La luz después de la oscuridad en el caso Space de Medellín

Hace 4 años la noche del sábado 12 de octubre de 2013 llegó con una profunda oscuridad. A las 8:20 p.m. el edificio se desplomó y debajo de sus piedras sepultó a 12 personas.

Por Ariadne Agamez Lombana

Una tragedia que enlutó a la ciudad y al país entero. Un edificio que fue construido en uno de los sectores más exclusivos de la ciudad se derrumbó por fallas estructurales y constructivas. Con este hecho se develó todo el entramado de irregularidades que existía detrás de una de las empresas constructoras más reconocidas de la ciudad.

Space era un edificio que se había construido por etapas, la última era la torre 6, la cual el 11 de octubre debió ser evacuada por orden del Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo de Desastres (DAGRD), debido a que una columna había fallado. La empresa CDO al día siguiente envió una cuadrilla, que mientras trabajaba en el lugar tratando de reforzar la estructura, el edificio se desmoronó.

En total murieron 12 personas, de los cuales 11 estaban relacionadas con la constructora. Solo uno era residente y fue Juan Esteban Cantor, un joven universitario de 23 años de edad que residía en la torre 3 y que quedó sepultado bajo los escombros.

Este miércoles 11 de octubre de 2017 se anunció la sentencia condenatoria por homicidio culposo contra los directivos de la constructora del edificio. El Juzgado Primero Penal del Circuito de Medellín, con funciones de conocimiento, emitió el fallo por el homicidio culposo de Juan Esteban.

La sentencia es contra Pablo Villegas Mesa, entonces representante legal de la firma Constructora Lérida CDO S.A., encargada de gerenciar la obra; contra Jorge de Jesús Aristizábal Ochoa, ingeniero estructuralista del proyecto edificio Space, encargado de coordinar el diseño de la construcción y contra María Cecilia Posada Grisales, ingeniera directora de obras.

Ángela Cantor, hermana de Juan Esteban, comentó que desde el principio como familia decidieron enfrentar el proceso legal, porque consideraron que era más importante esclarecer la verdad y determinar las responsabilidades que cualquier tipo de conciliación.

“Para nosotros era demasiado importante que se esclareciera la verdad, saber qué pasó en este edificio, quién lo diseñó, quién tomó las decisiones de construcción, qué afectaciones hubo en la obra que se omitieron. Esta familia es muy poderosa y conciliar era quitarles plata y para nosotros era más importante que la responsabilidad cayera en quienes habían tomado las decisiones en esa obra”, dijo Cantor.

Para la familia Cantor era más importante lograr una condena social, porque si bien la constructora logró conciliar con las familias de las 11 víctimas y con eso la Fiscalía precluyó las investigaciones por esos homicidios, ellos consideraron que la plata no era la manera para que ellos se “zafaran de esta situación”:

“Nos dimos cuenta que ellos venían atropellando a una cantidad de personas, a todas sus víctimas básicamente. Nos pareció indigno el trato que le dieron a las víctimas y que eran unas personas demasiado soberbias y que iban a pasar por encima de todos. Nos dimos cuenta que en el país había un situación demasiado grave y si no éramos nosotros los llamados, ¿entonces quién?”, agregó.

Durante cuatro años los Cantor se enfrentaron a un proceso legal para buscar la verdad. Su objetivo era sentar un precedente y que todas las personas lograran tener acceso a la información para poder defenderse de ellos. “La misión de mi hermano era destapar toda esa olla podrida”.

Aunque los Cantor desde el principio cuando se hizo la imputación la consideraron muy suave, porque consideraban que no era homicidio culposo sino dolo eventual, dejaron claro que su interés no era solo verlos tras las rejas, sino que “la verdad se evidenciara a través de las pruebas y se les lograra endilgar directamente a ellos, que fue lo que se logró”.

Fallas demostradas

La Fiscalía General de la Nación demostró durante el juicio que hubo violación al deber objetivo de cuidado por parte de los diseñadores y de los constructores del edificio. Además agregó un informe técnico en el que presentó más de 6000 errores en la construcción, incluso, desde la etapa de diseño y cálculo, así como fallas en la utilización y mezcla de los materiales utilizados.

Demostró también que la obra fue diseñada sin el respeto por las normas de sismorresistencia expedidas en los años 1998 y 2002.  Lo que “lleva a concluir que si se hubiera dado un sismo, el edificio no hubiese aguantado”, indicó el informe de los peritos.  También se reveló que existió un cálculo erróneo en materia de soporte del peso, ya que se planearon 22 pisos y se construyeron 26.

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La frase

“Se cayó el edificio Space por culpa de una construcción negligente. Los lugares donde habitamos tienen que asegurar la vida de las personas. Uno compra sueños, uno no compra tumbas”, Ángela Cantor

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