Spotify es un servicio para los que no pueden vivir sin música

Entrevista. Daniel Ek, cofundador y CEO de Spotify, el servicio de música vía streaming, ubica al oyente en el centro de una industria musical en constante evolución

Por Elisabeth Braw

Hace un tiempo tenía que pagar para descargar música, o hacerlo ilegalmente. Pero, gracias a la música on-line, eso se acabó. Desde 2008, Spotify ha permitido a sus usuarios transmitir música a dispositivos digitales de manera gratuita. Buenísimas noticias para los melómanos, pero sus detractores ven a Spotify como una amenaza para el sustento de los artistas; Thom Yorke, de Radiohead, lo llamó “el último pedo de un cadáver moribundo”. Pero la llave para la supervivencia del mercado es, justamente, la difusión gratuita del contenido, dijo a METRO INTERNACIONAL Daniel Ek, cofundador y CEO de Spotify.

¿Cómo se diferencia su misión ahora de cuando lanzó Spotify?

Es lo mismo. Hicimos la compañía porque vimos que la gente estaba escuchando mucha más música que nunca, pero al mismo tiempo la industria musical venía cayendo por la piratería. Entonces había que combatirla. La gente lo intentó a través de la vía legal, demandando a los consumidores individuales de música pirata. Pero la única solución a largo plazo era crear un producto mejor. Así que cuando empecé con Martin Lorentzon nos pusimos como misión crear ese tipo de producto, porque sabíamos que íbamos a poner la música en las manos de cada persona en el mundo.

Los sellos discográficos siguen sin apoyar a Spotify. ¿Les tiene simpatía?

No creo que haya una sola casa discográfica que tenga problemas con nosotros. Hemos trabajado en conjunto por cuatro o cinco años, y estoy seguro de que ellos no lo harían si es que no les gustara lo que hacemos. En este momento somos su segundo mayor generador de ingresos, después de iTunes.

¿Y qué pasa con los artistas que ven disminuir sus ingresos porque sus fans los escuchan por servidores como Spotify?

Todavía estamos en la época temprana del sistema streaming. No hemos encontrado un modelo perfecto, pero las cosas están cambiando. En Suecia tuvimos este mismo debate hace cinco años. Ya no es tema, porque como Spotify creció (ahora representamos 70% de los ingresos por grabaciones del país), la industria musical sueca ha ido creciendo. Eso significa que las casas discográficas les pagan mejor a los artistas.

Robert Kyncl, director de contenidos de YouTube, dijo que él ve a YouTube como una fábrica de talento de gente común. ¿Quiere que Spotify sea lo mismo?

Nosotros no queremos convertirnos en creadores de música. Los sellos discográficos son unos grandes compañeros y, por cierto, los artistas pueden subir ellos mismos su contenido a Spotify. Nosotros estamos enfocados en ofrecer más y más música.

Uno de los miembros de su empresa creó una lista de música de Lorde, una artista hasta ese momento desconocida y la convirtió en una estrella. ¿Pretende formalizar este proceso para posicionar a Spotify como impulsador de artistas?

Nosotros queremos ayudar a los músicos, pero no ser impulsadores. Lo que queremos es aportar al proceso de democratización de la música para que sean los amigos quienes catapulten a los artistas.

¿No está la creatividad musical en peligro de extinción si es que el descargar se vuelve una costumbre?

No creo. El acontecimiento de la década pasada fue el hecho de que ya no se necesitaba tener un enorme presupuesto para poder llevar a cabo sus ideas. Aunque sí estoy de acuerdo en que la gente debería pasar más tiempo creando. Pero lo que internet está haciendo es democratizar la industria de la música, por lo que cualquier persona debería poder compartir sus ideas.

¿Cómo, exactamente?

Una analogía: tengo un amigo desde hace diez años. Él tiene los pies muy grandes y siempre tenía problemas para encontrar zapatos. Durante mucho tiempo pensó ‘quizás debería hacer mis propios zapatos’, y lo hizo. La gente le decía que estaba loco porque, según ellos, nadie calzaba tanto. Pero él ofreció sus zapatos en internet y ahora tiene un gran negocio.

El gran tema con internet es ese, que si se tiene una buena o una mala idea, no importa, porque se puede llegar a toda la población del mundo. Hay mercado para todo. La música country sueca, por ejemplo. Encantar a un mercado tan pequeño hubiera sido imposible hace 30 años. Ahora se puede hacer eso y llegar a un mercado global.

¿Pero de dónde va a venir el dinero? Al final, todos los usuarios buscan cosas gratis…

Pienso que los usuarios van a pagar por calidad. La gente está dispuesta a pagar más por un producto Apple porque perciben que es de mayor calidad. Y mira a los medios. Se pueden tener noticias gratis, pero yo también estoy suscrito al Wall Street Journal porque me ofrece profundidad y análisis, lo que me parece que vale la pena pagar. Y también estoy suscrito a revistas, porque me parece valioso el hecho de que haya gente pensando por horas qué es lo que realmente significan las noticias. Creo que se van a ver diferentes modelos de negocios.

Cuando va a casa por la noche, ¿escucha música o piensa: ‘no puedo escuchar nada más, solo quiero leer Wall Street Journal?

Escucho música todo el tiempo. Cuando tenía cuatro años empecé a tocar guitarra, y cuando tenía cinco me dieron un computador. Ambas cosas han vivido conmigo durante toda mi vida. Amo la música, y es por eso que creé Spotify. Hago listas para mi hermana cuando estoy con ella, y hago listas para cenar cuando estoy cocinando.

¿Todavía toca guitarra?

¡Por supuesto! No tengo una banda, pero toco mucho con mis amigos.

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