14 restos óseos de desaparecidos fueron entregados a sus familias en Medellín

Este jueves 17 de noviembre de 2016, 14 familias lograron cerrar el capítulo de dolor e incertidumbre que los invadía al no tener conocimiento de lo que les sucedió a sus familiares.

Por Ariadne Agamez Lombana

El capítulo de dolor y de zozobra de no saber el paradero de sus seres queridos por más de una década logró llegar a su fin, así lo siente el señor Daniel Antonio Gómez Arias padre de Antonio José Gómez García, quien desapareció en el 2002.

Recuerda el señor Daniel que cuando Antonio José tenía 13 años la guerrilla, que operaba en San Luis en el Oriente Antioqueño, lo empezó a utilizar para cargar maletas, maletas que contenían armas de fuego.

“A él le gustaba ir mucho a un bañadero que se llama el Balseadero, entonces la guerrilla aprovechaba y lo ponían a cargar maletas de un lado a otro; cuando yo me di cuenta que a él lo tenían volteando, ya era muy tarde porque ya tenía 17 o 18 años”, reveló el señor Daniel.

La angustia de vivir en una época en la que la violencia era más cruda y salvaje, en la que no se sabía cuál bando era el correcto, decidió que lo mejor era llevarse a su único hijo varón lejos del peligro, fue entonces cuando irse para Venezuela se convirtió en la mejor opción.

“Me lo llevé, estuvimos dos años, pero un día me dijo que se quería venir para Colombia a descansar, porque allá era un encierro, porque no teníamos documentos, por lo que uno cada día tenía que llegar y quedarse encerradito”.

Aunque el señor Daniel le pidió de todas las maneras posibles que no lo hiciera, que no regresara a Colombia, porque sabía que eso era una muerte segura, sobre todo porque mucha gente sabía que su hijo era el que traía y llevaba los morrales de la guerrilla, él no lo escuchó.

“Me dijo: papá tranquilo que yo me quedo en Medellín y allá no me pasa nada; le dije: hijo yo no quiero que te vayas, yo quiero que te quedes. Pero él tomó la decisión de venirse, así que nos abrazamos y le dije: yo presiento que no te volveré a ver”.

Y efectivamente, esa fue la última vez que el señor Daniel tuvo entre sus brazos a su primer hijo, al mayor, a su único varón, al que le haría preservar su apellido y por el que había cruzado la frontera con tal de protegerle la vida.

Antonio José regresó a Colombia. No soportó vivir encerrado, acostumbrado al campo, a caminar libremente por su tierra, volvió confiado de que podría vivir tranquilo, pero no sabía lo que le esperaba.

Carmen, la mayor de las tres hermanas de Antonio, recuerda que cuando él volvió de Venezuela, le dijo que no se había amañando, que sin papeles y con miedo por ser ilegal no era lo que él quería.

“Un día me dijo que había conseguido trabajo en Santo Domingo, yo le pregunté que cuál Santo Domingo, porque yo creí que era acá en Medellín, pero me dijo que era un pueblo. Yo no conocía, solo sabía que iba para allá. Se despidió y ya nunca volvió”, contó Carmen.

La familia le avisó al señor Daniel que Antonio no había regresado, que se había ido a un trabajo y que estaba desaparecido.

“Me vine para hacer todas las vueltas de la desaparición, el fiscal que me atendió me preguntó: ¿Quién lo desapareció, la guerrilla, los paramilitares?, le dije que no sabía porque yo estaba en Venezuela; entonces, después de 14 años de haber puesto el denuncio colocaron un aviso en las esquinas del pueblo citando a los familiares de Antonio José Gómez a la Personería y cuando me presenté me dijeron que lo habían matado en un combate”, indicó el señor Daniel.

Esa versión no convence al señor Daniel, porque dice que hay muchas personas que dicen que a su hijo lo bajaron de un bus y que lo llevaron, con otras personas, a una zona en donde los paramilitares mataban.

“Es que en esa época fue muy duro allá, el Ejército con un libro en la mano mirando la cédula de cada campesino, como éramos nosotros, si veían a uno que había hablado con un guerrillero, entonces lo marcaban y ya era guerrillero, y llamaban a los paramilitares, el mismo Ejército”, reveló el señor Daniel.

Con la voz entrecortada, pidió que le crean, “que la culpa de todo esto fue solamente del Gobierno que había en ese entonces”.

Recibir los restos óseos de su hijo significa mucho para él, porque ha sido un proceso muy largo, de mucha espera, porque hace dos años le informaron que lo habían encontrado en una bóveda en Rionegro, lugar al que no se sabe cómo llegó y por lo que la Fiscalía General de la Nación continúa con la investigación.

Hoy, el señor Daniel espera darle la sepultura que se merece su hijo, porque se logró lo que en un principio parecía imposible y ahora cuando el país se encuentra en un proceso de paz con la guerrilla dice que perdona al que le arrebató la vida a su hijo.

“Yo sería capaz de darle la mano al que mató a mi hijo, así haya sido un guerrillero o un paramilitar o un militar, quien haya sido y echarle tierra a todo, yo estoy de acuerdo que necesitamos un diálogo, pero hay que desarmar los corazones. Que le presenten más atención al campesino, porque muchas veces se mete a delinquir porque el Gobierno no le presta atención”, puntualizó el señor Daniel.

El proceso

Carlos Arcila, Subsecretario de Derechos Humanos de la Alcaldía de Medellín dijo que una vez más se le cumple a las víctimas, “esto hace parte del Plan Integral de Búsqueda, la Fiscalía General ha impulsado con la Gobernación y la Alcaldía toda esta estrategia de la búsqueda de la verdad y que las personas víctimas tengan a sus seres queridos”.

Durante un año y medio se llevó a cabo el proceso de acompañamiento a las familias para garantizar la plena identificación de sus seres queridos, adelantar la investigación de los hechos, la prospección, la inhumación, la entrega digna, la participación como víctimas y la atención psicojuridica.

Respecto a la inversión, el Subsecretario dijo que “hay una bolsa común donde está la Gobernación, la Alcaldía, la Fiscalía y Medicina Legal, que desde Medellín se han invertido 100 millones de pesos, pero la Gobernación también ha invertido presupuesto y la idea es que tengamos una bolsa para intervenir en Medellín y en Antioquia”.

Restos a la espera de ser entregados

Arcila hizo un llamado para los familiares que en algún momento denunciaron la desaparición de algún ser querido para que se acerquen a la Fiscalía o Medicina legal.

“Actualmente se hay más de 400 cuerpos ya identificados que no han sido reclamados, por eso estamos buscando a las familias para que se acerquen y los reciban”, puntualizó el Subsecretario.

Los restos entregados

Los 14 restos óseos que este jueves fueron entregados en la sede Caribe de la Fiscalía General de la Nación a sus familiares son:

Alberto de Jesús Giraldo García
Alberto Mejía Aguado
Antonio José Gómez García
Dairo de Jesús Sepúlveda Graciano
Esteban Alzate
Jaime Orrego Duque
José Adulgofar Orozco García
José Yesid Campo Ríos
Luz Maribel Álvarez Giraldo
María Sorelly Quintero López
Oscar Mauricio Hidalgo Rendón
Pedro Javier Uribe Díaz
Sneider de Jesús Alzate Arias
Yonairo Cerpa Erazo.

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