“Reubicación de vendedores ambulantes es un fracaso”: Personería

Por PUBLIMETRO

Los programas “Puntos de Encuentro” y “Proyectos Comerciales Permanentes”, liderados por el Instituto para la Economía Social (Ipes), que buscan reubicar a los vendedores informales que ocupan espacios públicos de la ciudad son un fracaso, así lo indicó una revisión de gestión realizada por la Personería de Bogotá.

Según el órgano de control Distrital, de los cuatro Puntos de Encuentro que hay en la ciudad, con 66 módulos para los vendedores, solo el 37,9% están ocupados, mientras que los 17 proyectos comerciales de propiedad del Ipes, con 1375 módulos, tienen una utilización promedio del 62%.

“El nivel de utilización en los puntos comerciales es medio, el estado de la cartera es alta, mientras que los gastos recurrentes y de mantenimiento los continúa asumiendo el Ipes”, indicó la Personería.

El informe destaca que algunos de los puntos comerciales, la falta de decisión y compromiso de los beneficiarios de convertirlos en exitosos, trae como consecuencia que el vendedor vuelva a la calle y la Administración continúe invirtiendo recursos en los programas sin alcanzar las expectativas de relocalización y posterior formalización.

Además que tampoco es rentable para los reubicados vender en lugares, algunas veces escondidos, cuando a unas pocas cuadras la calle está invadida de ventas informales sin que las autoridades locales protejan el espacio público.

“Puntos de Encuentro”

Los “Puntos de Encuentro”, ubicados junto a estaciones de TransMilenio en Alcalá, Las Aguas, Tintal y Mundo Aventura, son unos mobiliarios construidos por el Instituto de Desarrollo Urbano con una inversión de $4.304 millones, que cuentan con ciclo-estacionamiento, unidades sanitarias, punto de atención institucional, punto de café y espacios para comercializar productos o ventas.

Su funcionamiento ha requerido, en seis años, unos gastos de operación para el Ipes de $1400 millones ($743 millones en vigilancia, $413 millones en mantenimiento y $242 millones en aseo) que unidos a los $4304 millones en su construcción, suman $5704 millones, para una ocupación de menos del 38%.

“De estos ‘Puntos’ funcionan bien los parqueaderos de bicicletas y los baños. La caseta de café fue devuelto por “Oma” ante las escasas ventas, y de los 66 módulos hay 25 activos. Dos de los “Puntos”, el de Alcalá y Las Aguas, están escondidos para los compradores, mientras que cerca de ellos, lo mismo que en Tintal y Mundo Aventura, pululan los vendedores informales en la calle con productos similares”, manifiesta la Personería.

Muchos de los vendedores tampoco cumplen con los pagos por el uso de los módulos y existe una cartera que supera los $89 millones. El desgaste administrativo en sorteos para la asignación de módulos a los vendedores, la dificultad en alcanzar las ventas mínimas, la pérdida de tiempo en procesos de restitución de esos sitios y los gastos de operación, no compensan su utilidad en el modelo actual.

Proyectos comerciales

El Ipes tiene 37 proyectos comerciales en 14 localidades de la ciudad con una capacidad para reubicar a 3279 vendedores, pero tiene ocupados 2435, el 74%. Diecisiete centros son propiedad del Ipes y están bajo su manejo, con 1375 módulos, pero una ocupación de sólo 855 vendedores, es decir, el 62%.

Existen seis puntos comerciales más, con 624 puestos de ventas disponibles, con un nivel de ocupación de 79,8%, es decir, 498 vendedores; y 11 puntos comerciales más que están en comodato con 1021 módulos, de los cuales están ocupados 906, el 88,7%.

A este panorama se suma que la ocupación de los módulos de cerca de 20 proyectos comerciales viene en descenso en los últimos años y sólo 10 lograron aumentarla un poco. Entre tanto, durante 2011 y 2012 los gastos para el funcionamiento de estos proyectos comerciales fueron de $3779 millones, mientras que su cartera es de $1055 millones.

El informe concluye que la oportunidad de estar en el punto exacto de concurrencia de personas con productos de fácil consumo, sin pagar arriendo, servicios e impuestos, no es atractivo frente a módulos comerciales ubicados, varios de ellos, en lugares poco accesibles al público y junto a espacios públicos ocupados por otros informales. Menos aún si muchos beneficiarios de las reubicaciones no tienen el más mínimo interés en ingresar a la formalidad.

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