Así está el debate por caso de maltrato de un toro en Turbaco

Por Colprensa

“Una persona que hiere a un animal y no reconoce el dolor del otro carece de la empatía, porque ellos evidencian físicamente su sufrimiento, ya que sienten y nosotros podemos ver esto en sus expresiones y quejidos. Si un ser humano no reconoce la tortura en cualquier ser vivo, y mucho más en un país que irónicamente habla de paz, no podrá tenerla nunca en su territorio, porque para ello es necesario acabar con los métodos de agresión”, señaló María Alejandra Mariño, antropóloga y máster en estudios culturales.

Mariño hace referencia con estas palabras al caso de maltrato animal que fue repudiado y que se vivió en las corralejas que se hacen por estos días en el municipio de Turbaco, Bolívar, donde quedó registrado en un video el momento en el que un toro recibe una cuchillada en la articulación entre el cráneo y el cuello.  Como si fuera poco, el animal fue rematado a golpes y piedras por la turba, en la que muchos saltaban y gozaban con el sufrimiento del animal. 

“Una sociedad que habla de paz y permite este tipo de agresiones a cualquier ser vivo está creando espacios de violencia, así que nosotros no podemos hacer un escándalo cuando un grupo armado ilegal agrede a otro individuo”, comentó Mariño. 

Para Natalia Parra Osorio, directora de la plataforma Animales Libres de Tortura (Alto), lo que sucedió en Turbaco se ha asumido desde la opinión pública como un hechofortuito, asimismo como lo hizo la Alcaldía de este municipio de Bolívar, pero cabe señalar que no fue así, ya que estos son comportamientos normales en las corralejas. 

A su vez, añadió: “Resultaría extraño donde la turba no termine en el ruedo una vez los ‘tiqueteros’ han atravesado al toro con lanzas y lo han vulnerado a tal punto que el animal queda sin fuerza, es así como menores yadultos lo linchan, lo golpean, lo patean, se le paran encima, lo descuartizan y a veces los desmiembran”.

Para algunos expertos hablar de paz significa reconocer a todos los seres humanos, tener conciencia de que todos sienten, ya que una sociedad violenta que siga reproduciendo cualquier tipo de agresión podrá pasar a cualquier plano y no solo es al maltrato animal, sino al de todos los seres humanos.

Agente clave para la agresión

“Lo que pasó en Turbaco es el resultado de muchos problemas que vienen ocurriendo en el país desde hace muchos años. Yo creo que es importante tener en cuenta el papel que tienen el Estado y las alcaldías de estos municipios, ya que en Colombia estas actividades se vienen realizando de manera tradicional y cultural, pero hay que replantear de quémanera se están efectuando”, explicó Andrés Felipe Ospina, sociólogo y defensor de derechos humanos en proyectos de memoria histórica y autogestión en reparación a víctimas.

“Cuando alguien es expuesto a formas de violencia como las de Turbaco se insensibilizan y no se les va ser extraño o cuestionable dañar a un ser humano, además se debe tener en cuenta que donde ocurren estos actos siempre hay tasas altas de violencia y han sido poblaciones afectadas por el conflicto en el transcurso de los años”, señaló Parra Osorio. 

Según Mariño, las personas que tratan de defender la vida de cualquier ser vivo son considerados con pensamientos radicales, pero cuando una persona que vive en un ambiente de conflicto y es capaz de herir a un animal, puede hacer lo mismo con una persona.

Nuevas leyes y políticas

Según Parra Osorio, al país le faltan leyes claras y públicas que prohíban estos actos, ya que es increíble que Colombia sea uno de los ocho países del mundo que permiten la tortura de animales en las plazas, puesto que no existe una política cultural y educativa que oriente a los ciudadanos al respeto de la vida, independientemente de su especie. 

Para muchos ciudadanos, tanto las corridas de toros como las corralejas son espectáculos en los que se impone el poder de un ser humano sobre el de un animal y es evidente que quien defiende estos actos está actuando en doble moral.

“Si bien no hay linchamiento en una corrida, sí hay acciones muy crueles con el animal, ya que en sus cuerpos les clavan espadas y elementos cortopunzantes, se convierten en un espacio que tiene regulaciones estéticas y dejan de ser populares como las corralejas, pero su esencia es la misma”, puntualizó Parra Osorio.

Por su parte, Ospina señaló: “Aquí no hay un concepto de justicia, el Estado deja que muchas situaciones pasen desapercibidas y las personas toman la ley por sus propias manos; es un problema de falta de cultura, educación y de compromiso del Gobierno por regular las políticas públicas del país”. 

Respecto al hecho, el ministro de Justicia, Yesid Reyes, anunció que motivará una investigación penal en contra de las personas que participaron en la agresión al toro en Turbaco por el delito de maltrato animal. “Por ahora lo que habrá será una investigación penal contra las personas que participaron en esos hechos. De la administración local también esperamos que haya correctivos en el futuro porque esos desmanes no se pueden tolerar”, dijo Reyes. 

De acuerdo con el funcionario tiene que haber una reacción del Estado “que les deje claro a las personas que intervinieron en el hecho, y a la ciudadanía en general, que esa clase de conductas son desaprobadas y no se pueden reiterar”.
 

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