¿Qué es lo que odian tanto los chilenos de Antofagasta de los colombianos?

Una ola de colombianos del Pacífico llegó en busca de una mejor vida a esta ciudad norteña de Chile. Rayados en las calles, insultos en redes sociales y amenazas de muerte son solo parte del problema. PUBLIMETRO conversó con dos expertos de ese país sobre qué es lo que hay detrás, y qué es lo que genera tanto rencor de este pequeño grupo de chilenos

Por PUBLIMETRO

“Todavía no entiendo qué les molesta más a los antofagastinos de los colombianos…¿que sean muchos?, ¿que sean negros?, ¿que las minas (mujeres) tengan el tremendo cuerazo (cuerpo)?, ¿que sean trabajadores? o ¿que siempre parece que están de fiesta?, ¿que escuchen bachata?, ¿por qué no dicen nada de la población de peruanos y bolivianos? Nada, su odio es solo contra los colombianos. Paradójicamente, cuando se van de vacaciones (los antofagastinos) cada vez son más los que compran un paquete a las islas de San Andrés de Colombia… cueck”. Esta frase posteada en redes sociales por una chilena defendiendo a los colombianos que viven en Antofagasta, una ciudad minera del norte de Chile, despierta el interés por buscar una explicación de dónde nace la xenofobia (odio contra un grupo de extranjeros) que un grupo de chilenos de esa zona ha hecho crecer en las calles y en los foros de internet.

Según el diario El Mercurio de Antofagasta, que ha publicado múltiples reportajes sobre el tema, en asociación con otras instituciones como Connectas, el gran número de colombianos que llegan a la zona son personas que provienen del Pacífico colombiano, desplazados o azotados por la situación de pobreza en algunas zonas del Valle del Cauca, especialmente de Buenaventura. Esta oleada ha generado la presencia de todo tipo de personas, algunas que con esfuerzo trabajan y luchan por crecer económicamente, pero claro, otras también que se han visto involucradas en hechos delictivos que al parecer generan un gran peso en la imagen que tienen los antofagastinos de los colombianos.

Lo que hay detrás
Buscando una explicación de por qué se ha instalado este odio tan fuerte hacia esta colonia, al parecer la idiosincracia colombiana choca con la forma de ser de los chilenos, quienes se caracterizan por ser menos demostrativos, más conservadores, con más complejos sobre su cuerpo y con una forma de ser más impersonal.
Un factor relevante es que en Chile no existe una historia de convivencia con otro tipo de razas como la afrolatina, en este caso la afrocolombiana. El portal Atofagasta.cl, en una de sus notas sobre el tema, da las primeras luces de dónde surge este rechazo: “La colonia colombiana, a diferencia de las otras que han llegado, se ha hecho notar por su espíritu emprendedor y su don de gentes, algo que valoran mucho, por ejemplo, los puestos laborales dedicados al servicio al cliente”.

La vinculación con la historia del narco y prostitución
“En esto ha influido mucho las series como la de Pablo Escobar, que dejó la idea errada de que el colombiano está asociado al narco y a la prostitución”, dice César Trabucco, sociólogo chileno, de la Universidad de Antofagasta, quien afirma que “sociedades como la chilena tratan de culpar de todos sus problemas a alguien”. Las cifras oficiales demuestran que las tasas de delitos son equilibradas tanto para chilenos u otros extranjeros que llegan a la zona, advierte el sociólogo. Según expertos, el crecimiento de la ciudad ha sido muy vertiginoso, sobre todo por la actividad minera; y el tema de la droga siempre ha estado presente. “Los casos de narcotráfico son en todos los niveles, no solo en los migrantes” sostiene Trabucco.

