Historias verdaderas de amor y amistad en cuatro patas

Conozca a Shakira, Madonna, Eugenia y Mateo, mascotas que encontraron a sus cómplices en el calor de hogar.

Por Pamela López

No importa cómo llegaron a estas familias, lo importante es que cambiaron sus vidas y se convirtieron en un miembro más. Estas son cuatro mascotas con verdaderas historias de amor y amistad:

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“Mi familia es lo más importante para mí”: Eugenia, la pug

He ido a la playa, celebrado cumpleaños y hasta montado en TransMilenio con mi ‘mamá’ humana, Perla Parra Cuadros o “Pequitas”, como le decimos de cariño. Soy Eugenia y hace cinco años llegué a un hogar en donde me siento amada.

Al principio, y como todas las experiencias nuevas, estaba asustada, pues llegué porque mi ‘papá’ me dio como obsequio a mi ‘mamá’ quien estaba muy triste luego de perder a su gato Valentín.

Tenía miedo por la nueva experiencia, pero con el paso de los días me di cuenta que el amor era incondicional y que se comportaban conmigo como una más de la familia.

De hecho, en fechas especiales, como Amor y Amistad, “Pequitas” nos hace de comer algo muy rico y me da un bocado gigante, eso sí, mi puesto al lado del comedor siempre lo reclamo; he viajado al mar, me he disfrazado y estuve en el momento más importante de sus vidas: el nacimiento de mi ‘hermana humana’.

Debo confesar que me da miedo porque grita y juega mucho, yo soy más tranquila, pero mi corazón de pug la ama y espero que cuando esté más grande podamos compartir momentos juntas.

Mi ‘papá’ es mi mejor amigo, nos amamos, es mi cómplice y nos divertimos mucho. Mi ‘mamá es mi compañera, un día me dijo que con mi llegada nunca había vuelto a sentir soledad y desamor; tanto cariño le doy que hasta un día me tocó defenderla de un hombre que la estaba insultando, con mis ladridos lo hice entrar de nuevo a su casa porque para mí la familia es lo más importante.  

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“Ya casi soy mayor de edad”: Mateo, el criollito

Han sido 18 años bien vividos, pues ya casi cumplo la mayoría de edad y lo mejor de todo es que es junto a mi ‘hermana’ María Alejandra.

Debo confesar que me encanta que mi ‘mamá’ haga el almuerzo todos los días para que me de bocaditos. Aunque mi ‘hermano’ Javier es mi favorito, siempre lo espero cuando llega a la casa, me da de comer y ya sabe que tiene que llevarme al baño cuando me paro frente a su cuarto; eso sí, lo único que no me dejan es subirme a las camas.

Cuando salgo al parque los perros más jóvenes no entienden que no quiero jugar con ellos. No es que me caigan mal, pero yo ya voy a ser mayor de edad. Me encantan los regalos y jugar de vez en cuando porque ya me canso mucho.

Nunca me pierdo un viaje y soy el más fotogénico, todo el mundo quiere salir en las fotos conmigo, sobre todo mi ‘hermana’, creo que tiene un álbum completo. Hace unos años dijeron que me iba a morir pronto, pero acá estoy y no con muchas ganas de irme.

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“Pasé del frío de la calle al calor de hogar”: Madonna, la gata

Por mucho tiempo viví en la calle, tenía mis amigos con los que salía en la noche, pero un día empecé a rondar por un barrio buscando comida y fue así como me encontré a mi ‘mamá’ Pamela.  

Con el paso de los días nos hicimos amigas y ella me sacaba comida, pensaba que yo era un gato y me puso Richard Parker. Dos meses después de eso entré a su casa, así también conocí a mi ‘papá’ Camilo, me dijo que me adoptaba, que quería darme un hogar para que tuviera una larga vida… me puse feliz.

No fue sino hasta que un día me enfermé que se dieron cuenta que no era un gato, sino una gata y me cambiaron el nombre a Madonna. Un día no entendía por qué mi ‘mamá’ me abrazaba tanto y me consentía, quería preguntarle y empecé a maullar, ella me dijo que había cambiado su vida, que se sentía contenta a mi lado, que era su compañía y que la había ayudado a superar el duelo por la pérdida de mi ‘abuela’. Para mí eso fue importante, no pensé que alguien me pudiera amar tanto.

Mis ‘papás’ entienden que me encanta madrugar, a las 6 de la mañana estoy despierta, me encanta el agua fresca y sobre todo salir a cazar palomas. Después de vivir tanto tiempo en la calle, ahora soy una gata feliz.

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“Mi papá y yo somos almas gemelas”: Shakira, la gata que no canta 

Han pasado 14 años desde que llegué a esta casa. Me acuerdo de ese día porque venía en un costal desde Suba y tenía solo 3 semanas de vida cuando vi por primera vez a mis ‘papás’, Marleny y Álvaro.

Cuando entré al apartamento mi reacción fue meterme debajo de la nevera. No quería salir de ahí, ese era mi espacio y tenía mucho miedo. Con los días me animé y empecé a conocer a estas personas que me han brindado su amor durante todos estos años.

Aunque amo a mi ‘hermano’ y mi ‘mamá’, mi alma gemela es mi ‘papá’. Lo acompaño a donde vaya, siempre me consiente, duermo a sus pies porque son muy calientitos y eso me gusta. Me puso Shakira porque en esa época estaba de moda mi “tocaya”, aunque a todos les encanta porque es un nombre muy original para gato.

Adoro dormir y ver telenovelas por la tarde con mi ‘mamá’. Al medio día como atún, es mi comida favorita, y por las noches me pongo a jugar para asustar a mi ‘hermano’, eso me divierte mucho.

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