El día en que la intolerancia cobró una vida en TM

Por ÁNGELA PÉREZ-PUBLIMETRO

Mardoqueo Pinto Urrea era oriundo del municipio de Gachalá, Cundinamarca. Tenía 45 años y dos hijos, uno de 20 y otra de 12 años. Vivía en el barrio La Primavera, en Bosa y era vigilante del edificio Lourdes 64, en la localidad de Chapinero.

El día en que se encontró con la muerte estaba tomando unas cervezas con dos compañeros de trabajo pero, como debían madrugar para atender el turno de las 7:00 a.m., decidieron salir del sitio y llegar a la estación Calle 95 para viajar en el TransMilenio hasta sus casas.

Dentro de la estación y sin ningún motivo, un hombre identificado como Víctor Julio Orjuela Rojas y otra mujer empezaron a insultarlo ya que, supuestamente, no habría respetado la fila para tomar el servicio. Los insultos continuaron por varios minutos pero, según los dos compañeros de Pinto que iban con él, no le prestaron atención.

Fue entonces cuando Orjuela tornó la discusión verbal a física y ocurrió la tragedia por cuenta de la intolerancia: empujó al vigilante al carril de TransMilenio donde uno de los articulados le pasó por encima causándole traumas en la cabeza, tórax, abdomen y fracturas en sus extremidades, Pinto fue trasladado a la Clínica Shaio donde, a pesar de sus intentos por salvar su vida, murió.

Mientras Pinto luchaba por su vida en el hospital, Víctor Orjuela, luego de empujar al vigilante, saltó de la estación a las vías y huyó, dejando a la mujer que lo acompañaba. Sin embargo, y gracias a la colaboración de la ciudadanía, el hombre fue capturado y trasladado a la URI de La Granja.

A pesar de la gravedad de los hechos, Orjuela fue liberado horas después y, en estos momentos, se encuentra en libertad. Las autoridades aseguraron que al notar el fallecimiento del vigilante se reabrirá el proceso en su contra añadiendo el cargo de homicidio culposo.

La familia del humilde vigilante no encuentra respuesta a su desconcertante muerte. Pinto era el sustento de la familia, tanto emocional como económico, nunca fue alguien violento, según narra su padre y tenía una hoja de vida intachable.

Pinto nunca imaginó que encontraría la muerte el 28 de marzo a las 2 de la tarde y menos que sería por una riña en un sistema como TransMilenio que se ha convertido en el motivo del estrés de muchos usuarios desbocando la violencia y la intolerancia al punto de ocasionar la muerte de un vigilante de la ciudad.

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