La personalidad gentil del colombiano
Mientras un chileno promedio tiene una personalidad más bien retraída, un colombiano del Pacífico, en general, es más gentil, alegre y festivo. Esto ha provocado que muchos puestos de trabajo de empresas de atención a clientes hayan sido absorbidos por inmigrantes de Colombia. “Cuando esto ocurre, el chileno siente una sensación de competencia desleal, porque que cree que el primer derecho a laborar es para ellos y no para el extranjero”, dice Trabucco, quien aclara que “el estado de necesidad de las personas no se puede priorizar por nacionalidades. Creo que todos, sin importar, tienen el mismo derecho a trabajar”.
Andrés Music, psicólogo y director del Centro de Atención Psicosocial a Inmigrantes Martín-Baró, de la Universidad Católica del Norte, en Antofagasta, reafirma: “Los antofagastinos somos personas parcas, esquivas y muy poco dadas a socializar. Incluso otros chilenos que vienen de otras ciudades dicen que tienen problemas para hacer lazos con la gente de esta zona. Evidentemente los colombianos son extrovertidos, más abiertos. Las dificultades a nivel de relaciones se producen en ese sentido. Los colombianos que vienen aquí hablan directo y muchos los ven como una competencia laboral”, dice.

Las diferencias físicas
En Antofagasta, una ciudad minera, donde llegan personas de todas las ciudades de Chile debido a la alta demanda de puestos de trabajo, una persona promedio  suele a ser de contextura media y tez morena, en cambio los migrantes colombianos de la zona, en su mayoría, son afrodescendientes, más altos, de raza negra, mujeres y hombres con menos complejos físicos de los que suele tener un chileno con su propio cuerpo. “Lo que hay acá es natural, las colombianas tienden a ser más sensuales y simpáticas, y muchas mujeres pueden verlas como competencia. El hombre afro tiene una contextura física muy diferente a la del chileno, lo que acrecienta las diferencias en las calles y en los sitios de diversión”, dice el sociólogo César Trabucco.

La segregación y pobreza
Hace unas semanas un grupo de pobladores chilenos y de migrantes de diversos países (donde había colombianos) se disputaban una zona de viviendas ilegales (que en ese país se les llama campamento, y el episodio terminó con un gran incendio que afectó la situación de vivienda de varios extranjeros.
“Antofagasta crece, los niveles de precios y el costo de la vida son muy elevados, lo que ha llevado a que muchos colombianos tengan que vivir en zonas marginadas o de extrema pobreza de la ciudad”, dice Andrés Music. En general, el chileno cree que el migrante de Colombia que está en la zona vive en precarias condiciones y lo asocia a una vida desordenada y libertina. “Yo lo llamaría racismo y clasismo, más que xenofobia. El chileno tiende a ser de una estructura de clases más rígida”, confirma Trabucco.

Mientras cada día llegan cientos de colombianos del Pacífico a la zona minera antofagastina, los problemas siguen creciendo. Los rayados en las calles, la protesta contra la comunidad colombiana en la zona hace unos meses y el incendio por la disputa de un campamento de emergencia son solo la punta del iceberg, pero el sociólogo Trabucco recuerda: “Muchos chilenos fuimos testigos de nuestros compatriotas que salieron al exilio político. Muchos tuvieron facilidades en sus procesos migratorios y no en todas partes nos trataron bien, pero la solidaridad con el extranjero es una realidad actual que no podemos desconocer aquí y en todos los países. No tengo la duda de que mientras los colombianos sigan viniendo a esta tierra seguirán haciendo un aporte a la convivencia que tanto nos cuesta, incluso aunque a un pequeño grupos de chilenos no les guste”.

Los colombianos en Antofagasta, en cifras
30.829
Inmigrantes hay en la región de Antofagasta, Chile. Es la segunda ciudad con más migrantes de ese país.

 47%
De los inmigrantes en la región son colombianos; el 30%, bolivianos y el 14% son peruanos, según el Departamento de Extranjería y Migración.

72%
De los colombianos en la zona están empleados en el sector comercio, hoteles, restaurantes y locales nocturnos.

PUBLIMETRO intentó contactarse vía celular, con la gobernadora de Antofagasta para tener una visión oficial de esta problemática social en la zona, pero las llamadas fueron infructuosas.

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