El precio de la vanidad se está saliendo de control en Medellín

Tanto las pacientes que terminan con daños irreparables, como los médicos tratantes que afectan su desarrollo profesional, son víctimas de la vanidad en Medellín.

Por Ariadne Agamez Lombana

La capital antioqueña es reconocida nacional e internacionalmente por contar con cirujanos plásticos de excelente nivel. A la ciudad han llegado desde muchos lugares del mundo personas que buscan realizarse intervenciones médicas y estéticas de todo tipo, la gran mayoría tienen éxito. Sin embargo, otro tanto no tiene la  misma suerte.

En un mercado en el que siempre se buscan las tres b: bueno, bonito y barato; la salud no se ha escapado. Las mujeres son tentadas constantemente con publicidad que ofrece intervenciones milagrosas para acabar con esos defectos del cuerpo que tanto las atormenta.

El deseo por cumplir los estereotipos de belleza que se manejan en la sociedad, ha llevado a que muchas busquen todo tipo de alternativas y el precio es un factor determinante, entre más económico sea, mejor.

La vanidad está matando a las mujeres y, las que tienen suerte, quedan con problemas de salud, muchas veces, irreparables. Por otro lado, también está acabando con las carreras profesionales de muchos médicos que se han dedicado a realizar procedimientos estéticos de todo tipo, invasivos o superficiales y que por casos puntuales su reputación muy afectada.

Este mes en Medellín fallecieron dos mujeres a causa de procedimientos estéticos, Yaneth Tordecilla Vásquez, de 31 años, y Alba Yaneth Zapata Sepúlveda, de 50 años. Sus casos fueron referenciados por el concejal Bernardo Alejandro Guerra, quien afirmó que se trató de “procedimientos estéticos realizados por personas sin la idoneidad para llevarlos a cabo. Ambas hacen parte de las 20 mujeres que han muerto en Antioquia entre el 2016 y lo que va de este año por este tipo de intervenciones en manos de falsos cirujanos plásticos”.

Está viva para contarlo

Maryluz Mesa Arango, de 49 años de edad, es la protagonista del caso más reciente de una paciente que luego de un procedimiento estético resultó con daños en su salud y que como ella misma lo dice: “estoy viva para contarlo”.

Todo empezó con una recomendación. Maryluz había visto como varias de las trabajadoras de la Clínica Somer, que se encuentra ubicada en el municipio de Rionegro, habían tenido cambios muy positivos luego de una intervención estética denominada laserlipólisis.

Según la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica Estética y Reconstructiva, la laserlipólisis es un procedimiento que funciona para “reducir volumen de áreas de grasa localizada casi siempre acompañada de aspiración mecánica. Es de gran utilidad para reducir el dolor, las irregularidades y la inflamación postoperatoria; esto se traduce en una recuperación más rápida. La piel resulta menos flácida luego de hacer una lipoescultura láser. Los costos de este procedimiento son mayores ya que requiere un mayor tiempo operatorio y el uso de un equipo adicional”.

“Cuando vi que muchas de las trabajadoras de la misma clínica se habían hecho el mismo procedimiento, pregunté por el médico y me dijeron que trabajaba ahí mismo y que era el doctor Andrés Gaviria Vargas”, comentó Maryluz.

Inmediatamente lo contactó y se programó una primera cita, donde se estableció el costo y la fecha. El acuerdo quedó en que la realización de la intervención tendría un valor de $3.050.000 por el abdomen, los brazos y la espalda, y que sería el jueves 10 de agosto de 2017.

“Ese día llegué a la casa campestre en Los lagos de Rionegro, donde él montó una IPS y un Spa que se llama Sanlop reconocido por ser una peluquería muy elegante. Me dijeron que me ingresaban a una habitación en donde me iban a preparar y que luego me pasarían al quirófano”, agregó.

De ese momento recuerda que fue una pesadilla, “cuando entré a la habitación, vi que tenía los pisos de madera, que tenía dos canecas de basura con las mínimas condiciones de asepsia, le pregunté y me dijo: no te preocupes que esto es solo para prepararte”.

Maryluz cuenta que la cambiaron, la vistieron con las prendas quirúrgicas y llegó Juan David Álvarez, quien fue el encargado de la canalización y de aplicarle un sedante. En ese instante experimentó el mareo y todos los síntomas de la anestesia.

“Ahí mismo Andrés Gaviria Vargas hizo el papel de anestesiólogo y me aplicaba líquidos por todo el abdomen y hasta me lo infló de una manera impresionante. Sentía mareos, escuchaba todo lo que decían, pero los medicamentos no me permitían ni hablar. De un momento a otro empezaron chuzos y chuzos, había partes en las que me dolía y lloraba, pero no era capaz ni de gritar. Eso parecía una carnicería”, reveló.

Después de eso Maryluz dice que perdió el conocimiento y que le aplicaban medicamentos para volverla en sí. “Un procedimiento que según él era de una hora, a mí se me convirtió en un martirio de 10:00 a.m. hasta las 3:00 p.m.”.

