7 juegos que solo los colombianos que crecieron en los 90 entenderán

Por PUBLIMETRO

Antes de los celulares, las tablets, los juegos en línea y las redes sociales, los niños colombianos salían a las calles a quemar el tiempo libre en una cantidad de juegos tan variados como peculiares.

Muchos de estos juegos tienen décadas de existencia, pero se hicieron muy populares en la década de los 90. Si usted creció en esa época lo invitamos a recordar algunos de estos:

Yermis:
Tiene variaciones (como todos), pero básicamente consiste en armar una torre de diez tapas (o latas, según la región) de gaseosa y/o cerveza luego de derrumbarlas con una pelota. Había dos equipos: el que armaba, y el que ponchaba para no dejar armar. Si el primer equipo lograba armar la torre antes de ser ponchado en su totalidad, gritaba “¡yermis!”, y se volvía a empezar; pero si ponchaban a todos, se invertían los papeles.

Ganar el trompo
Más que hacerlo girar, se trata de ganarle el trompo al contrario. Por lo general, se pone uno en medio de un circulo de tiza marcado en la calle y la idea es sacarlo de este, golpeándolo con otro trompo. Ganaba, claro, el que lo sacara.

7, 14, 21
Por esas épocas en las que el pavimento era tan difícil de encontrar como una estación de TransMIlenio en la que no se cuelen, uno podía abrir tres huecos en el suelo y le daba un puntaje a cada uno (7, 14, 21 o 3, 6, 9, por lo general). Luego, con canicas o monedas, intentaba hacer el puntaje más alto. El que ganaba se quedaba con las canicas… o la plata.

Chicle americano
(8) Chicle, chicle, americano (8)… Con las medias veladas que se le habían roto a la mamá o un pedazo de cuerda se hacía un rectángulo. Dos personas lo sostenían a cada uno de los extremos mientras un tercero saltaba entre la figura. La idea era no pisar los extremos de la media (o de la cuerda) y hacer una coreografía que, al terminar, permitía pasar al siguiente nivel.

Stop/triqui/cuadrito/batalla naval
Se jugaban comúnmente en el salón de clases para matar el tiempo, si el profesor no estaba o la clase estaba aburrida. No hace falta mucha explicación: los elementos en común, claro, el cuaderno y un lápiz.

‘Metegoltapa’
Una cancha improvisada, un balón y un montón de gente intentando meter un gol. El que lo metía, pasaba a hacer arquero y así podían pasar horas.

Correita
Tal vez uno de los juegos más crueles y violentos de nuestra infancia: alguien escondía una correa y ponía a los demás a buscarla, dándoles una magistral pista: frío o caliente, según si estaban lejos o cerca del cinturón. El que lo encontraba comenzaba a pegarle a todos los demás hasta que llegaban a un punto seguro.

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