Ciudadanos se “rajan” en su compromiso con la calidad del aire que respiran

En medio de la contingencia ambiental consultamos expertos para analizar si los ciudadanos son conscientes y realmente aportan a mejorar la calidad del aire.

Por Ariadne Agamez Lombana

Por estos días la ciudad de la eterna primavera está opaca. El sol lucha con las nubes detrás de las montañas para poder brillar, pero no lo logra. La nubosidad a baja altura, propia de esta temporada del año, se lo impide.

Intentar ver las montañas del Valle de Aburrá es cada día más difícil. Las nubes son espesas y su color blanco resplandeciente es molesto a la vista. Además, son las responsables de mantener en el ambiente la gran cantidad de material particulado PM2.5, que es nocivo para la salud.

Desde el pasado 18 de febrero el Área Metropolitana como autoridad ambiental decretó el estado de prevención.  Hasta el 30 de marzo la acción principal, que involucra a los ciudadanos, es la restricción para el parque automotor a través de la medida del pico y placa ambiental.

La medida aumenta a seis dígitos los números de los vehículos que no pueden circular en hora pico. Sin embargo, es evidente en las calles que las personas prefieren salir más temprano para mantener su medio de transporte.

Los expertos

Daniel Suárez Montoya, miembro del movimiento Ciudadanos por el Aire, considera que hace falta compromiso por parte de la ciudadanía, ya que desde que inició el estado de prevención la congestión aumentó en las horas de la mañana y en la tarde.

“Esto demuestra que los ciudadanos prefieren cambiar sus horarios para poder seguir transportándose en sus vehículos particulares, aportando a la problemática en lugar de tomar otro tipo de medidas”, dijo Suárez.

Según el ambientalista, muchos ciudadanos consideran que la ciudad aún no tiene la capacidad de ofrecer un servicio público de calidad, que les  permita dejar de utilizar sus vehículos particulares, al menos por esta época del año.

“Algunos ciudadanos ven en las motocicletas un vehículo más económico, por lo que deciden comprar en lugar de optar por otras opciones. En realidad, es claro ver una dinámica por parte de la ciudadanía que es reacia al aplicar las acciones que favorezcan el aire y que por el contrario han empeorado la contingencia”, agregó Suárez.

El compromiso

Según el activista, cada persona debe hacer uso eficiente e inteligente de su medio de transporte, pensar en el teletrabajo, en alternar su forma de desplazarse, compartir el vehículo y si tienen la posibilidad, utilizar la bicicleta como medio de transporte.

“Cada ciudadano puede incidir un poco en su lugar de trabajo para generar unas dinámicas de cambio, que puedan aplicarse, por ejemplo, en la flexibilidad en el horario. Es aquí donde las empresas también se deben involucrar y aportar a esta temporada que se repetirá dos veces cada año”, puntualizó.

Respecto al aporte de los ciudadanos dijo que: “nos estamos rajando un poco porque no estamos aportando realmente como debería ser”.

Por su parte, Erika Herrera Puerta, docente investigadora de la Facultad de Biología de la Universidad CES, se refirió a los daños a los que se enfrentan los ciudadanos respecto a la calidad del aire que respiran y de los que no son conscientes todavía.

“Hemos evidenciado que no somos conscientes de la gran magnitud de este problema. Es evidente en Las Palmas al ver a todos los ciclistas haciendo deporte en hora pico; después de todas las alertas y cuando todas las estaciones han cambiado a naranja, es decir, que están cerca de 50 micrográmos por metro cúbico de material particulado, lo que es bastante nocivo para la salud”, dijo Herrera.

La docente destacó la falta de atención por parte de los ciudadanos con la revisión de sus vehículos particulares, de los buses y de las volquetas que circulan en la ciudad. “Aquí a las personas solo les preocupa si pueden o no sacar el carro”, comentó.

La experta resaltó nuevamente que los episodios serán repetitivos cada año, “así lo establecen nuestras condiciones en el Valle de Aburrá, que entre marzo – abril y luego en octubre se acumule ese material nocivo para la salud”.

“No somos lo suficientemente conscientes porque nadie se muere de inmediato. Pero a medida que esa exposición crónica es constante a través del tiempo se empiezan a desarrollar una gran cantidad de síntomas y enfermedades asociados a síndromes metabólicos”, explicó.

Desde otro punto de vista, el docente Erick Meneses, considera que cada vez hay mayor consciencia del tema, aunque se trate de manera coyuntural. Además, plantea la necesidad de establecer medidas a largo plazo con respecto a la contaminación.

Sobre las herramientas que se requieren para que los ciudadanos puedan aportar más dijo que “se debe establecer un mejor transporte público, rutas de buses que se puedan planear y que sea más ordenado. Asimismo, fortalecer el transporte amigable con el medio ambiente”.

La principal conclusión de los expertos es que los ciudadanos deben aportar más para evitar que, a largo plazo, desarrollen diferentes tipos de enfermedades, que son consecuencia de la exposición continua a la contaminación del aire.

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La cifra

11 de las 19 estaciones de medición de la calidad del aire están en color naranja, lo que indica que el aire es dañino para grupos sensibles, según el reporte del ICA para el 27 de febrero.

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La frase

“No somos lo suficientemente conscientes porque nadie se muere de inmediato”, Erika Herrera Puerta, docente investigadora de la Facultad de Biología de la Universidad CES.

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