“Para mí ha sido una novela de terror”: Álvaro Múnera

Después de 8 años de lucha por la protección de los animales en el proceso de comercialización en La Minorista, por fin se logró obtener luz verde para la modificación del Módulo de Fauna.

Por Ariadne Agamez Lombana

"Para mí ha sido una novela de terror", así se refiere Álvaro Múnera, Concejal animalista de la ciudad de Medellín, al proceso que ha tenido que pasar para poder defender el bienestar de los animales que se comercializan en la Plaza La Minorista de Medellín.

Desde el 2009 el concejal Múnera inició su lucha, fue durante el mandato del alcalde Alfonso Salazar, cuando le solicitó realizar un acercamiento con los comerciantes de La Minorista para intentar una reconversión laboral y que cambiaran de negocio. El objetivo era lograr que nadie vendiera animales en La Minorista.

“Nos reunimos en el Aula ambiental del río y de los 14 comerciantes solamente 1 aceptó cambiar de actividad económica, entonces prácticamente ese intento se cayó, porque no valía la pena adelantar un proceso para una sola persona”, reveló el concejal.

En ese entonces la venta de animales en La Minorista, estaba en un módulo que le pertenecía a Empresas Varias, por lo que el concejal gestionó la consecución de 500 millones de pesos para iniciar un proceso de mejoramiento de la locación, “para que los animales no estuvieran en esa situación tan espantosa de hacinamiento y de maltrato”.

Por problemas jurídicos no se logró realizar la inversión ya que no había claridad entre las partes y no se podía caer en detrimento patrimonial, “ahí quedamos estancados porque no teníamos documentos legales para cerrar esos locales, por una razón sencilla, la venta de animales domésticos y exóticos está permitida por ley, lo que está prohibido es la venta de animales silvestres”, aclaró el concejal.

El panorama se esclarece cuando todos esos predios que le pertenecían a Empresas Varias pasan por acuerdo al municipio de Medellín, “ya entonces se abría el panorama para no tener que pedirle permiso a nadie, tener la plena claridad jurídica y poder hacer la inversión”.

Aunque Múnera siempre ha deseado que se pueda prohibir la venta, por lo pronto se conformaba con mejorar las condiciones en las que los animales eran comercializados, de acuerdo con el acuerdo 04 del 2013 en el que se reglamenta la venta de animales.

“Ellos me aprobaron la idea y se destinaron 1.700 millones de pesos y empezamos a hacer todas las gestiones con la bancada animalista del concejo”, varias dificultades se presentaron, particularmente por intereses comerciales y por problemas con los diseños por ampliaciones viales.

El último plan incluyó nuevos diseños, se logró que en el lugar donde están actualmente se ubiquen en el segundo piso, “para pasar de locales de 2 x 2 a locales de 15 metros el más pequeño y 33 metros el más grande, incluyendo una caseta permanente de Policía Ambiental que es lo que nos va a permitir controlar que los animales estén en buenas condiciones y que no los maltraten”.

Con la intervención arquitectónica se le entregarán a los comerciantes los locales dotados como indica la normatividad, con tamaños adecuados para caninos y felinos, diferenciados por raza, tamaño y por comportamiento, para que tengan lo mínimo requerido en movilidad, hidratación y tiempo de exposición a la venta.

“Por fin ya entraron los papeles con todos los diseños para que la Curaduría otorgue la licencia, que es el único requisito que falta”, anunció Múnera.

Se espera que en las próximas semanas se obtenga la licencia correspondiente y se inicie la construcción de un mejor futuro para los animales que deben pasar por el proceso de comercialización.

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