz y derechos humanos.

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Las cifras

  • 39 homicidios de mujeres se han registrado hasta la fecha en Medellín, según el Sisc.
  • 72% de los homicidios han sido clasificados como presuntos feminicidios por el Consejo de Seguridad Pública para las mujeres.
  • 12.0 es la tasa de desempleo de las mujeres, superior a la de los hombres que es de 8.8, con una brecha de 3.2.
  • 49.35% de las mujeres son cabeza de hogar en Medellín.

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