Algunas pruebas indican que al patrullero Díaz lo mataron

Por COLPRENSA

El misterio por la muerte del patrullero Jairo Díaz Vergara tendrá un final al que pocos le apostaban el pasado 27 de enero, cuando el uniformado desapareció en la parte alta de Usaquén. Fuentes allegadas a la investigación le revelaron al diario Q’hubo que a Díaz lo mataron.

Días antes de la desaparición de Díaz hubo dos hechos que marcaron el comienzo de año en esa zona. El primero, la masacre del día de los Santos Reyes donde asesinaron a seis personas. Posterior a ello, la presencia del presidente Juan Manuel Santos, quien con los altos mandos de Policía determinaron medidas especiales.

Existió un temor de que Díaz estuviera secuestrado. En principio, tal hipótesis fue rechazada por la Metropolitana, que a lo largo de la búsqueda habló de “desaparición”.

Pero a los tres días de permanecer en la zona, se dio una orden que hace parte del expediente: el retiro de los voluntarios de la Defensa Civil y de Bomberos. Está decisión aún está por aclararse.

“Nos sacaron sin razón aparente y fue luego de que la versión de un posible secuestro llegó a oídos de los policías por parte de algunos moradores”, reveló un alto mando de la Defensa Civil que participó en el operativo y que pidió reserva de su nombre.

En el lugar quedaron expertos en rescate de la Policía, quienes con perros entrenados recorrieron la zona en la que después apareció el cuerpo del uniformado. La nueva duda: si los canes tienen esa especialidad por qué no olfatearon al patrullero.

La razón para la Fiscalía es una sola: Díaz estaba secuestrado en las casas de la zona. Así lo han documentado con fotografías y videos investigadores del CTI. Esas pruebas se centran en tres predios que están conectados por una red de túneles. “De allí que a Díaz nunca lo veíamos. Siempre estaba bajo tierra”, indicó la fuente del ente acusador.

Hay una prueba: una menor de edad que mencionó que “el policía que buscan lo tiene secuestrado mi papá”. No obstante, nadie, en su momento, le prestó atención a la pequeña.

Solo sería hasta el noveno día cuando, luego de un torrencial aguacero, ‘milagrosamente’ apareció el cuerpo de Díaz en una quebrada que fue revisada varias veces, pero que, al parecer de las autoridades, el agua terminó por expulsar el cadáver.

Según Carlos Valdés, director de Medicina Legal, el cuerpo tenía de fallecido el mismo tiempo de desaparición, es decir, nueve días. Pero si estuvo todo ese tiempo a la intemperie, ¿por qué no hay ataque de agentes carroñeros?

Otra de las pruebas que analizan es una llamada de la que tiene conocimiento el CTI y se dio en la tarde del aguacero. Una mujer llamó a la línea 123 y dijo que veía a varios hombres que llevaban al patrullero cerca a la ronda del canal de aguas. Poco después la mujer recibió una llamada en la que le interrogaban que dónde estaba ella. La Fiscalía identificó ese número y determinó que se trata de una línea de la Policía.

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