“Estuve muy mal, tanto así que la peluquera del Spa llegó con un secador para calentarme los pies. Fue una experiencia muy incómoda, todo pasó en la misma habitación de pisos de madera. Cuando todo terminó me mandó para la casa y me dijo que si me sentía muy mal que fuera a urgencias en la Clínica Somer que allá lo conocían”, indicó.

Luego de  tres días las complicaciones más fuertes aparecieron, ya no era solo el dolor del procedimiento, se trataba de la gran dificultad que tenía para respirar. Los pulmones de Maryluz se vieron afectados. El pulmón izquierdo estaba a punto de colapsar y ningún centro asistencial la quería atender porque era el resultado de un procedimiento estético.

“En ese momento busqué la ayuda del doctor Bernardo Alejandro Guerra y cuando le dije que me estaba muriendo, me ayudó. Fue por él que en la Clínica Somer finalmente me atendieron y me hicieron todos los exámenes que necesitaba”.

Maryluz acusa el médico Gaviria de presentarse como Médico Esteticista, cuando no lo es. Además, le exige el dinero que invirtió en el procedimiento, aunque este reclamo le esté constando una demanda por extorsión y otra por injuria y calumnia.

¿Qué dice el médico?

El doctor Andrés Gaviria Vargas, es médico de la Universidad Pontifica Bolivariana, decidió hablar por primera vez a través de PUBLIMETRO para contar su versión y expresar lo que está viviendo por lo que sucedió después del procedimiento que le practicó a la señora Mesa.

Está visiblemente afectado por el efecto que este caso ha tenido a través de las redes sociales y su primera afirmación es que “la señora Mesa dice que yo me presento como Cirujano plástico y que soy un falso cirujano, ¡eso es mentira! Soy médico general y en ese momento estaba trabajando en la Clínica Somer como médico general de piso. En la estrella de habilitación que tengo de la seccional dice muy claramente que es un servicio de medicina general con una sala de procedimientos menores. Tengo formación en medicina estética, soy un médico que ha hecho diplomados y eso me da el aval para hacer determinados procedimientos”.

Sobre la intervención que le practicó a la señora Mesa, la laserlipólisis, explicó que “es un procedimiento que se hace bajo anestesia general, se utiliza un láser que tiene una penetración en tejido de 980 nanómetros y esa penetración hace que la grasa se derrita”.

“Lo que pasó fue que después de dos semanas de haberle realizado el procedimiento la señora empezó a amenazarme, diciendo que si yo no le devolvía toda la plata haría un escándalo en medios, que iba a llamar a Bernardo Alejandro Guerra y que haría todo lo que está haciendo. Eso está en las conversaciones de WhatsApp y las pruebas las tienen mis abogados”, dijo el médico.

Gaviria afirma que la señora Mesa no salió mal de la intervención y fue solo hasta tres semanas después que consultó por urgencias diciendo que tenía un tromboembolismo pulmonar, “lo cual no es cierto”. Además agregó que fue justo cuando se le interpuso “una demanda por extorsión“.

“Un tromboembolismo pulmonar es muy grave, el 50% de pacientes que lo presentan muere inmediatamente y el otro 50% queda muy afectado, requiriendo oxígeno y medicamentos anticoagulantes”, agregó.

Gaviria afirma tener la conciencia tranquila. “La justicia es más lenta que la difamación. Me siento muy afectado, me han amenazado, dicen que soy un médico de garaje, que me quiten el título, que yo la dejé mal, que muy bueno que me den una paliza, que me van a romper los dientes y la cara en la calle. He estado guardando silencio, pero pienso que es una situación que se salió de control”.

El médico reconoció el cierre temporal por parte de la Seccional de Antioquia y reveló que el motivo principal fue porque “la sala de procedimientos menores de la IPS, que es donde nosotros hacemos los procedimientos menores, debía tener unas características especiales y para poder cumplir con esos requisitos nos salía más barato cambiarnos de locación que modificar la casa en la que estábamos”.

El médico espera que se haga justicia y así poder recuperar su imagen, porque afirmó conocer otras circunstancias en donde se ha visto involucrada la señora Mesa, precisamente, con casos parecidos de desprestigio a personas que le han brindado algún tipo de servicio.

Lo que dicen las autoridades

El Secretario de Salud de Antioquia, Carlos Mario Montoya, dijo al respecto que el centro de atención fue cerrado, que el médico está en un debido proceso  y que los centros de estética, manicure y spa son controlados por las secretarias de salud de cada municipio.

“El consultorio y/o sala de procedimientos (del doctor Andrés Gaviria) no cumplía con la norma por eso fue cerrado de manera inmediata cuando se realizó la primera visita de la Secretaría de Salud de Antioquia, la cual se realizó una vez se conoció sobre la denuncia”, indicó Montoya.

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La cifra

Entre 2010 y 2016, Medellín recibió 43.388 pacientes que por el prestigio de la ciudad llegaron en búsqueda de tratamientos médicos y odontológicos dentro de las compañías que son miembros del Cluster.

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