Las 7 formas en que los adultos se portan mal en TransMilenio

Movilidad. Daniela estaba aterrada por los abusos de la gente en TransMilenio, un sistema que a ella le parece una buena idea para llegar rápido a cualquier lugar. Nos pidió hablar sobre el mal comportamiento de los usuarios, que hace menos llevable la vida en articulados, buses y estaciones.

Por Daniela Sandoval / Giovanny Serrano

Que el mismo alcalde de Bogotá Gustavo Petro reconozca una y otra vez que TransMilenio colapsó y ya no da abasto para los 2’400.000 usuarios que lo desbordan, cada día refleja el mal estado del sistema y explica el inconformismo de los capitalinos frente a su servicio.

Sin embargo, más allá de la falta de buses, de las bajas frecuencias, del mal estado de la malla vial y de los otros tantos problemas que tiene el sistema, hay uno en particular que se ha ido desbordando incluso más que la demanda y que está en manos de los bogotanos solucionar: la falta de cultura ciudadana.

Son varios los comportamientos de los usuarios de TransMilenio que dejan mucho que desear y que hacen mucho menos llevadera la situación en articulados y estaciones.
Son comportamientos a los que la gran mayoría de los habitantes de Bogotá han acudido, acrecentando así los problemas del sistema que urge que los capitalinos se apropien de él para encontrar una salida que a su vez permita mejorar el servicio.

PUBLIMETRO consultó a la fuente del problema, es decir, los usuarios, y resumió en siete los malos comportamientos (pecados) en los que incurren:

1. Colarse
No solo es uno de los que más inconvenientes genera en TransMilenio, sino también es uno de los más peligrosos. Las imágenes en las que se veían a dos o tres personas saltando los torniquetes o metiéndose por las puertas de las estaciones se han convertido en escenas criticables de ríos de gente que se mete a la fuerza al sistema sin pagar el pasaje, poniendo en riesgo su vida y hasta la de los usuarios que usan correctamente los articulados.

2. No respetar las filas
De poco o nada ha servido la campaña de TransMilenio de “dejar bajar primero es subirse más rápido”. Las personas se amontonan contra las puertas, los torniquetes, las entradas de estaciones y portales imposibilitando la salida de los usuarios que abandonan el sistema y creando un caos en las entradas. Las montoneras, fáciles de solucionar si se respetaran las filas, hasta han puesto en riesgo la vida de personas que caen a las vías empujadas por aquellas que se aglomeran sin orden alguno.

3. No ceder los puestos

Aunque hay sillas específicamente destinadas para niños, mujeres embarazadas, personas en condición de discapacidad y de la tercera edad, los usuarios que no cumplen estas condiciones se adueñan de las mismas sin dar espacio a quienes las necesitan de verdad. Y si las sillas azules no se ceden por iniciativa propia, las rojas mucho menos, por lo que es común ver a mujeres haciendo maromas con sus niños de brazos para poder sostenerse en pie o pequeños en medio de las montoneras que se arman en los pasillos de los buses.

4. Intolerancia
Lamentablemente, las riñas al interior de buses, estaciones y portales, se han vuelto pan de cada día. Algunos se justifican en el estrés o la desesperación que produce el mal servicio del sistema, pero lo cierto es que las cifras indican que cada mes se presentan entre 30 y 40 casos de lesiones personales. La Policía atribuye estos incidentes (que hasta víctimas fatales han dejado), precisamente, a la falta de tolerancia y cultura ciudadana.

5. Vandalismo

En el último año, los daños por parte de los usuarios a buses y estaciones de TransMilenio han superado los 30.000 millones de pesos. Grafitis, vidrios rotos, puertas que no cierran y daño de torniquetes, entre otras, hacen parte del listado de actos de vandalismo contra el sistema causados única y exclusivamente por los malos usuarios. Para la muestra un botón que da pena: el pasado viernes se repararon las puertas de la estación Molinos, en la troncal de la Caracas, y solo pasaron 48 horas antes de que vándalos volvieran a romper más de la mitad de sus vidrios.

6. Bloquear
En los primeros años de funcionamiento de TransMilenio, los bloqueos en las troncales se habían vuelto una buena forma de protestar. Sin embargo, con el paso del tiempo, estos se han convertido en instrumentos para generar un caos muchas veces innecesario. Se han dado escenas en las que menos de una decena de personas inconformes se vuelcan a las vías e impiden el paso de los buses afectando incluso a decenas de miles de bogotanos que no pueden abordar los articulados por las manifestaciones.

7. Irrespetar a la autoridad
Los robos al interior del sistema, los actos de vandalismo y de violencia, así como las montoneras, los colados y gran parte de las fallas de los usuarios en cuanto a cultura ciudadana en TransMilenio se ven enmarcadas por la falta de respeto a la autoridad dentro del sistema, representada no solo por la Policía, sino por los jóvenes guías o los funcionarios del sistema, a quienes miles de usuarios hacen oídos sordos. Algunos funcionarios, incluso, se han visto atacados por capitalinos a los que, simplemente, no les agradan sus sugerencias.

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